El complejo turístico también ofrece 14 parcelas de caravana, y habrá una segunda fase con cabañas
Ocho años de trabajo están a punto de salir a la luz con la inminente apertura del cámping de Artaza, una instalación que huye de etiquetas y certificados, pero que puede calificarse como el primer cámping "verde" de Navarra por unas cuantas razones.
La primera, porque los dos edificios principales, el bar-comedor y el de servicios, se han levantado según los principios de la bioconstrucción, con madera y materiales naturales, aislamientos de lana y sistemas para aprovechar la luz del sol para calentar el agua.
La segunda razón es también energética, puesto que las instalaciones se alimentan con un equipo solar y eólico de 6 kW, cuya potencia se va a duplicar. La tercera es que en el bar-comedor se servirán principalmente alimentos ecológicos. Por todo ello, y por el entorno, en la parte menos abrupta del valle de Améscoa, a los pies de Urbasa, el cámping será una de las ofertas más completas de turismo ecológico de la merindad.
Construcción propia
Los criterios de sostenibilidad han regido el trabajo de José Llorente Alonso y Floren Jaime Sola, que junto con sus familias han sido los artífices de unas construcciones que han levantado con sus manos. Desde el pasado mes de enero les acompaña un tercer promotor, Luis Saz Quirós y su familia, que se han trasladado a Artaza desde Madrid.
El cliente para el que está pensado el cámping también debe tener una mentalidad "verde". Una de las razones esenciales es que 110 plazas están reservadas para el campismo tradicional en tienda, además de 14 parcelas para caravanas. Aunque las parcelas tienen agua y luz, el suministro está limitado a un amperio, lo suficiente para un televisor pequeño y dos puntos de luz. "Venir aquí supone olvidarse por unos días del microondas, el frigorífico y todos los aparatos. Queremos que la gente recupere la experiencia de vivir en el campo", explica Floren Jaime.
Más adelante se emprenderá la segunda fase, con la construcción de 15 cabañas de madera y el acondicionamiento de una parcela anexa de 9.000 m2 para juegos y deportes tradicionales como el voleibol, la rana, la petanca o el tiro al arco.
El núcleo de las instalaciones está constituido por los dos edificios principales, el bar y el de servicios, con duchas, fregaderos y servicio de lavadora. Junto a ellos se sitúan también las mesas exteriores y cuatro barbacoas. El bar dispone de un comedor en dos plantas en el que destaca una chimenea que al mismo tiempo funciona como horno de leña tradicional.
La cocina, bajo la dirección de Sole Zubillaga Urabayen, será sobre todo casera, en gran medida orgánica y también económica, con menús entre 11 y los 13 euros. Un totem de madera tallado a mano junto a la entrada del bar es además la seña de identidad del establecimiento.
El cámping estará abierto también a los clientes externos. "Daremos la bienvenida a los excursionistas que puedan acudir a Urbasa o al nacedero del Urederra. De hecho, a diferencia de la mayoría, permitiremos la entrada de comida de fuera. También creemos que el bar puede convertirse en un punto de reunión para los vecinos de esta misma zona", puntualiza José Llorente.
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Luis Saz Maroto, José Llorente Alonso, Eva Jorge de la Torre con su hija Selva y Florentín Jaime Sola posan en las mesas exteriores junto al edificio del bar restaurante. MONTXO A.G.
VISTA PANORÁMICA. La zona central rodeada por el camino exterior está reservada para acampada libre. En el nivel inferior están las parcelas para caravanas y en el extremo superior, a la izquierda de la foto se aprecia el área donde se construirán las cabañas. Al fondo, la silueta del bar y el edificio de servicios. MONTXO A.G,
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