Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
PAMPLONA

El ascensor cambia la rutina en San Juan

Buena parte de los vecinos de San Juan son de edad avanzada, por lo que agradecen "mucho" el servicio del ascensor

Actualizada Viernes, 13 de marzo de 2009 - 04:00 h.
  • NOELIA GORBEA . PAMPLONA

SALE de casa a las nueve y media de la mañana después de haber desayunado un café con sacarina y medio vaso de agua. Tiene 73 años y camina despacio. No obstante, se dirige con paso firme hacia el ascensor urbano que conecta la altura a la que se encuentra su casa, situada en Monasterio de Fitero, con Monasterio de Irache, calle ubicada 16 metros por encima. Hace la compra en una carnicería cercana y regresa a casa para preparar la comida.

"Hoy comeremos sopa y pollo asado", asegura María Zugasti. La tarea le cuesta a esta pamplonesa alrededor de cuarenta minutos, casi la mitad del tiempo que invertía antes del 31 de enero, fecha en la que comenzó a funcionar este ascensor urbano. Y como Zugasti, decenas de vecinos del barrio de San Juan ya han podido comprobar en primera persona cómo han mejorado en un mes sus condiciones gracias al elevador.

La mañana comienza tranquila en las inmediaciones. Los escasos vecinos que salen de sus casas para coger el ascensor tienen un objetivo definido: pasear. Son las diez y el viento se deja notar. José Miguel Corella Ruiz se dirige con paso ligero hacia el ascensor. "Suelo ir y volver todos los días hasta la avenida de Zaragoza. Es un buen paseo", sostiene. Pero a pesar de que sea un asiduo deportista, sabe que: "las piernas ya no le funcionan como antes". Por eso "agradece sobremanera" el servicio que presta el elevador. Conforme avanza la jornada, la presencia femenina empieza a adueñarse de la calle. Josefina Azcárate, de 66 años, es una de esas mujeres que hace la compra por las mañanas. "Aprovecho el montacargas para subir y bajar con las bolsas de la compra", indica. Y como ella, la pamplonesa Esperanza García, de 62 años, hace el mismo uso del ascensor. "A veces que doy un rodeo y salgo por uno de los laterales de la calle para evitar las escaleras, pero porque mi casa está un poco alejada del elevador. Sin embargo, siempre que no voy con prisa, prefiero acercarme para cogerlo", se sincera. Hay quienes tienen más suerte y viven justo enfrente del ascensor. Es el caso de Carmen Banal, de 57 años, quien está "encantada" con su implantación, pero aún recuerda con nitidez el tiempo que duraron las obras. "Vivo delante y ahora es muy cómodo, pero había mucho ruido todo el día. Fue un poco pesado", afirma.

Pero no sólo quienes residen en el barrio de San Juan se benefician a diario de este sistema. Algunos no viven en la zona, sino que acuden con frecuencia a visitar a sus padres, como Juan Manuel Iraizoz; o simplemente tienen por costumbre acudir a un determinado comercio situado en las inmediaciones. "He venido a una tienda que conozco de electrodomésticos porque tengo un problema con la lavadora", explica Carmen Capilla, de 70 años. A pesar de venir de paso, el uso del elevador sigue viniendo bien. "La idea de colocarlo en el barrio es maravillosa. Hay mucha gente mayor que transita estas calles y ya no podemos subir tantas escaleras como cuando éramos más jóvenes", mantiene. También hay quienes, de manera esporádica y simplemente por curiosidad, optaron por viajar una vez en el ascensor para probar su eficacia. "Me gusta comprobar por mí mismo todas las nuevas inauguraciones que se hacen en Pamplona, ya sean bares, tiendas o mobiliario urbano. Así puedo comentarlas después con conocimiento de causa", apunta José Luis Díaz, de 74 años. Y como él, otros que pasaron por la zona por pura coincidencia. "Quería llegar hasta la calle de abajo y sabía de la existencia del ascensor. Creo que es muy buena idea para la gente mayor, pero también para quienes se lesionan o sufren invalidez. Es una manera de que no tengan que depender de nadie", sostiene Joseba Ros, de 40 años.

Sin parar

La actividad del ascensor, que funciona 24 horas al día, no cesa. Sin grandes avalanchas en el número de personas que hacen uso de este elevador a la vez, el goteo de vecinos que suben y bajan es continuo. "Entre nosotros solemos decir "mira qué tráfico tiene", comenta María Gurriza. Sobre la una de la tarde, cambia ligeramente el perfil de los usuarios. Los niños ya han salido del colegio y, en compañía de sus madres, regresan a casa. Muchos se pelean con sus compañeros por ser el primero en apretar el botón que pone en marcha el aparato. "Siempre pasamos por aquí y si no le da él, se mosquea", dice Susana Arreche junto a su hijo Luis.

De cualquier modo, también hay quienes prefieren seguir con la tradición y no dejar a un lado las escaleras. "Me gusta hacer deporte y tiendo a subir andando", asegura José Luis Madoz, de 74 años. Pero no sólo los mayores le dan uso, muchos jóvenes también están "contentos" con el servicio que ofrece. "Me gusta andar en bici y para salir de aquí tenía que dar un rodeo a la calle o cargar con la bicicleta escaleras arriba", cuenta Eduin Cabrera, de 21 años. Poco a poco, se acerca la hora de comer y el tránsito disminuye. Desde las 13.30 hasta las 14.30 horas, las escasas personas que caminan por las calles cercanas van con prisas y apenas se detienen. "Me he entretenido y tengo que preparar la comida para cuando salgan mis hijos de trabajar. No sé qué comeremos hoy", bromea Ángela Núñez, de 58 años.

Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.

Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.

(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso

Un señor sale del ascensor a la altura de Monasterio de Fitero. SESMA


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra