Hay voces internas que comparten el apremio de Sanz y otras que piden respeto a las decisiones de la presidenta
La afiliación de la concejal pamplonesa Cristina Sanz al PP no ha desatado una crisis en el partido -al menos por ahora- pero sí ha vuelto a convertirse en un ejemplo de que en la formación regionalista, después de su último Congreso, coexisten dos estilos y dos formas de gestión que no son otros que los que representan la nueva presidenta Yolanda Barcina y el que fuera el anterior presidente del partido, Miguel Sanz, curiosamente el "padrino" de la candidata Barcina.
"Diferentes opiniones"
Ayer, distintos miembros del comité ejecutivo de UPN consultados por este periódico reconocieron la existencia en el partido de "diferentes opiniones ante el modo en el que se está gestionando la crisis de Cristina Sanz", aunque insistían en que éstas deben quedarse "en el ámbito de discusión interna del partido". Lo cierto es que eso es precisamente lo que no está ocurriendo, de forma que lo que dicen que no es más que una marejadilla da la impresión de ser algo más que una marejada a tenor de lo vertido. El primer aldabonazo lo dio el presidente Sanz cuando hizo pública su disconformidad con la gestión de la crisis, quizás porque creyó que su opinión no había sido escuchada lo suficiente dentro del partido, y reclamó a Yolanda Barcina que cesara de su cargo en el Ayuntamiento de Pamplona a la concejala de Juventud e Igualdad.
Pero Yolanda Barcina no se ha arrugado y ha defendido otra forma de afrontar la situación. Lejos de inquietarse por los apremios de Sanz, la presidenta de UPN anunció su intencion de esperar al mes de septiembre para tomar la decisión de expulsar del grupo municipal a Cristina Sanz, a la espera y con el deseo de que sea ella quien lo haga motu proprio. "Yo marco los tiempos", le recordó Barcina a Sanz dando a entender que no comparte la urgencia de la decisión a pesar de que el grupo socialista también le ha instado a hacerlo.
Hay quienes dicen que Sanz, quien ha vivido directamente el pacto del PP y su posterior ruptura, vive más intensamente todo lo que acontece al respecto, mientras que Barcina, con más distancia sobre los hechos, prefiere jugar la baza del tiempo en el caso de Cristina Sanz.
Pero algunos miembros del comité reconocen "compartir el apremio de Sanz ante esta situación" por la imagen de "debilidad" que puede ocasionar, mientras que otros abogan "por que se respete el ámbito de decisión de la presidenta del partido igual que se respetó el de Miguel Sanz cuando él fue presidente". Uno de los que se ha pronunciado públicamente en favor de esta última tesis es el concejal del Valle de Aranguren y miembro del comité ejecutivo de Juventudes Navarras, Carlos Aranguren Sotés. Se trata de una voz sin demasiado peso específico en el partido, pero, de la misma forma que a algunos no les gustó que Sanz ventilara la disconformidad de opiniones en público, a otros tampoco les ha gustado que Aranguren no utilizara los cauces internos para expresarse.
"No hay dos bandos"
En cualquier caso, el cierre de filas en el entorno regionalista es de libro. Ninguno de los consultados, sea favorable a las tesis de Barcina o a las de Miguel Sanz en el caso de la concejala afiliada al PP, habla de la existencia de dos bandos diferenciados. "No está ocurriendo nada especial, no hay discrepancias en lo fundamental, ni mucho menos la existencia de dos bandos", señala un miembro del comité ejecutivo que reconoce que aunque algunos no comparten la decisión de Barcina de no expulsar a la edil del grupo "es normal que haya diversidad de opiniones ante una decisión".
Lo que también se apresuran a desmentir los regionalistas es que la actual situación sea reflejo de una división entre quienes deseaban que Alberto Catalán fuera presidente del partido o quienes apoyaron la candidatura de Yolanda Barcina. "En absoluto. De hecho -asegura otro miembro del comité- es posible que haya personas que apoyaron a la presidenta Barcina y que dan ahora a Sanz la razón en su posicionamiento, y viceversa, quienes no la apoyaron pero creen que ahora debe respetarse su decisión".
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Dos formas de ver la botella o de entender la gestión de una crisis, la de Yolanda Barcina, presidenta de UPN, y la del ex presidente Sanz. SESMA
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