El comité pide que Bosch recoloque a los menores de 50 años en otras empresas de la cuenca, preferentemente BSH
La esperanza les duró hasta mayo. En diciembre de 2008, Bosch anunció el cese de actividad en la planta de Pamplona, que fabrica bombas y servofrenos para las principales marcas de coches. Querían llevar la producción a sus plantas de Bursa (Turquía) y Wroczlaw (Polonia).
En la práctica, suponía el cierre de la planta, fundada hace 45 años por empresarios navarros como Bendibérica, luego rebautizada como Bendix y Allied Signal, tras pasar a manos multinacionales, y por último, adquirida por el grupo alemán Robert Bosch, propiedad de una fundación benéfica.
Pero los trabajadores confiaban en lograr atraer otro producto a la fábrica. Lo intentaron, incluso con el apoyo del Gobierno de Navarra, con una filial de Bosch de renovables: Ersol, de células fotovoltaicas. Pero la multinacional, primer fabricante mundial de componentes de automoción, les cerró la puerta. "Dijeron que no querían expandir el negocio fuera de Alemania hasta 2010, y luego han comprado una empresa catalana", se queja Joseba Arribas, portavoz del comité.
Recolocación antes que dinero
Desde mayo, el comité (5 de UGT y 4 de ESK) negocia una salida "digna" para su actual plantilla de 83 trabajadores , con el responsable de Recursos Humanos de Bosch en España. Le han presentado una plataforma. Pero la empresa hace oídos sordos y pretende "aprovechar" las condiciones del ERE de reestructuración aprobado en 2005. "Un ERE que Bosch planteó por las grandes pérdidas de la división y que entendíamos no debía afectarnos, porque ésta es la única planta de Bosch en Europa que ha sido rentable durante toda su historia", explicó Arribas. Ese ERE, que finalmente acordaron, supuso pasar de 174 a 88 trabajadores en 4 años en Pamplona.
Resultó que a final de 2008, Pamplona seguía siendo "la única planta sin pérdidas" de la división, dijo Arribas. "Como premio", ironizó, Bosch planteó el 2 de diciembre "una nueva reorganización" para reducir de 12 a 3 las plantas de frenos en Europa "dejando sólo las más grandes (Lliçá, en Barcelona, Bursa y Wroczlaw) y alegando "que no les quedaba más remedio que el cese de actividad en Pamplona" a final de 2009.
Tras los infructuosos intentos del comité por traer otra actividad o inversores a la planta, su objetivo es ahora la recolocación de los trabajadores de menos de 50 años en la fábrica. Son 53, pero los que buscan recolocación son entre 40 y 45 empleados. "No estamos pidiendo indemnizaciones (Bosch ofrece 33.000 euros), pedimos trabajo", dice Arribas. Un puesto en otras empresas "de la cuenca de Pamplona y entorno salarial similar", como BSH, VW, TRW... "Nada que Bosch no pueda conseguir. Sobre todo, en BSH, porque tiene capital de nuestra empresa (Bosch participa al 50% con Siemens) y una dimensión que le permitiría absorber 40 personas en dos años mientras agotamos el paro", indicó.
No valen los acuerdos previos
Otros 10 trabajadores, mayores de 58 años, son prejubilables y aceptarían la condiciones del ERE. Hay 16 más, entre 50 y 58 años, que cobrarían una renta mensual hasta jubilarse con 61 años, según el ERE. El comité pide ampliar dicha renta y retrasar su jubilación. Entre ellos, está Juan Goyen, secretario general de UGT en Navarra, y trabajador de Bosch en excedencia, que ayer criticó el "comportamiento mafioso" del grupo en esta negociación, hasta el punto de despedir en julio al director de la planta y principal interlocutor de la plantilla. "Queremos que la planta siga abierta. Pero si la empresa mantiene la decisión del cierre, no nos valen los acuerdos del ERE. No es lo mismo una reestructuración de plantilla para hacer viable un proyecto empresarial que un cierre puro y duro. No tiene el mismo coste social y económico", alegó el ugetista. Insistió en que los trabajadores "intensificarán" sus movilizaciones "mientras no haya una negociación real".
La plantilla secundó ayer su primera jornada de paro, a la que sucederán 2 días la próxima semana. Hará concentraciones diarias en la rotonda de Decathlon, y han decidido "bajar el rendimiento" y no colaborar con la empresa. Todo un cambio de actitud que, según Arribas, debería "hacer reflexionar" a Bosch, en una fábrica donde en 40 años "se ha reducido drásticamente la plantilla sin un minuto de paro y sin un despido forzoso. Todo, mediante el diálogo".
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Joseba Arribas, portavoz del comité, y Juan Goyen, secretario general de UGT y trabajador de Bosch, ayer en rueda de prensa frente a la planta en la avenida de Guipúzcoa, respaldados por decenas de trabajadores y cargos de UGT como Lorenzo Ríos (MCA) y Jesús Santos (Acción Sindical). NOEMÍ LARUMBE
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