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EL CULO DE BURRULL

Actualizada Miércoles, 21 de enero de 2009 - 04:00 h.
  • JOSÉ MIGUEL IRIBERRI

L OS aficionados, en particular, y la mara, en general, como que nos hemos quedado escocidos -es un decir- con las palabras de Pérez Burrull, cuando invitó a Osasuna a que se metiera la televisión por el culo. No te jiba, el árbitro. Qué chulería se gasta con el débil. Al Real Madrid nunca le hubiera formulado tal exhortación. De qué.

Bien al contrario, seguro que si los madridistas le sugieren una maniobra parecida, el señor Burrull se mete por salva sea la parte docena y media de televisores, uno detrás de otros, eso sí, más que nada para alargar la faena. Y a mandar. ¿Hace otra docenita de radiocasetes, por ejemplo? Pues venga. Adentro con ellos, que son de alta fidelidad.

Con estos arbitrajes, Osasuna va verdaderamente de culo. Como para que el tipo en cuestión, el Burrull de marras, se meta en metáforas despreciativas. Lo del domingo en el Bernabeu, más que de juzgado de guardia fue de juicio sumarísimo. Cuenta David Trueba en Saber perder que el fútbol es once contra once, "hasta que alguien rompe el equilibro con un desborde". Bueno, o hasta que el árbitro le rompe la crisma a uno de los dos equipos y encima le receta contra la rabia un supositorio en forma de televisor.

"Un delantero tiene que inventar el espacio y luego correr a ocuparlo", sigue Trueba. Vale. Es lo que hacían los osasunistas hasta que la maldición de Burrull les metió la zancadilla, antes de la tele. Así no hay manera. Y encima, no tiene remedio. Porque un árbitro de fútbol es el único juez inapelable de las sociedades democráticas. Ante él no cabe recurso de ningún tipo ni revisión de la causa. Está la doble víctima tendida en el suelo, como fue el caso de Juanfran, y el árbitro le ordena que se levante para mandarle a casa, que en el fútbol se dice caseta. Se demuestra después por la tele, ese aparato que tanto le gusta a Burrull, la tremenda equivocación del fallo arbitral, pero ya no hay Supremo que lo remedie. La víctima cumple irremediablemente la condena. Y el juez, ni un "usted perdone" ni un "lo siento, chaval".

En realidad sí queda un recurso: el del pataleo. Por esa vía procesal, Osasuna acordó romper con los árbitros. Vale. También podía haber declarado a Pérez Burrull persona "non grata", colocando su retrato en las puertas del Sadar para que no se cuele ni por la de atrás.

Y de paso, mandarle un televisor.

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El árbitro del televisor.


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