El experto José Eugenio Ortiz detalló las características de la población de osos a partir del estudio de los dientes
La cueva de Amutxate, en Aralar, ha proporcionado una exacta radiografía de una especie extinguida hace unos 12.000 años, el oso cavernario. Tras diez años de investigación, las conclusiones se presentaron ayer, en el marco de las XX Jornadas de la Sociedad Española de Espeleología y Ciencias del Karts (Sedeck), desarrolladas en Lekunberri.
El programa de ayer iba a contar entre sus protagonistas con Trinidad Torres, considerado uno de los mayores expertos sobre el oso cavernario, pero un gravísimo problema familiar impidió su presencia en Lekunberri. Acudió su mano derecha, José Eugenio Ortiz, también adscrito al Departamento de Ingeniería Geológica de la Universidad Politécnica de Madrid. La de Trinidad Torres no fue la única ausencia. Las jornadas se abrieron con un homenaje a título póstumo a Carlos Acaz, a quien se debe el estudio de la topografía de la cueva de Mendukilo. Acudió su viuda y colaboradora, Conchi Mendibe. La pareja incluso llegó a dedicar una semana de su luna de miel a investigar las entrañas de la cueva.
En su intervención, José Eugenio Ortiz detalló que se han extraído un total de 15.369 dientes y huesos pertenecientes a los osos que habitaron la cueva. Para ello se excavaron un total de 48 cuadrículas de un metro cuadrado cada una de ellas, siguiendo la pendiente de la rampa de la Sala de los Osos. La tarea más ardua consistió en extraer todo el sedimento de la cueva, que posteriormente se pasó por el tamiz de una malla. "Salió mucho material y muy bien conservado", apuntó Ortiz.
Desgaste dental
En total, se excavó un 10% del yacimiento, lo que habría que extrapolar a la totalidad de la Sala de los Osos. Ortiz concretó que la cueva estuvo habitada durante unos diez mil años. El dato se ha confirmado gracias al recuento de los ejemplares de oso y al medio centenar de dientes que se han datado.
El desgaste dentario ha permitido establecer la edad de los osos: las piezas catalogadas como "sin desgaste"pertenecían a oseznos de hasta dos años de edad (117), mientras el desgaste extremo se atribuye a ejemplares de entre 11 y 13 años (21). En cuanto a sexos, Ortiz especificó que la población estaba bastante igualada, con un 47% de hembras y un 53% de machos. La presencia del hombre fue puntual, tal como lo atestigua el hallazgo de cuatro piezas líticas.
El grupo de espeleología Satorrak, descubridor de la cueva, confía en publicar una monografía sobre Amutxate. "Nos gustaría que este hallazgo se concretara en un proyecto didáctico, por ejemplo, un museo", comentó Arturo Hermoso de Mendoza, miembro de Satorrak.
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Cráneo de un oso de las cavernas localizado en Amutxate. ARCHIVO
De izquierda a derecha: Arturo Hermoso de Mendoza Errea (Satorrak), José Eugenio Ortiz y Víctor Abendaño Cabrejas (Satorrak). N.A.
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