El nuevo número uno necesitó cuatro horas y cuarto para batir al norteamericano en el All England Club
Roger Federer se convirtió ayer en el mejor tenista de la historia al ganar su 15º torneo del Gran Slam, superando así el récord que ostentaba, con 14, el estadounidense Pete Sampras. Lo hizo tras una victoria trabajada -5-7, 7-6 (6), 7-6 (5), 3-6 y 16-14- ante el también norteamericano Andy Roddick, que defendió la inviolabilidad de su servicio durante más de cuatro horas.
Sampras viajó desde Los Angeles para estar presente en la Pista Central en el momento en el que perdía su récord. También estaban Manolo Santana, Bjorn Borg y Rod Laver.
Pero un Wimbledon que echaba de menos este año la presencia de su anterior campeón, Rafa Nadal, presenció un partido incierto y largo. No hubo ni ventarrón ni chubascos, como el año pasado; no hubo que estrenar en una final el nuevo techazo que protege la Pista Central del clima variable de Londres; y no hubo, sobre todo, la calidad o la textura del tenis que se vio en julio de 2008.
Como la final enfrentaba al impasible Federer con uno de los mejores sacadores del circuito internacional, que es al mismo tiempo un restador mediocre, era previsible que la evolución del partido dependiese de los aciertos y fallos del segundo.
Por encima de los 200 km/h
En el primer set, los dos tenistas hicieron muy pocos puntos con el servicio del otro, hasta que llegó el 5-5. El hasta entonces cinco veces campeón de Wimbledon había comenzado a restar el primer servicio de Roddick, que los servía regularmente por encima de los 200 kilómetros por hora.
Federer tuvo la oportunidad de romperle la ventaja con cuatro deuce consecutivos, pero perdió su servicio en el juego siguiente.
El segundo set avanzó con el mismo retrato. ¿Mantendría Roddick ese ritmo de servicios tremendos que creaba tantas dificultades a Federer o llegaría el momento en el que se rendiría al tenista que arruinó su carrera? El set avanzó de manera muy similar al primero, pero esta vez, cuando servía con el marcador 5-6, Federer no falló.
Sirvió tres aces. En el cómputo final del partido, el suizo logró 50, casi el doble que su rival, 27. Con el empate a 6 llegó el desempate y, allí, el pequeño drama que pudo decidir el partido.
Federer había tirado una bola larga sin estar forzado y Roddick logró imponerse incluso en un peloteo de ambos. El norteamericano, con 2-6 a su favor en el tanteador del desempate, sirvió para ganar el set, pero finalmente lo perdió por los aciertos del rival.
El Roddick de hace un año hubiese tirado el partido a partir de ahí. Pero esta vez mantuvo la consistencia en el servicio y la presión a Federer con algunos golpes buenos de su arsenal, especialmente el revés cruzado y raso desde el fondo de la pista.
Se llegó de nuevo al desempate, que esta vez dominó el suizo desde el primer punto. En el cuarto set del partido, Roddick rompió por segunda vez el servicio de Federer, que confesaba después que el regreso de la final al estilo de saque y resto, tan diferente al de los últimos años con Nadal, le había sorprendido.
Estaba metido en un partido cuyo juego no lograba controlar. Roddick estaba aún entero, su recuperación física y mental como tenista se había confirmado en la larga semifinal contra el británico Andy Murray y ahora mostraba una consistencia en el servicio y en el juego que revelaba la seria voluntad de ganar a Federer.
El estadounidense ganó el cuarto set y ambos tenistas se encaminaron hacia un quinto que duró 95 minutos.
En el trigésimo juego
Tuvo la emoción del desenlace de la final de 2008, pero no su calidad. Roddick se mantenía en el quinto set, porque, 161 minutos después de iniciar el partido, el mejor tenista del mundo aún no había roto nunca el servicio de su rival.
Roddick tenía la desventaja de servir segundo, con la presión de que la pérdida de un servicio sentenciaba también el partido. Ocurrió en el trigésimo juego.
Cuatro horas y cuarto después de comenzar el partido, Roger Federer logró romper el servicio del norteamericano y se entregó complaciente a las ceremonias que le consagraban como el mejor tenista del mundo.
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Roger Federer levanta la copa que le acredita como ganador de Wimbledon, su decimoquinto Grand Slam. REUTERS
Roger Federer levanta la copa que le acredita como ganador de Wimbledon, su decimoquinto Grand Slam.
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