"El descenso en Gijón fue muy duro. Me marché con 22 años. Me quería el Oviedo, pero firmé con el Celta"
Sergio Fernández (Avilés, 1977) tenía sólo 18 años y 8 meses cuando debutó en Primera División, hace nada menos que 13 temporadas. Fue con la camiseta del Sporting en El Molinón y ganaron 3-2 al Salamanca, con dos goles de Julio Salinas y uno de Lediakhov. Ramiro Solís le dio la oportunidad. Tanto tiempo ha transcurrido desde entonces que ha vivido momentos dulces y situaciones delicadas. De todo ha aprendido el central de Osasuna, y así lo contaba ayer en el Centro Asturiano de Pamplona.
Se marchó del Sporting hace una década, pero se formó en Mareo y es asturiano. ¿Con qué sentimiento aguarda al partido?
El de la ilusión. Sólo me he enfrentado dos veces a ellos, las dos con el Celta. Al siguiente año de mi salida, jugamos un partido de Copa en El Molinón y luego, en Balaídos en Segunda División. Desde entonces nunca me he enfrentado a ellos, por lo que ésta será la primera vez que lo haga en Primera. En Gijón me formé desde los 15 años. Lógicamente es un bonito partido para jugar, pero las circunstancias no son las mejores. Estamos necesitados.
¿Qué queda de aquel Sporting?
Coincidí con Sergio Sánchez, el segundo portero. Estuvimos juntos desde cadetes hasta que llegamos al primer equipo. En el club sigue El Brujo (Enrique Castro "Quini"). También era el delegado. Es el alma del Sporting. Como persona es un crack, se merece todo el honor. Y como jugador, la historia y los números lo dicen todo. Pasó una temporada mala por una enfermedad. Todo el Sporting se volcó con él y, de verdad, se merece todo. También, de mi época, quedan Alfredo Amado (director general) y Vega-Arango (presidente).
¿Le vio jugar a El Brujo?
No, le he visto en foto e imágenes. No tuve la suerte de verle, pero en mi época en Mareo de vez en cuando se vestía de jugador y hacía algunos centros y remates. Se veía que había sido buenísimo. Con la cabeza era un martillo. A pesar de su edad ¡cómo remataba! Lo veías y no había ninguna duda de que había sido grande.
Usted llegó con 15 años a Mareo. ¿Cómo fue aquello?
Jugué en el Avilés y uno año en el San Fernando, donde yo estudiaba. El Sporting quería ficharme desde siempre, pero hasta cadetes no di el paso. Prefería seguir en Avilés, en mi casa, porque era un crío. Hay unos 30 kilómetros y no quería hacer esa distancia todos los días con 10 o 12 años. Además, en Avilés había buena cantera.
Y se vistió de rojiblanco.
Poco a poco fui cumpliendo etapas. Con 17 años ya jugaba en el filial, en Segunda B, y con 18 años debuté. Coincidió que cambiaron de entrenador. Estaba (Néstor) Rezza y pusieron de forma provisional a Ramiro Solís, el mío del filial. Subí al primer equipo y jugué un par de partidos seguidos, hasta que vino el nuevo entrenador (Díaz Novoa). Bajé otra vez al filial y la temporada siguiente me quedé en el primer equipo. Jugué 30 partidos con Benito Floro y me asenté.
¿Fue duro salir de Gijón?
El descenso aquel (97-98) fue muy duro. Hubo un poco de lío. Me querían el Oviedo y el Celta. Firmé con el Celta y me quedé un año cedido en el Sporting en Segunda. Tenía seis años de contrato y jamás pensé en una marcha tan prematura. Me marché con 22 años. Pasé un año más o menos bueno en Segunda, aunque no logramos el ascenso. Hubo muchísimos problemas económicos en el Sporting, como pasó en los años sucesivos.
Luego pasó al Celta y Zaragoza.
En el Celta viví una etapa muy buena, la mejor de la historia. Estuve siete años, la mayoría con Liga de Campeones y UEFA. Hubo un descenso por el medio, pero recuperamos la categoría. Terminó mi etapa. Estaba quemado, no por la ciudad. En el Zaragoza hubo un año espectacular y se hizo un fútbol maravilloso. Y otro malo, con otro descenso. Este año, el entrenador no contaba conmigo y vine aquí. He renovado mi ilusión. Son unos cuantos años los que llevo circulando. Queda menos cada vez, pero estoy contento con lo vivido.
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Sergio Fernández simuló ayer el escanciado de sidra en el Centro Asturiano de Pamplona. JAVIER SESMA
JUGÓ EN PAMPLONA CON EL SPORTING. Sergio jugó con la camiseta del Sporting un partido de Copa en Pamplona en octubre de 1997. En la foto, aparece junto a su compañero Poyatos y los rojillos César Palacios y Fabián De Freitas. Los asturianos estaban en Primera, y Osasuna en Segunda. El partido acabó con 1-1 con tantos de Cherishev y Mateo. SESMA
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