Miguel Fernández de Aguirre, Daniel Galar Irurre, Javier Gil Ayesa y Eduardo Ozcoidi Echarren son sus autores
La nueva plaza de toros de Palencia podría haber contado con un diseño arquitectónico "Made in Navarra". La diputación de la ciudad castellana convocó un concurso para elegir la mejor opción para renovar su coso y un joven equipo de arquitectos navarros ha conseguido el segundo premio. Miguel Fernández de Aguirre, Daniel Galar Irurre y Javier Gil Ayesa, los tres pamploneses de 29 años, trabajaron junto al ingeniero especialista en estructuras Eduardo Ozcoidi Echarren (Pamplona, 1977).
Fueron 184 los estudios inscritos y su proyecto, titulado Orikata fue el segundo que más gustó al jurado. Entre los finalistas se encuentran estudios de arquitectura e ingeniería de gran envergadura, por ejemplo, los autores del rascacielos Sacyr Vallehermoso de Madrid o de la estructura de la torre Agbar de Barcelona.
Orikata significa en japonés: trabajos de plegado. En ellos se inspiraron los navarros para desarrollar su diseño. "Como si fueran unos grandes pliegues de papel que se posaran sobre la plaza", explica Fernández de Aguirre. "Un vestido estructural sujeto delicadamente al edificio existente, un punto medio entre arte y tecnología, entre una instalación de Christo y el último prototipo de BMW", aseguran.
Todo lo contrario a las Plaza de Toros que estamos acostumbrados a ver. Frente a esa monumentalidad de los cosos tradicionales los navarros propusieron "un nuevo caparazón veloso, traslúcido y aparentemente temporal, efímero". Como si fuera a salir volando en cualquier momento. El jurado en su valoración aseguró: "es atractiva la sutileza con que utiliza la geometría, logrando una delicadeza reseñable".
El proyecto no olvida, además, que la arquitectura es "un arte con razón de necesidad", por eso incluye soluciones prácticas a problemas como los cambios de temperaturas en el exterior. El diseño de una doble membrana consigue luchar contra esto. En verano se abre una compuertainstada en la parte superior que, sin dejar al descubierto la plaza, permite que salga, con ayuda de un motor, todo el calor acumulado. En invierno, sin embargo, se consigue el efecto contrario calentando el aire del interior.
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