"La convivencia en las aulas de Secundaria, en general, es buena. Los casos de acoso escolar son aislados"
Javier Mangado Urdániz, pamplonés de 56 años, llegó el martes por la mañana a una asamblea de la Asociación de Directores de Instituto (ADI), "sin saber muy bien para qué", y salió al mediodía siendo el representante de todos los directores de los institutos públicos de Navarra. El nuevo presidente de ADI es desde comienzos de este curso director del IES Biurdana (euskera, modelo D) de Pamplona y desde hace más de tres décadas, profesor de Física y Química.
Casado y padre de una hija de 19 años, Mangado reconoce que salió elegido ante la dificultad de encontrar candidatos. "Nadie nos queríamos presentar pero alguien tenía que ser", reconoce. Restaurar la normalidad en los institutos del modelo D tras los incidentes en el centro de Iturrama es uno de sus objetivos más a corto a plazo. Un grupo de padres criticó al director de ese centro de "criminalizar" a sus hijos que habían homenajeado a dos etarras durante un recreo el pasado septiembre.
Así que no quería ser elegido presidente de la asociación...
Nos presentamos algunos candidatos de todos los sectores (centros de euskera, castellano, Bachillerato, FP...) y constituimos la junta. El problema fue que nadie quería ser presidente. Al final, fui elegido yo, como el mal menor. Como mi centro está en Pamplona es más fácil moverme para asistir a reuniones. En principio, yo tampoco quería porque acabo de asumir la dirección de mi centro, estoy aterrizando y tengo mucho trabajo. Lo que ocurre es que viendo la que está cayendo en los institutos del modelo D, pensé que sería bueno que los responsables empezáramos a tomar parte más activa.
La que está cayendo viene motivada por el homenaje de unos alumnos a unos presos de ETA en el recreo. ¿Ve normal este tipo de actos?
Todo este tipo de acciones, que tienen un carácter político, sean del signo que sean, deben quedar fuera de los institutos. Ése es el sentir general del profesorado, al menos en mi centro.
Y, cuando ocurren, ¿cómo debería actuar el centro y el director?
Es un tema muy espinoso y tiene su gravedad, no hay que negársela. La ley dice lo que dice, pero después ¿qué? No tenemos claro del todo cómo hay que actuar. Cada uno sale al paso de las situaciones conforme van llegando y tira por donde puede. Ése es un problema que alguna vez lo hemos hablado entre directores, para ver cómo lo afronta cada uno.
Cuál es la situación actual en estos institutos tras los acontecimientos del de Iturrama?
Ha habido muchas acciones de rebote. Esta mañana mismo (por ayer) hemos tenido que estar quitando carteles de apoyo a esos chavales. Eso no se puede consentir. ¿Pero cómo actúas? Si pillas a uno poniendo carteles y metes mano, ya eres un represor. Y si no haces nada, no estás cumpliendo las normas. Los institutos no estamos para adoptar ninguna postura política ni para posicionarnos en una opción u otra. Tenemos que ser lo más neutros posibles. Y ahí está el reto. Porque lo que es neutro para unos no lo es para otros.
¿Se vive un clima de división?
Sí. Ha habido una polémica profunda y unas divisiones notables entre unos padres y otros y unos profesores y otros. Hay muchos compañeros que están dolidos. No podemos obviar estas divisiones. Si se han roto los puentes, hay que construirlos y mirar hacia adelante. Hay que hacer pequeños actos en el día a día; hablar con los padres, los alumnos... Todos estamos en el mismo barco; lo que nos interesa es la educación de los hijos. Luego ya verán que ideología tienen. Pero no dentro del instituto.
Convivencia en las aulas
En general, ¿cuál es el clima de convivencia que se vive en las aulas de los centros públicos de toda Navarra?
Yo todavía estoy aterrizando en la asociación pero puedo hablar por la experiencia de mi centro. Últimamente se está trabajando mucho en el tema de la convivencia, hay muchos cursillos, jornadas, charlas... Es un primer paso pero lo que hay que ver es si luego tienen efectos prácticos. Los casos de bullyingy acoso escolar son aislados. Este curso no hemos tenido ninguno; el año pasado, uno o dos. En general, la convivencia en las aulas de Secundaria es buena, no hay un ambiente hostil.
¿Y el rendimiento escolar? En Navarra, ocho de cada diez alumnos matriculados en la ESO consigue el título, un porcentaje superior a la media nacional.
Sí, pero hay un problema bastante sangrante al que todavía no se le termina de dar salida: qué hacer con los alumnos que no quieren estudiar. Como la ESO es un nivel obligatorio, hay alumnos muy diversos. En los centros de euskera no vivimos esa situación, porque no hay inmigrantes; pero en los de castellano, sí. La ESO, además, es el salto de la infancia a la adolescencia y surgen un montón de problemas. La labor de los tutores, los orientadores y los jefes de estudios es titánica para solventar conflictos. Hay que estar atento con los alumnos que van a fracasar.
El Tribunal Supremo ha rechazado el derecho de los padres a objetar contra Educación para la Ciudadanía. ¿Hay muchos objetores en los institutos?
En nuestro centro sólo hubo uno el año pasado, en 3º de ESO. Ha suspendido la asignatura y ahora tiene problemas para conseguir una beca para estudiar inglés en verano. La objeción es un tema complicado. Yo tengo mis dudas sobre la conveniencia o no de la asignatura, aunque como funcionario y director sé que hay que impartirla porque está en la ley.
Últimamente también se ha debatido sobre la conveniencia o no de la jornada continua en Infantil y Primaria. En los institutos la tienen hace años. ¿Funciona?
También es un tema complicado. ¿Cuál es mejor jornada pedagógicamente? No lo sé. Lo que es cierto es que las siete horas seguidas de clase en Bachillerato son duras. Los peligros que se tienen al tener la tarde libre es que los chavales no la sepan aprovechar. Los alumnos y sus padres tienen que ser organizados para estudiar y hacer otras actividades.
Al comienzo decía que nadie quería ser presidente de ADI. Tampoco ningún profesor quiere dirigir un centro y a muchos directores los debe nombrar Educación.
Es duro ser director. Si se quiere trabajar bien, hay que meter muchas horas. Yo llego muchos días a comer a las cinco de la tarde. ¿Responsabilidades? Todas. La única ventaja es que cobramos 300 euros más al mes y damos menos horas de clase. Concretamente, yo no doy ninguna este curso. Además, eres el jefe de personal de tus compañeros y a veces es desagradable. A mí lo que me gusta es dar clase y estar con los chavales.
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Javier Mangado Urdániz, de 56 años, ayer en el IES Biurdana de Pamplona, del que es director. CALLEJA
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