La mayor tensión se vivió en el acceso al callejón de la plaza, cuando "Cantinillo" arremetió contra un joven
Hay ocasiones en las que el presente se resiste a marcharse para convertirse en pasado. Sucede cuando se trata de un presente doloroso y en cada rincón surge algo que lo recuerda. El encierro de ayer tuvo motivos suficientes como para que el del día anterior no se fuera de la cabeza. Acciones fotocopiadas. Semejanzas en puntos del recorrido significativos.
Ayer, en el tramo de Telefónica y bajada al callejón de la plaza, donde el viernes el toro de Jandilla Capuchinocorneó de muerte al madrileño Daniel Jimeno Romero, un astado de Dolores Aguirre, de nombre Cantinillo, negro burraco de pelo y con 625 kilos de peso,estuvo a milímetros de protagonizar otro drama.
El nexo entre ambos toros comenzó bastante antes, ya que, al igual que hizo Capuchino, Cantinillorecorrió la mayor parte del recorrido del encierro en solitario después de descolgarse de sus hermanos y los cabestros. El de Dolores Aguirre se quedó atrás al resbalar y caer cuando se disponía a trazar la curva de Mercaderes. Por delante, el resto de la manada avanzaba por la calle Estafeta en hilera y partida, con tres toros y cuatro cabestros abriendo la carrera y otro toro ligeramente más atrás. Después, cerrando junto a los mansos de cola, iría Cantinillo,a trote.
Más inconscientes
Esta estructura fragmentada regaló huecos delante de astas a los mozos y permitió buenas carreras, a pesar de la muchedumbre por ser sábado, pero también muy malas: no hubo toro que no avanzara con su lomo lleno de manos. De nuevo por ser sábado, hubo más inconscientes que otros días. Más aún, por lo que los pastores repartieron más varazos de castigo.
Cantinillollegó a Telefónica desprendiendo el mismo olor a desconfianza que 24 horas antes había desprendido Capuchino. Primero, se resbaló y chocó contra el vallado izquierdo. Después, avanzó lento amagando con frenarse. Y, para terminar, y así vino lo más grave, arremetió contra un irlandés insensato, Alan Chander, que salió del vallado izquierdo y pareció querer tocar la cabeza del animal. Éste respondió a la provocación volteándole por el aire, arrojándole al suelo, metiéndole la testuz y pateándole. Casi un calco, en el mismo punto, a lo que el viernes hizo Capuchinocon el inglés Alexander Short, pero esta vez sin cornada.
Así discurrió el encierro del 11 de julio de 2009, el primero sin Daniel Jimeno en el recorrido pero con él en la memoria.
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"Cantinillo", en el momento en el que queda en el suelo tras resbalar cuando se disponía a trazar la curva de Mercaderes. IVÁN BENÍTEZ
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