Estas cifras han sido proporcionadas hoy por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN)
La vida rápida y estresante que impera actualmente está pasando factura a nuestra salud. Y es que entre el 20% y el 25% de las consultas de Atención Primaria están protagonizadas por pacientes que acuden de forma regular por síntomas somáticos, que generalmente manifiestan el estrés a través de síntomas físicos. Esta cifra ha sido proporcionada hoy por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), quien alerta de la presencia de pacientes que suelen ir al médico hasta más de 12 veces al año y que suponen el 10% del total del gasto sanitario.
Estos pacientes que acuden a los médicos primarios por síntomas somatizados de estrés son conocidos como 'hiperfrecuentadores' ya que utilizan los recursos sanitarios diez veces más que el resto, y lo hacen "de un modo injustificado o excesivo". Según esta sociedad, la situación más habitual es la de un paciente que se queja siempre del mismo dolor y que, pese a realizarle numerosas pruebas, nunca se le llega a diagnosticar una dolencia orgánica.
"El paciente está convencido de que tiene una enfermedad física y demanda pruebas complementarias para hacer desaparecer sus síntomas", aseguró Javier García Campayo, miembro de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, durante la presentación del IV Curso de Formación Continuada en Trastornos del Ánimo. Para García Campayo, los somatizadores son personas que tienen enfermedades psiquiátricas, principalmente ansiedad y depresión, pero que las expresan en forma de síntomas físicos.
Esta solicitud de pruebas complementarias y la exigencia de tiempo y esfuerzo por parte de los facultativos provoca que el uso de los servicios sanitarios de estos pacientes suponga un gasto considerable para el Sistema Nacional de Salud (SNS). En este sentido, García Campayo advirtió de que los 'hiperfrecuentadores' "suponen el 10% del gasto sanitario total de un país desarrollado". Ante este problema, abogó por una gestión adecuada en el abordaje y tratamiento de estos pacientes para reducir de forma considerable el gasto sanitario. "Aparte de mejorar su calidad de vida, las intervenciones adecuadas consiguen disminuir el gasto entre un tercio y la mitad", defendió.
Según los expertos, para ser considerado somatizador, el paciente debe padecer, al menos, cuatro síntomas relacionados con el dolor (de abdomen, dorso, articulaciones, extremidades, recto); molestias gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea, intolerancia alimentaria); síntomas sexuales (disfunción eréctil o eyaculatoria, menstruación irregular, polimenorrea); y síntomas pseudoneurológicos (mareos). Según estos especialistas, gan parte de los 'hiperfrecuentadores' también acuden a la consulta por motivos de problemática social. "Muchas personas, sobre todo ancianos, no tiene una red social y esto hace que la hagan con los profesionales sanitarios", explicó García Campayo.
Miedo a desarrollar enfermedades graves
Dentro de los somatizadores, SEMERGEN alerta de la presencia de otros grupos, como los hipocondríacos, que muestran un miedo y preocupación exagerada ante la posibilidad de desarrollar una enfermedad grave y que solicita pruebas y exploraciones. La sociedad apuntó que su incidencia en Atención Primaria es del 2%. También señalaron la existencia de pacientes que se quejan de un dolor intenso que no puede explicarse completamente por un proceso psicológico o somático y otros que presentan síntomas físicos peusoneurológicos consistentes como parálisis, ceguera y confusión.
En todos estos casos, la inexistencia de tratamientos biológicos específicos hacen que el abordaje psicosocial del paciente sea la variable más utilizada. En este sentido, el doctor José Ángel Arbeso, coordinador de Salud Mental de SEMERGEN afirmó que "el tratamiento se basa en una escucha activa, exploración física del paciente y, si son necesarias, pruebas complementarias y técnicas de psicoterapia".
Por ello, señaló que los profesionales sanitarios requieren un manejo adecuado de la empatía para "motivar al paciente a llevar una vida normal". Con respecto a la atención a pacientes 'hiperfrecuentadores', Arbeso apuntó que puede ser frustrante, ya que el médico debe manejar muchos síntomas psicosomáticos de difícil comprensión. Por ello, recordó la importancia de adquirir una formación específica para el abordaje biopsicosocial y evitar, de este modo, el desgaste profesional.
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