El club se agarra como a un clavo ardiendo a la cosecha de nueve triunfos durante la segunda vuelta
Mientras se va cicatrizando la herida que abrió Pérez Burrull, el osasunismo se encuentra estos días haciendo cuentas con la calculadora en mano. En los pasillos del Reyno de Navarra ronda la idea de que este equipo está capacitado para conseguir nueve triunfos en esta segunda vuelta, una gran cosecha que implicaría la salvación de la categoría.
El argumento, al que el osasunismo debe agarrarse como a un clavo ardiendo, es que el cuadro navarro debe embolsarse esas victorias que ha rozado durante la primera vuelta. Los colegiados o la falta de concentración en los últimos minutos han permitido que hayan volado demasiados puntos. Hasta ahora. Se ha constatado que los errores arbitrales han privado de once puntos a los rojillos, y que en una hipotética clasificación el equipo sería el undécimo. Además, Osasuna ha dejado escapar nueve cuando se ha cumplido el minuto ochenta.
Por otro lado, en esta firme convicción por la salvación aparecen otros motivos para creer en ella. Son la unión y vitalidad del vestuario para salir de este túnel y la mayor posibilidad de ganar partidos respecto a otros equipos tales como el Numancia, el Recreativo, el Espanyol y el Mallorca, sin olvidar alguna sorpresa que siempre depara al final el campeonato liguero.
¿Distancia insalvable?
Ahora bien, Osasuna tendrá que pelear a pecho descubierto contra la estadística ya que, teniendo en cuenta los precedentes, los números que presenta el conjunto de Camacho en el ecuador de la Liga no invitan al optimismo.
El cuadro navarro es el colista de Primera División, una condición que sólo cuatro equipos en las últimas décadas han sabido superar para no finalizar la Liga entre los tres últimos: el Espanyol (91-92), el Valladolid (95-96), la Real Sociedad (00-01) y el Rayo Vallecano (01-02).
Pero no sólo eso. El dato histórico con el que debe romper Osasuna es otro. Ningún equipo en la historia que contaba con una desventaja de al menos siete puntos al término de la primera vuelta ha sido capaz de evitar las tres últimas posiciones.
Desde la temporada 1987-88, la que aglutinó por primera vez a 20 equipos, ha habido diez equipos que en el ecuador de la Liga estaban separados por al menos esta distancia: el Elche (88-89, estaba a 8 puntos), el Rayo Vallecano (89-90, 7 puntos), el Cádiz (90-91, 10 puntos), el Burgos (92-93, 7 puntos), el Logroñés (94-95, 10 puntos), el Extremadura (96-97, 9 puntos), el Sporting (97-98, 16 puntos), el Murcia (03-04, 8 puntos), el Nástic (06-07, 10 puntos) y el Levante (07-08, 13 puntos). Para este cálculo, se cuentan las victorias con tres puntos.
Ejemplos que ilusionan
No obstante, hay algunos precedentes que pueden servir de ejemplo al equipo rojillo de cara a esta segunda vuelta. Por ejemplo, el Deportivo de la pasada campaña. Sumó nada menos que 35 puntos en una segunda vuelta para enmarcar: pasó de ser al penúltimo a ser el noveno.
También el Mallorca en la 04-05 consiguió una gesta parecida. En el ecuador, los baleares eran penúltimos con catorce puntos, a seis de la permanencia. Después, sumaron siete victorias y cuatro empates.
En la campaña 2003-04 al término de las 19 primeras jornadas, el Espanyol era penúltimo con catorce puntos, también a seis de la salvación. En la segunda vuelta, el cuadro catalán logró nueve triunfos, los mismos que necesita Osasuna ahora.
Otro ejemplo es el Rayo de la 01-02, colista al término de la primera vuelta y undécimo tras la segunda después de nueve triunfos y sólo cuatro derrotas. La Real con Toshack en la 00-01 logró 29 puntos en la segunda mitad. ¿Por qué no repetirlo?
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