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A PUNTA SECA FERNANDO PÉREZ OLLO

Los ojos de la cara ven, no piensan

La herramienta más útil para librarnos de tanto timo de todo orden es el pensamiento crítico

Actualizada Martes, 15 de septiembre de 2009 - 04:00 h.

Q UE si los americanos llegaron a la Luna en julio de 1969? No lo dude. No conozco un solo científico ruso que lo ponga en cuestión. Hágame caso, si quiere. Seguimos aquel viaje al detalle. Pisaron la Luna.

Luis Mercader del Río (Barcelona, 1923-Pamplona, 1998) me miró cortesmente sorprendido aquella tarde luminosa de abril de 1996 en su austero despacho de la UPNA animado por una matriuska. Hermano de Ramón, el asesino de Trotski, don Luis -doctor en Ingeniería de Telecomunicaciones por Moscú con una tesis que era secreto militar-, considerado uno de los padres de las comunicaciones astronáuticas soviéticas, tuvo que hacer de nuevo la carrera -de preuniversitario al doctorado en la Politécnica de Madrid-, tras volver a España, tan fiel a la utopía como a la autonomía de la razón, desengañado más de la URSS que del comunismo.

Ahora, al cumplirse los cuarenta años del alunizaje el 20 -aquí, el 21- de julio de 1969, han vuelto a correr los rumores y bulos negacionistas -la "conspiración lunar"- sobre aquel día histórico, en que unos astronautas estaban en "el lugar más remoto que jamás haya visitado nadie, observados por el mayor número de personas que nunca haya contemplado nada", según dijo haber pensado Buzz Aldrin, el segundo hombre que holló el regolito lunar, proeza insuperada.

Cincuenta hipótesis

Este libro ataca en cinco capítulos la superchería de que la Luna sigue virgen de huella humana, así como conceptos erróneos sobre las misiones Apollo.En especial, merecen atenta lectura el capítulo tercero, dedicado a las 50 hipótesis que parecen demostrar la falsedad de la llegada, anuladas una a una, y el 4º, que despliega diez pruebas de la hazaña técnica. Las supercherías niegan la llegada al satélite con razones -de alguna forma hay que llamarlas- de todo tipo y de aparente consistencia, pero con bagaje técnico liviano.

Llamas y polvo lunar

La primera hipótesis sostiene que "los motores y toberas del módulo lunar no expelían llamas y deberían hacerlo debido al combustible necesario para impulsar el artefacto". No hubo llamas, desde luego, por la muy simple razón de que -a diferencia de lo que vemos en cualquier lanzamiento de cohetes Saturnoy Ariane- el combustible, explica el autor, no era hidrocaburo -que necesita aire, es decir oxígeno, inexistente en el espacio-, sino hidracinas (en concreto, monometilhidracina, CH3N2H3), que necesita como comburente tetróxido de dinitrógeno (N2O4) y cuya reacción da un gas incoloro. La ausencia de atmósfera también explica que los gases de las toberas no levantaran remolinos de polvo en la Luna y que el polvo no quedara en suspensión.

La bandera que no ondeó

Otro de los argumentos más aireados -contradictorio con los anteriores- es que la bandera norteamericana, plantada con dificultad y saludada militarmente por Aldrin ondeó, lo cual es imposible en ausencia de atmósfera. Pero es que no ondeó. En las fotografías Aldrin se mueve; la bandera no. La enseña llevaba un travesaño horizontal y estaba hecha de un textil moldeable para crear la ilusión de movimiento.

También son recurrentes las hipótesis de que las computadoras a bordo tenían menos potencia que una portátil de hoy -pero la suficiente para las operaciones de navegación- y de que los astronautas fueron sometidos a un lavado de cerebro -con la cuarentena, real, se quiso controlar la entrada de vida microscópica extraterrestre desconocida-.

Sombras y fotografías

No han dado menos que hablar diversas sombras y fotos. Sombras, como las atribuidas al propio módulo lunar en una foto tomada a 95 km del satélite -en realidad, el perfil desenfocado de una de las boquillas de un motor del sistema de reacción a motor (RCS)-, o las que resultan más largas de lo que cabía esperar -mero efecto óptico de la altura física de los astronautas y de la irregularidad del terreno-. Fotografías, consideradas de calidad sospechosamente alta, si se piensa que no las hicieron profesionales -las cámaras que usaron, Hasselbad 500EL Data Camera, quedaron en la Luna- pero a la vez curiosas, porque muestran extrañas manchas y no captan las estrellas -como sucede en cualquier foto nocturna-, pero muestran una C en una roca -un pelo o fibra en una de las copias de los negativos-. Tambén se repite que la NASA no ha dado a conocer más que 20 fotos -las hay a cientos en las web oficiales- y que ha perdido los vídeos.

Pregunta y futuro

De las demás "hipótesis" reseñadas -no es cuestión de detallarlas todas- la más extendida quizáses una pregunta: por qué no se ha ido más que una vez a la Luna. Pregunta sin la menor base.

No es verdad que el de 1969 haya sido el único alunizaje personal. Seis misiones posteriores -Apollo 11,12,14,15,16 y 17- llevaron doce hombres al satélite, así como la Apollo 13, que no pudo posarse. El último en pisar el polvo selenita fue Eugene Cernan, comandante de Apollo 17, en 1972.

El viaje de 1969 se ha impuesto en la memoria colectiva como único y eso parece tan cierto como que la Luna, una vez visitada, perdió interés político y propagandístico -si uno y otro no eran en el fondo lo mismo-. Además, cubiertos los objetivos científicos, la NASA -si bien no ha dejado de mirar al "Sol de las estatuas", que decía Cocteau- dedicó su muy recortado presupuesto a otros proyectos. Esta misma semana la Agencia espacial norteamericana ha expuesto al presidente Obama que, con la actual financiación,y según un grupo de especialistas independientes, no podrá cumplir su plan de volver a la Luna en 2020, como planeaba.

Contra timos, pensamiento

Bertrand Russell dijo que la ciencia pone límites al saber, pero no a la fantasía. La primera conclusión al término de las cien páginas dedicadas a refutar las 50 hipótesis negacionistas más nltorias por su difusión o calado, es que lavista y el sentido común no bastan como camino más corto ni cierto. En los viajes a la Luna la Física tiene mucho que decir: no es lo mismo calor que temperatura. Pero, de tejas abajo, la regla es general en cualquier área: conviene analizar los asuntos con instrumentos adecuados y no sólo con los ojos de la cara: los viajes lunares, una sesión parlamentaria, una subida de impuestos, la fatuidad de un tertuliano, ministro o ministrín -en Asturias, los consejeros regionales-, la presunta rueda de prensa sin preguntas o tanto misterio aparentemente sobrenatural y tanta afirmación pseudocientífica que estupidizan la noche televisiva o radiofónica, como si la oscuridad facilitase la credulidad: astrólogos,homeópatas, tarotistas, curanderos y muchos otros timadores -por no aducir áreas concretas del pensamiento- que "parecen disfrutar de completa impunidad para vendernos sus productos", resume Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y de esta colección que busca "a ese crédulo que llevamos dentro". Colección navarra de depósito legal, dedicada a varear "modas que son auténticos timos". Es decir, a "pensar: la herramienta más útil que tenemos para librarnos de los timos".

El libro tiene, además de sus elogiables claridad y concisión, propias de un profesor de Ciencias como es su autor, un interesante apartado final de bibliografía -incluidos "conspiranoides"clásicos-, películas, webs, blogsy direcciones electrónicas, material oportunamente comentado.

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Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, en Valencia (2005). ARCHIVO


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