"No estamos a favor de la oscuridad. La luz es necesaria, pero en su medida"
Abra la ventana de su casa. Mire la farola más cercana. Aparentemente inofensiva, puede ser una fuente de contaminación que afecte a su descanso, atraiga insectos a su calle y aumente los gastos públicos destinados a su mantenimiento. Esta definición implícita de contaminación lumínica (la alteración de las condiciones naturales de iluminación nocturna en ambientes exteriores) es la que lleva años denunciando el físico Carlos Herranz Dorremochea (Pamplona, 21 de julio de 1967).
Presidente de Celfos, una asociación estatal que divulga, asesora y denuncia casos de contaminación lumínica, asegura que en Navarra "tenemos mucho trabajo".
¿Qué diagnóstico realiza de la situación en la Comunidad foral?
Soy muy pesimista. Los políticos se pueden permitir cierta desidia respecto a la normativa existente (en Navarra existe un marco jurídico que data de febrero de 2006 , pero que se queda en simple declaración de intenciones) en parte por el desconocimiento de la gente. Y no se dan cuenta de que el de la contaminación lumínica es un problema ambiental de primer orden, cuyas consecuencias son visibles a 200 kilómetros a la redonda y que además crece mucho. Ya hace diez años, el mapa lumínico del corredor del Ebro o de la Sakana mostraba que la iluminación de esas zonas era, a todas luces, excesiva. Las únicas zonas del mapa que no aparecen tan contaminadas por la luz agresiva son las próximas al área pirenaica. Y la cosa no ha hecho más que ir a peor.
¿Por qué?
Aficionados a la astronomía ya saben con seguridad que hay en Navarra muchos sitios donde antes podían ir a ver las estrellas y ahora ya no cuentan con esa posibilidad. Mucha de la culpa de esa situación la tienen responsables municipales como concejales o arquitectos que han actuado con absoluta impunidad...
Ponga algún ejemplo de esa mala situación en la geografía municipal de Navarra.
Los vaivenes de la Plaza del Castillo. Ante mi estupor y el de otros amigos, nos encontramos de repente un día con que todos los edificios de esta céntrica plaza incorporaban focos en sus fachadas. Después de semanas de quejas, en el ayuntamiento, a los ciudadanos y en los medios de comunicación, nos hicieron caso y decidieron retirarlos. Pero la solución que adoptaron a continuación empeoró la situación: empotraron focos en el suelo. De nuevo a la carga. Y hemos conseguido que los apaguen. Pero todo depende de que el concejal de turno decida encender o apagar el interruptor.
¿Qué otros rincones de Pamplona presentan deficiencias de iluminación?
En los últimos años se han llevado a cabo auténticos despropósitos. Iluminar todo el perímetro de las murallas, el Parlamento, anuncios comerciales y otros focos más puramente ornamentales, rondas viarias... Hemos llegado a tal extremo que los navarros menores de 20 años no han visto nunca en su vida la Vía Láctea como la hemos conocido los mayores. Los resplandores se lo han impedido. Les resultaría increíble ver una noche estrellada en el Sáhara o en alta mar. Descubrirían un cielo que les hemos negado.
Los efectos del exceso
¿Qué efectos tiene para una persona un exceso de contaminación lumínica?
Además de la invasión de la privacidad que supone que la luz entre en un domicilio aunque su propietario no quiera, hay que valorar que un exceso de luz puede dificultar a uno conciliar el sueño. Por ejemplo, en verano, cuando hay gente que duerme con las ventanas abiertas, ¿qué pasa si tienes un halo de luz que te impide dormir? No descansas, estás somnoliento, malhumorado, etc. Además, aún se está estudiando la situación en este sentido, pero hay científicos que han relacionado la producción de melatomina (hormona que se produce durante la madrugada) con un buen descansar. Al parecer, una interrupción del sueño empeora la productividad de melatomina, que sería a su vez un potente antioxidante, que previene el cáncer...
Y no sólo afecta a los humanos...
La fauna es otro de los colectivos más afectados, sí. Los pájaros, desorientados, cantan a medianoche en vez de cuando rompe el alba, los insectos proliferan atraídos por la luz, etc.
Esa querencia por la luz parece estar relacionada además con cierto sustrato cultural. Asociamos oscuridad a maldad, inseguridad, etc.
Efectivamente. Hemos pasado unos años de vacas gordas en los que el símbolo por excelencia de los nuevos ricos era hacerse notar y ello, unido a la idiosincrasia mediterránea de luz, nos ha llevado a plagar de focos nuestros pueblos y sus iglesias, por ejemplo.Tampoco estamos a favor de la oscuridad, eso es una locura. La luz es necesaria, pero en su justa medida.
¿Cuáles deben ser los criterios de actuación para superar esta situación de contaminación?
En primer lugar, no emitir luz hacia el cielo. Después, no superar los niveles de luz en el suelo, lo que denominamos "sobreiluminación", circunstancia que actualmente ya se rebasa en todos los pueblos de Navarra. También resultaría muy útil que, en caso de iguales prestaciones, apostarámos por lámparas de menor consumo, como son las de vapor de sodio.
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Carlos Herranz Dorremochea, físico y presidente de Celfosc. CALLEJA
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