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SUCESOS

Uno de los inductores del crimen de Cordovilla ordenó otro asesinato en Cintruénigo en 2007

Otro de los encarcelados y procesados fue pareja sentimental de la joven acusada de participar en el asesinato en Cordovilla

Actualizada Martes, 15 de septiembre de 2009 - 04:00 h.
  • LAURA PUY MUGUIRO . PAMPLONA .

Una de las tres personas que desde la cárcel de Pamplona planearon la muerte de Yamiled Giraldo Quintero, asesinada el 25 de abril en Cordovilla, ordenó presuntamente dos años antes un asesinato en Cintruénigo: el de D"Jamel Mechahougui, un argelino de 36 años al que debía dinero por el tráfico de drogas y que fue asesinado el 24 de octubre de 2007. El inductor de ambos crímenes es Pedro Andrés G.P., un colombiano de 23 años que está encarcelado en Pamplona desde su arresto por el crimen de Cintruénigo. La Fiscalía pide para él 25 años de prisión por los delitos de asesinato, contra la salud pública y tenencia ilícita de armas.

Conforme la investigación del crimen de Yamiled Giraldo avanzó, los agentes de la Policía Foral fueron conociendo los lazos que existían entre los distintos implicados. Ya el día del crimen tuvieron una pista de la que tirar: la víctima había denunciado por delitos contra la libertad sexual al dueño de un club de alterne. Éste, José L.L., de 51 años, había sido condenado a 18 años de prisión, pena que estaba cumpliendo en la cárcel de Pamplona. Diez días después del crimen, los investigadores trabajaban con nombres y apellidos de los principales implicados y con una hipótesis que se ha mantenido hasta el final: la muerte de Yamiled se encargó por venganza y se utilizó un falso encargo de esteticista, la profesión de la víctima, como gancho para que acudiera a Cordovilla.

Gran parte de la información se consiguió a través del teléfono móvil de Yamiled. En aquel aparato la víctima había recibido el 23 de abril la llamada de una tal Alicia que quería contratarla. Le explicó que el día 25 tenía un boda, que su esteticista le había fallado y que necesitaba que ella le peinara, maquillara y le hiciera la manicura y pedicura en su casa. La víctima aceptó esa tarde.

El teléfono desde el que llamó la mujer que se hacía llamar Alicia quedó grabado en el móvil de la víctima. De esta manera, los investigadores pudieron conocer que era un teléfono prepago adquirido a finales de diciembre. Entonces, las siguientes investigaciones permitieron ir poniendo nombre y cara a los participantes en el crimen.

Así, los investigadores de la Policía Foral averiguaron que la mujer que dijo ser Alicia era Nira A.M., de 27 años y residente en el Casco Viejo pamplonés. Descubrieron que tenía una hija de 3 años con un joven que estaba encarcelado en Pamplona, Karlos I.M., de 27 años. A éste le habían condenado en marzo de este año por haber atracado en septiembre de 2008 una sala de juegos de Pamplona con otros dos jóvenes. Uno aparecía en esas investigaciones policiales posteriores. Era Rodrigo S.S.

De 21 años y nacido en Venezuela, Rodrigo S.S. había sido militar en España y portero de varios bares y discotecas de Pamplona. Antes del juicio por el atraco estuvo encarcelado en Pamplona. Y allí, en prisión, Karlos I.M. le propuso el asesinato de Cordovilla. Karlos había recibido el encargo del colombiano Pedro Andrés G.P., supuesto inductor del crimen de hacía dos años en Cintruénigo y lugarteniente en la prisión de José L.L., el condenado por delitos contra la libertad sexual tras la denuncia de Yamiled Giraldo. Las piezas empezaban a encajar.

La puesta en libertad de Rodrigo S.S. antes de ser juzgado por el atraco fue el comienzo de la preparación del crimen de Cordovilla. En el momento en que él dio el sí, Karlos I.M. le puso en contacto con su ex compañera sentimental, Nira A.M. Ella fue además la que se encargó de recopilar información sobre la víctima y la que, supuestamente, recibió el 1 de abril 4.000 euros para la logística del crimen: 2.000 para comprar la pistola y el coche utilizados en el crimen y el resto, para repartir entre ella y Rodrigo y pagar los gastos de seguimientos y vigilancias a Yamiled.

Según la investigación de la Policía Foral, la joven recibió el dinero en metálico de manos de José L.L., que habría aprovechado uno de sus permisos penitenciarios para hacer la entrega. Nira fue también quien recogió otros 4.000 euros en metálico después de cometerse el crimen. Estaban en un sobre que había sido dejado para ella en una tienda de Pamplona.

Un agente de la Policía Científica de la Policía Foral, con el monovolumen de la víctima. BUXENS / ARCHIVO


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