La marcha concluyó con los discursos de Patxi López y la intervención de Paqui Hernández, viuda del policía
Miles de ciudadanos vascos (algo más de 25.000, según la Policía Municipal) secundaron ayer la convocatoria del lehendakari del Gobierno vasco y se manifestaron por el centro de Bilbao en repulsa por el asesinato del inspector de policía Eduardo Antonio Puelles García, víctima de un atentado terrorista el viernes en Arrigorriaga.
Aunque la protesta debía ser silenciosa, los aplausos en homenaje al agente retumbaron durante buena parte de los 50 minutos que duró la marcha y que concluyó en la escalinata del ayuntamiento de la capital vizcaína.
Allí, de manera imprevista, Paqui Hernández, viuda del agente, rota pero entera, se acercó al micrófono que acababa de usar Patxi López y quiso dirigirse a los asistentes a la marcha, aunque su mensaje iba dirigido a los asesinos de su marido: "Lo único que han conseguido son dos huérfanos y una viuda".
La marea humana había recorrido casi 2,5 kilómetros encabezada por una única pancarta con el lema "Por la Libertad. ETA no", en castellano y en euskera. Tras ella se situaron los familiares más cercanos de Puelles, entre ellos sus hijos Rubén y Asier y dos de sus hermanos, y otras víctimas del terrorismo: allegados, entre otros, de Inaxio Uría, Jesús María Pedrosa, José María Korta, Isaías Carrasco o Juan María Jáuregi. En primera fila también hubo representantes de Policía, Guardia Civil y Ertzaintza, así como compañeros del funcionario muerto.
El acto fue una muestra de la unidad de los demócratas frente a ETA. Esta vez no hubo disensiones y representantes de todos los partidos democráticos estuvieron presentes.
Detrás de los familiares y amigos se situaron el presidente vasco y todos sus consejeros, miembros del Ejecutivo central como la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y dirigentes de todo el arco parlamentario: Leire Pajín, Antonio Basagoiti, Arantza Quiroga, Ana Mato, Cayo Lara, Iñigo Urkullu y líderes sindicales y patronales de la comunidad vasca.
Víctimas al frente
Mucho antes de que a las 18.10 horas arrancara la protesta, los alrededores de la plaza del Sagrado Corazón estaban ya repletos con manifestantes que portaban algunas banderas de España e ikurriñas.
Otros miles de ciudadanos acompañaron desde las aceras el paso de la manifestación con continuas ovaciones a los familiares del policía y al resto de víctimas del terrorismo que, por primera vez, encabezaban en el País Vasco una protesta tan multitudinaria.
La manifestación, la primera que el Gobierno vasco convoca en una gran ciudad desde que en enero de 2007 encabezara una marcha de 80.000 ciudadanos en repulsa contra el atentado de Barajas que acabó con la tregua, transcurrió sin incidentes.
Tras recorrer toda la Gran Vía, la Plaza Circular, la calle Buenos aires y atravesar la ría del Nervión, la marcha concluyó en el Ayuntamiento de Bilbao, donde la viuda de Puelles, Paqui Hernández, sosteniendo aún la bandera nacional que cubría el féretro de su marido durante las exequias de la mañana, se unió a la protesta. La viuda se abrazó a sus hijos entre una nueva ovación de los presentes.
Poema de López
Fue allí, en la escalinata del consistorio donde Patxi López, pasadas las 19.00 horas, tomó la palabra. Primero en euskera para leer un poema escrito por él mismo, y luego en castellano para garantizar que su gobierno "no va a ceder un solo milímetro a los liberticidas, a los silencios cómplices, a las almas cargadas de odio y a los chivatos" del entorno etarra.
El presidente autonómico prometió a la mujer e hijos de Puelles que nunca "estarán solos" y que el País Vasco "se construirá sobre la memoria de las víctimas y no sobre la de los verdugos".
"¡Se acabó la impunidad y la arrogancia de quienes utilizan el argumento del amparo velado de la capucha!", clamó antes de invitar a los asistentes a luchar contra los que pretenden una Euskadi formada por "súbditos atemorizados por el terror de sus amos".
El lehendakari, que volvió a usar la expresión "uno de los nuestros" para referirse al policía asesinado y a todos los agentes que dan su vida por la "libertad y los derechos de los vascos", advirtió a ETA de que "ya ha perdido".
Abrazo con la viuda
Durante buena parte de su intervención, el lehendakari se esmeró en defender la "pluralidad y convivencia" en Euskadi y reclamó a los vascos que luchen por esa "diversidad" y por las "víctimas y amenazados".
"¡Queremos vivir en libertad, sin ETA y sin violencia!", gritó López antes de abrazarse a Paqui Hernández y a los hijos del inspector de policía.
La viuda, muy emocionada y sin soltar la bandera que le fue entregada tras el funeral, tomó entonces la palabra junto a sus hijos Asier y Rubén, aunque no estaba prevista su intervención, para gritar a los asesinos que no podrán salirse con la suya.
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Patxi López lee su discurso al final de la manifestación. EFE
Paqui Hernández, viudad de Eduardo Puelles, toma el micrófono flanqueada por sus hijos Asier (izquierda) y Rubén.
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