"La crisis no deben pagarla quienes más trabajan, sino quienes más gastan", defendió el catedrático
Luis Ravina Bohórquez, catedrático de Economía y director del área Pobreza y Desarrollo del Centro de Investigación de Humanidades de la Universidad de Navarra, manifestó ayer que la actual crisis económica supone una ocasión para corregir el modelo de crecimiento español y, en ese sentido, planteó una reforma tributaria que, en su opinión, podría hacer más sostenible ese modelo. Ravina propuso "cambiar el impuesto sobre la renta por un impuesto sobre el consumo".
"Es una propuesta sugerente y debe ser estudiada. Podemos hacer que la factura de esta crisis la paguen aquellas personas que gastan más", explicó.
Ravina hizo público su planteamiento ayer durante la lectura de la lección inaugural del curso en la UN, lección que tituló Felicidad y Capitalismo. "El consumo de una familia es la diferencia entre la renta y el ahorro. Esa cantidad menos una deducción, en función del número de personas que componen la familia, sería la cantidad objeto del impuesto. La tasa empezaría muy baja y aumentaría progresivamente en función de los incrementos del consumo", detalló el catedrático, que expuso que su propuesta busca penalizar el sobreconsumo o consumo por encima de las necesidades básicas. "La crisis no la deben pagar las personas que más trabajan, sino las que más gastan", justificó Luis Ravina, para a continuación poner dos ejemplos: "Un gasto excesivo es un matrimonio sin hijos que tiene una casa de 400 metros cuadrados. No hablo de las personas que comen los domingos en un restaurante, sino de las que celebran su boda con tres orquestas".
El catedrático incidió en las ventajas que supondría la modificación del impuesto sobre la renta por un impuesto sobre el consumo. "Al establecer un impuesto progresivo sobre el consumo ahorraremos más, compraremos casas con menos metros cuadrados y menos coches lujosos, reducimos nuestro consumo de bienes posicionales, no el de los considerados necesarios. Y al incrementar las tasas de ahorro del país estaremos estimulando el crecimiento, la productividad y podremos disfrutar de un mayor consumo en el futuro".
La duda que se plantea con la propuesta de Ravina es si la aplicación de un impuesto sobre el consumo puede provocar la reducción del consumo y llevar a la economía a una recesión. "La producción y el empleo vienen determinados por el gasto total, no sólo por el consumo. El cambio debe llevarse a cabo de una manera gradual. En el caso de producirse una recesión en la economía, una reducción de la tasa impositiva puede estimular la economía de una manera más eficaz que los estímulos fiscales por parte del Estado", defendió el experto, quien, como refuerzo a su teoría, sentenció que "el dinero no trae la felicidad". "Un incremento brusco de la renta, por ejemplo, cuando nos toca la lotería, no produce un efecto duradero, nos adaptamos en unos cinco años. Sin embargo una pérdida importante de nuestra salud o la separación matrimonial tienen efectos duraderos en nuestro índice de felicidad", dijo.
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El catedrático Luis Ravina, durante la lectura de su lección inaugural. DAVID ARTIGAS
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