Una treintena de niños de Primera Comunión protagonizó la jornada, más numerosa que en años anteriores
No habían dado las once de la mañana y ya no quedaba un hueco libre en la catedral de Pamplona. La solemnidad de la festividad litúrgica que estaba a punto de dar comienzo, el Corpus Christi, no sólo quedaba patente por la expectación en los bancos, sino que se entreveía además a través de la indumentaria de decenas de los presentes. Familias de "domingo especial", con corbatas ellos, vestidos y tacones ellas, galas en general, se colocaban en los pasillos laterales del templo.
En un lugar privilegiado, los primeros bancos (sólo por detrás de las autoridades civiles, con el teniente de alcalde José Iribas al frente), una treintena de niños que este año han recibido su Primera Comunión siguió la ceremonia. "Sois nuestros invitados especiales. Yo aún recuerdo cuando me tocó a mí; tenía 8 años", rememoró en un guiño a los niños el arzobispo Francisco Pérez , que ofició la eucaristía.
Precisamente el sentido del oficio religioso centró buena parte del sermón. "Vivir de verdad una eucaristía se consigue a través de la oración, de la entrega y de la solidaridad". Reivindicó junto a ello el valor del amor verdadero, "no el de algunas relaciones de ahora, que dicen que comienzan un tiempo y que luego ya se verá; el amor verdadero no es frágil, supone entrega tanto en los momentos fáciles como en los difíciles y va más allá del egoísmo personal".
La interpretación del tradicional baile de los Seises (lo protagonizaron este año Asier Ibáñez, Miguel Ramírez, Álvaro Jiménez, Daniel Lacheta, Daniel Obregozo, Alejandro Pidal y Alexis Tituaña) frente al Santísimo indicó que la adoración dentro del templo finalizaba y se iniciaba la procesión, más multitudinaria que en años anteriores. Alrededor de 2.000 personas formaban el cortejo religioso, a los que se podían sumar otros tantos contemplando el séquito a su paso por el centro de Pamplona. Las obras en la calle Curia desviaron la procesión de su recorrido habitual y la hierba y los pétalos llegaron en esta ocasión a Dormitalería, bajada de Javier, Plaza del Castillo, Avda. San Ignacio, Trinidad Fernández Arenas, García Castañón, Paseo de Sarasate, para volver a la Plaza del Castillo y a la catedral por su itinerario inicial.
El calor bochornoso fue otra de las notas de la jornada, ya que el termómetro superaba ya los 30º cuando dio comienzo la marcha y no rebajaba esa cifra hora y media después, a su fin.
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Los "seises", en la procesión.
La procesión a su paso por la bajada de Javier, de camino a la Plaza del Castillo. CALLEJA
La participación en la procesión fue más multitudinaria que en años anteriores. CALLEJA
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