De las cuatro veces que Diario de Navarra ha medido el ruido del Reyno de Navarra, la de ayer superó todos los registros
Estaba cantado. Y nunca mejor dicho. La afición rojilla, ésa que siempre ha estado sosteniendo a Osasuna con su apoyo, se dejó ayer la garganta en las gradas del Reyno de Navarra para dejar a su equipo del alma en Primera División. Y lo consiguió. Para ello, el sonómetro cedido por Todomúsica que Diario de Navarra empleó en el campo para medir el ruido del estado se elevó en cifras de récord con los goles rojillos.
Pese a que el tempranero gol del Real Madrid aguó la fiesta a los navarros momentáneamente y dejó callada a la grada, los 19.239 espectadores que ayer bajaron hasta el Reyno se desquitaron bien con los tantos rojillos. El primer gol del Plasil, el que suponía el empate y el retorno de las esperanzas, hizo que los decibelios ascendieran a 108.8, un registro similar al de una noche de discoteca a todo trapo. Pero lo más gordo estaba por llegar, el tremendo misil que Juanfran mandó a las mallas del conjunto merengue casi hizo estallar al medidor de ruido. Los 115,7 dB marcados, unidos a los anteriores, dejan una suma de 225 dB, una cifra imposible que supera ampliamente el umbral del abisma de dolor establecido en los 140 dB.
Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.
Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.
(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso
Palo para Osasuna: Higuaín marca. Pese a la salida en tromba del equipo navarro, el Real Madrid fue el primero en poner el miedo en el cuerpo con el gol de Higuaín. El estadio enmudeció y el sonómetro marcó su registro más bajo de todo el partido: 89.1 decibélios (dB). Osasuna estaba en Segunda y necesitaba 2 goles para salir.
La grada de Preferencia estalló de alegría con el gol de Plasil a los 14 minutos del partido. Los 19.239 rojillos en el campo eran felices. ÍÑIGO GONZÁLEZ
Plasil devuelve la esperanza. El calvario de verse hundidos irremisiblemente en Segunda duró cuatro, los que tardó Osasuna en empatar el partido. Lo logró Plasil en el m.14 con su disparo que levantó los dB a 108.8, los mismos que se pueden escuchar en una discoteca una noche de sábado.
La roja a Salgado hizo vibrar. En un partido tan decisivo, cualquier ventaja en el campo se celebra como una victoria. Así ocurrió con la expulsión de Míchel Salgado a los 55 minutos del duelo. El Madrid se quedaba con diez jugadores y el triunfo se veía más cerca. El sonómetro dictó 108.6 dB.
Casillas para y la grada grita. La gran intervención de Iker Casillas al cabezazo primero de Flaño y de Neko después volvió a enceder a la afición rojilla en el minuto 57. Los 106.8 dB que se registraron se consideran ya perjudiciales para el oído humano si se está expuesto de forma continuada.
Juanfran desató la locura. En el m.61 las 19.239 gargantas del Reyno batieron el récord de decibelios en el estadio desde que Diario de Navarra comenzó a medir el sonido del campo. Juanfran dejaba a Osasuna en Primera y los 115,7 dB registrados superaron al despegue de un avión.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual