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Dady, operado de un tumor benigno en el fémur

- Le fue detectado en una revisión y será baja 3 meses

- Al delantero le fue detectado un quiste óseo aneurismático en el trocánter mayor y ayer se le realizó un injerto óseo

MARÍA VALLEJO . PAMPLONA . Jueves, 9 de abril de 2009 - 04:00 h.

Dady se ha despedido de la temporada de la forma más dura posible, por un problema serio de salud. El delantero rojillo fue operado ayer de un quiste óseo aneurismático en el trocánter mayor del fémur izquierdo. Se trata de un tumor benigno en la parte superior del fémur, que le fue detectada en una resonancia rutinaria, para analizar el estado de su elongación, y que le va a tener entre dos y tres meses de baja.

La sorprendente noticia fue revelada ayer por el doctor Patxi Cipriáin, jefe de los servicios médicos de Osasuna, al término del entrenamiento del equipo. Ni ayer ni anteayer había participado Dady en las sesiones, pero como últimamente se encuentra con problemas musculares, no se había dado mayor importancia a esta ausencia.

Sin embargo, había motivos más que de sobra para que el delantero rojillo fuera ayer el protagonista involuntario de la jornada. Un tumor, afortunadamente benigno, había sido la causa de que ayer mismo por la mañana fuera intervenido quirúrgicamente en la Clínica Universitaria, donde permanecerá ingresado hasta el sábado o el domingo.

Una mancha en el hueso

Con el semblante todavía algo preocupado, Patxi Cipriáin explicó los detalles de la detección del problema, la operación y la recuperación de Dady.

"Descubrimos en la última resonancia que tenía una mancha dentro del hueso, en el fémur. Se le hicieron varias pruebas en el Servicio de Radiología de la clínica San Miguel: radiología, escáner, resonancia... para llegar al diagnóstico. Después nos reunimos con el servicio especializado de la Clínica Universitaria, donde ha sido operado esta mañana por el doctor San Julián, del servicio de Traumatología. Se la ha hecho una resección y una biopsia intraoperatoria. El diagnóstico es un quiste óseo en el trocánter mayor del fémur izquierdo. Se le ha puesto un injerto óseo. La operación ha sido con anestesia general y las expectativas son buenas. Tendrá que estar unos días ingresado en la clínica, llevar dos o tres semanas muletas y en dos o tres meses creemos que estará jugando y que no le va a influir para su vida personal ni la deportiva. Lógicamente esta temporada ha acabado para él y esperamos que para la que viene esté en las mejores condiciones posibles", afirmaba ayer Patxi Cipriáin.

Ayer a la una del mediodía, las palabras del doctor eran esperanzadoras, pero los días previos fueron delicados. "Lo ha pasado muy mal, tanto él como los que hemos estado con él. Ya sospechábamos que era un quiste óseo sin más, pero hasta que no le haces la cirugía no estás totalmente seguro. Ahora sentimos un poco más de tranquilidad", reconocía el jefe de los servicios médicos del club.

Revisiones anuales

La detección de la dolencia se realizó fortuitamente, ya que los doctores analizaban los problemas musculares de Dady. "Fue casualidad. Estábamos viendo su lesión muscular, porque tenía una pequeña elongación, como dije. Yo no mentí. Pero al ver la resonancia, además del músculo vimos el fémur", afirmaba Cipriáin, quien explicaba que la rehabilitación "no será pesada porque no se ha tocado ninguna estructura articular ni se ha hecho ninguna desinserción de músculos".

El médico rojillo precisó que la dolencia que le ha sido detectada a Dady "no tiene nada que ver con sus problemas físicos" anteriores. "Era un tumor intraóseo, no cogía ningún tendón ni musculatura. El hueso estaba un poco más débil y había riesgo de fractura patológica. No es una zona de carga y pasaba más desapercibido. La única sintomatología es de dolor y normalmente son hallazgos casuales", puntualizó el doctor, quien reconoció que no conocían el tamaño ni desde cuándo tenía Dady el tumor.

El doctor recordó que "nunca hay un origen para una zona quística o tumoral", ya que puede ser "genético o congénito, una alteración celular del hueso... No se puede saber", aclaró Patxi Cipriáin.

El jugador caboverdiano, cuya temporada no puede ser más desafortunada, tendrá que pasar revisiones radiológicas posteriores, "una vez al año", pero no le quedarán secuelas, porque "se le ha limpiado todo y se ha quemado con nitrógeno líquido".

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