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La papelera de Leitza cumple hoy 50 años

La fábrica comenzó con unos 60 empleados, una década después sumaba 1.500 y hoy son 466

Actualizada Domingo, 1 de febrero de 2009 - 04:00 h.
  • PILAR FDEZ LARREA . LEITZA .

A mediados del siglo XVIII funcionaban en Leitza varias ferrerías para la fundición de hierro. Una familia de la localidad transformó una de ellas en molino papelero. Anotaciones históricas refieren que allí se elaboró durante varias décadas una marca de papel al agua con renombre en todo el país: "Uranga-Leiza".

Aún sin relación directa, aquella pequeña industria fue el precedente de la que se convertiría en motor de la localidad, la factoría Sarrió, hoy denominada Sarriópapel y Celulosa SA, fundada el 1 de febrero de 1959.

La instalación de la papelera en Leitza supuso, sin duda, un punto de inflexión en la historia un municipio donde, hasta entonces, sus vecinos apenas sobrevivían de la mano de la agricultura y la ganadería y en el que, los más jóvenes, comenzaban a enfilar otros caminos lejos del pueblo para poder sustentar a las populosas familias de la época. La papelera fue motor económico, no sólo de la localidad; también de otras del entorno, de Larraun y Malerreka. Lorenzo Marco Sarrió, miembro de la una familia con tradición papelera de Cataluña , fue el primer presidente de la factoría. Pero ésta se había gestado unos años atrás, con la puesta en marcha de la papelera Uranga, en la localidad guipuzcoana de Berrobi, a unos quince kilómetros de Leitza, camino de Tolosa. Patxi Arrazola, industrial guipuzcoano, fue uno de los encargados de echar a andar este proyecto y trabajó para que Leitza fuera sede de la siguiente planta. El ayuntamiento ofreció facilidades y el proyecto fue una realidad. Los motores de las máquinas de transformación de papel se encendieron el 1 de febrero, con unos 60 trabajadores. Muchos hombres, pero también varias mujeres, la mayoría de ellos veinteañeros que dejaron las labores del campo o la costura para iniciarse en la incipiente industria.

Mano de obra

Buena parte de esa primera plantilla, al menos de los varones, se jubiló en la misma empresa. Pocos recordaban el aniversario, pero todos rememoran con detalle los primeros compases de su dilatada trayectoria laboral. En pocos años se multiplicó el número de empleados. A comienzos de los 70 superaban los 1.500. Fue el pico máximo en nómina. Eran los años del papel colowal para revestimiento de paredes, tan de moda en la decoración de la época. Lo recuerda Martín Martínez Urquizu. Tiene 69 años y entró en Sarrió como mecánico electricista, nada más concluir sus estudios en los Salesianos. "Hacía falta mucha mano de obra", apunta. Y ésta llegó de valles cercanos, y también de la zona Media de Navarra, y de otras comunidades.

Eran nuevos vecinos que precisaban vivienda y servicios. En pocos años la fisonomía local se transformó: bloques de pisos anidaron en huertas y prados y el padrón dobló habitantes. Llegó a superar los 3.000, si bien en unas décadas se inició una regresión que ha sido prácticamente paralela al descenso y posterior congelación de la plantilla, sujeta al devenir de la industria y a la inevitable mecanización. En los últimos años rondan los 450 empleados, 466 en este momento, según fuentes de la empresa. Desde la sociedad subrayan, asimismo, que el futuro se vislumbra "competido y complicado", pero que tanto la planta de Leitza como la de Uranga están, en principio, garantizadas, merced a las últimas inversiones. El problema está en Amorebieta, en cuya factoría el grupo ha presentado un ERE.

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30 ANIVERSARIO La imagen corresponde a la celebración del 30 aniversario de la fábrica, en 1989, y en ella aparecen directivos y trabajadores de la primera plantilla. De izquierda a derecha, Luis Iceta (directivo), Luis Sagastibeltza Iturrarte, Mª Luisa Zabaleta Zabaleta, Fermín Cestau Zubitur, Sabino Alduncin Zabaleta, José Mari Sagastibeltza Saralegui (fallecido), Lorenzo Marco Sarrió (presidente de la compañía), Andrés Lasarte Otermin, Jesús Martínez Urquizu, Paquita Ranz Gonzalo, Francisco Aranguren (entonces párroco en Leitza), Martín Sagastibeltza Oronoz, Maritxu Alduncin Caballero, Pilar Azpiroz Iguelz, Martín Martínez Urquizu, Fermín Zubillaga (chófer) y José Miguel Sagastibeltza Iturrarte. CEDIDA

Leitza en los 60 con los primeros pabellones de Sarrió, al fondo. CEDIDA

Dos de las primeras operarias pasando papel. En primer término, Pilar Azpiroz y, al fondo, Reyes Cestau. Ésta permaneció sólo unos meses. CEDIDA


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