Caso. Un hombre contrató un curso con una academia de oposiciones por 1.816 euros. Para pagarlo, firmó un contrato de financiación. A la semana siguiente y sin haber comenzado el curso, decidió anular el contrato, que no disponía de un documento de revocación.Resolución. Tras contactar con el centro, Irache logró que se rompiera el contrato, de la misma manera que las obligaciones que se habían creado.
Resolución. Tras presentar la queja correspondiente, se respetó el precio inicial.
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