El primer ministro deseó que Obama tenga éxito en su gestión "para avanzar en la estabilidad de Oriente Medio"
Israel leyó con cautela el discurso de investidura de Obama, al que felicitó por su toma de posesión, y estudia con particular interés su llamamiento a iniciar una nueva relación entre EE UU y el mundo musulmán.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, felicitó a Obama y le deseó éxito en su gestión "para hacer avanzar la paz y la estabilidad en Oriente Medio"; el presidente, Simón Peres, dijo que su elección supone "un cambio histórico" y "corrige de uno de los grandes errores en los anales de la historia".
En su investidura, Obama no hizo mención al conflicto palestino-israelí, cuya solución resulta más apremiante a la luz de la última ofensiva militar de Israel que se ha cobrado las vidas de más de 1.400 palestinos y dejado 5.500 heridos en Gaza.
"Israel no ha sido mencionada en el discurso, pero sus líderes deben escuchar con cuidado el mensaje que salió ayer de Washington. Es imposible confundirse: Obama pretende poner fin a la política de su predecesor, George W. Bush, que alentó el uso de la fuerza sobre la diplomacia", advirtió ayer en un editorial el diario Haaretz.
Obama no sólo no se refirió a Israel, su principal aliado en la región, sino que exhortó a una nueva forma de relación entre EEUU y el mundo musulmán basada en intereses comunes y respeto mutuo.
Nueva era
"En esta declaración, Obama deja fuera al islamismo fundamentalista y al terrorismo, lo que significa que de hecho, EEUU e Israel combaten el mismo enemigo", es la opinión del profesor Eitán Gilboa, experto en política Exterior estadounidense, Oriente Medio y cooperación estratégica.
Del discurso de Obama se puede leer entre líneas lo que parece un mensaje claro: EEUU seguirá del lado de Israel, pero en una nueva era en la que prima la supremacía de la negociación frente al empleo de la fuerza.
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