Como es costumbre en los últimos años, las riadas de la semana pasada inundaron el complejo deportivo de Burlada, El Soto. En 2006 también sufrió la "furia" del Arga y los gastos fueron de unos 500.000 euros. Este año, los destrozos son similares.
BURLADA ha sucumbido, un año más, bajo el agua de las riadas. El jueves dela semana pasada, el caudal del río Ulzama aumentó hasta 175 litros, una cantidad siete veces mayor de la habitual, y, unido al río Arga, arrasó con todo lo que encontraba a su paso. En el complejo deportivo El Soto, el agua entró desde el puente románico que cruza el río Arga, tiró las vallas que rodean el campo de béisbol y levantó el césped artificial que cubre el suelo.
Después, el recorrido continuó hasta la entrada donde reventó un cristal de cinco metros de largo por tres de alto. Así, el torrente de agua tuvo vía libre para invadir los pasillos, colándose en los vestuarios y en la sala de motores de las piscinas; inundando luego la cocina y el bar hasta sacar de cuajo la puerta que une las instalaciones con el jardín donde están las piscinas. Desde el puente de Beloso, el agua también penetró con fuerza y cubrió las piscinas exteriores llenándolas de barro.
No es la primera vez que Burlada soporta fuertes riadas. Como explica Silvio Lozano, concejal de Deportes de la localidad, "esto se inunda cada tres o cuatro años, pero esta ha sido la mayor riada de la historia". El complejo El Soto, que cuenta con más de 9.100 socios, ya ha sufrido los destrozos del agua en 2003 y 2006. Lozano reconoce que no esperaban que esta vez fuera para tanto. "El agua entró a una velocidad de 290 metros cúbicos por segundo, en otras riadas iba a unos 250". Ante la persistencia del problema, el Ministerio de Medio Ambiente se planteó tomar medidas para defenderse de los ataques del Arga, como la construcción de un muro entre el río y El Soto. Las obras deberían haber empezado en enero, pero el retraso permitió que la riada del jueves se adelantase al muro. De momento, el concejal prevé que las obras estarán terminadas para abril. Mientras tanto, en Burlada se contentan con poner algún parche: "En 2006 decidimos subir el cuadro eléctrico desde el que se controla todo el complejo, que hasta entonces estaba a ras de suelo. Así que esta vez no se ha estropeado. Los ordenadores los subimos al mostrador para que no se mojaran, pero el agua subió demasiado y se han estropeado todos".
Los destrozos
El agua arrampló con los 90.000 metros cuadrados de El Soto. La suciedad de las paredes señalaba cuál fue el nivel que alcanzó: dos metros sesenta de altura. De los merenderos exteriores, estrenados el año pasado, sólo se veían las superficies de las mesas. El resultado deja un saldo de pérdidas que aún está por calcular, aunque el concejal advierte que, en 2006, "los gastos de reparación rondaron los 500.000 euros". Será el Consorcio de Seguros el que cubra en torno al 75% de los gastos. "El resto no sabemos si lo pondrá el Gobierno de Navarra, que en 2003 ayudó, o si lo financiará el Ayuntamiento de Burlada", comenta Lozano. El panorama de El Soto tras la catástrofe es desolador. Suelos cubiertos con una capa de barro de al menos cinco centímetros, cristales opacos por la suciedad y muebles volcados por todas partes. Además, los 16 motores de las piscinas han quedado "inservibles", así como todas las máquinas que funcionaban con motor. "Este bateador americano (lanzador de pelotas de béisbol) que habíamos traído nuevo, ya no funciona; y tampoco ese robot para limpiar el fondo de las piscinas, que cuesta 18.000 euros", señala Lozano. A pesar de los graves destrozos, las labores de limpieza ya dan sus frutos. Los conductos, repletos de hojas, ya han sido desatascados. El vestuario masculino está limpio y se espera que dentro de unos diez días el gimnasio reabra sus puertas. Las piscinas habrá que vaciarlas y el principal problema está en los motores estropeados: "Si no limpiamos el agua de la piscina cubierta se vicia y hay que cambiarla. En total llevará unas dos semanas". Los campos de fútbol y de atletismo, menos dañados por encontrarse un metro más altos que el resto de las instalaciones, se secarán y limpiaran en pocos días. La cocina y la cafetería se espera que estén como nuevas para abril y en el campo de béisbol es probable que se vuelva a jugar a finales de mayo.
El complejo deportivo El Soto, de Burlada, completamente inundado tras las crecidas de los ríos Arga y Ulzama la semana pasada. DIGES
SIN CAMPO DE BÉISBOL HASTA FINALES DE MAYO. Eso será en el caso de que se reforme, aunque queda la posibilidad de que se traslade a Ripagaina, a un terreno que se otorgará al Ayuntamiento en 2010. JAVIER SESMA
LA COCINA, DE LAS MÁS AFECTADAS. Las vajillas quedaron embarradas, la cubertería esparcida por el suelo, los lavavajillas, inservibles, repletos de copas rotas. Estará reparada en abril. JAVIER SESMA
DOS MESES SIN CAFETERÍA. Ha sido una de las zonas más afectadas y que había sido remodelada recientemente. Los mostradores con sistema de refrigeración quedaron destrozados. JAVIER SESMA
LOS EXTERIORES. En ellos se amontonan contenedores empotrados contra las paredes, cubos, hojas, vallas derrumbadas, sillas, papeleras, papeles y todo tipo de basura que se empezará a recoger esta semana. JAVIER SESMA
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