El itinerario angosto exige salvar con técnicas de escalada desniveles de 3, 5 y 30 metros
EL silencio es tan envolvente como inmensa la riqueza geológica que se descubre en la Sala del Guerrero,una cavidad de 80 metros de longitud, hasta ahora oculta a la vista de cualquier profano en espeleología por la imposibilidad de habilitar una infraestructura de acceso que no implicase una afección en el respeto y la conservación de un conjunto milenario.
Sólo el tintineo del agua mineral, que da lugar a creación de formas caprichosas sólidas, y los haces de luz que emergen de los cascos alteran la monotonía de un espacio exclusivo hasta la fecha al estudio y el interés científico de espeleólogos. Desde el 8 de agosto, la cueva de Mendukilo, en el kárstico de la sierra de Aralar, descubrirá sus entrañas a cuantos "muestren interés" y tengan "unas mínimas condiciones físicas" para combinar espeleología y deportes de aventura en una experiencia única en Navarra y el País Vasco, según subraya Enero Agirre Iraeta, gerente del entramado de cavidades de Astiz .
En intervalos quincenales hasta finales de año para conocer el alcance de la demanda de una propuesta que sólo en las cuevas de Nerja (Málaga) generan una lista de espera de 3 años, la espeleoaventuraacercará al público el mundo subterráneo de Aralar en su esencia viva, "en estado natural", como prefiere señalar Agirre Iraeta.
Por la profundidad a la que se halla la Sala del Guerrero en su punto más alejado de la superficie (70 metros) tendrá además el aliciente de disponer al visitante a la mayor distancia bajo tierra abierta a no entendidos en Navarra. Con algo de destreza, la inmensidad de una de las tres salas de Mendukilo clausuradas quedará al descubierto y con ello emergerá "un techo repleto de formaciones", una serie de pozos, denominados goursen el argot de la espeleología y una estalagmita de 2 metros de longitud con forma de casco de combatiente. La sala recibe el nombre por esta silueta cincelada por el tiempo, en un ejemplo gráfico de "la arquitectura natural" que entreteje el subsuelo de Aralar.
En la aventura de escudriñar sus atractivos, un equipo de guías orientará los pasos de los recién llegados por un itinerario de accesos angostos y descensos medios que exigirán de técnicas de escalada con el apoyo del material adecuado. En tres puntos concretos del periplo subterráneo, habrá que realizar destrepespara salvar desniveles de 3, 5 y 30 metros. Como en el conjunto de la visita, la máxima será la seguridad, según destaca Agirre. Desprovistos de focos, con sólo el apoyo de las luces que proyectan los cascos, la vista perderá fuerza en su función orientadora para ceder un mayor protagonismo "al olfato, el oído e incluso el tacto, porque, a diferencia de la zona turística, aquí podrá tocarse", avanza el gerente de la cueva. Un único precio de 450 euros para un grupo de 10 personas pondrá a sus depositarios ante una aventura exclusiva, de 3 horas de duración, que revelará un nuevo atractivo del Establo de Montaña,en euskera, Mendukilo.
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El itinerario de la Sala del Guerrero, en Mendukilo, incluye el paso por una "gatera" de estrechas dimensiones, como se aprecia en la imagen.
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