Phoenix, capital de Arizona (EE UU), le da mañana la bienvenida. La golfista navarra inicia sus estudios en la universidad y un salto como deportista
La mejor deportista navarra comienza una nueva etapa en su carrera. A sus 18 años, Carlota Ciganda se va a instalar en Phoenix para cursar Business Administration en la Universidad de Arizona State y progresar como jugadora de golf. Después de rechazar otras propuestas relevantes, ha elegido la costa oeste de Estados Unidos por el clima y por el prestigio deportivo del centro.
Sensata y humilde dentro y fuera del campos de golf, la de Larraintzar es la número 1 del ranking amateur europeo y por nivel estaría disputando los mejores torneos de profesionales de Europa. Pero cada cosa a su tiempo.
¿Cómo están siendo las últimas horas antes de coger el avión?
Me encuentro muy bien, más nerviosa está mi madre... Ya me queda poco y estoy preparando las últimas cosas. El fin de semana me despedí de los amigos. Hice comidas y cenas. Además, he querido estar con Rogelio (Echeverría, su profesor) para asegurar el swing (movimiento para el golpeo).
¿La ilusión puede a la incertidumbre de esta nueva etapa?
Tengo muchas ganas de empezar la vida allí. Me apetece comenzar a estudiar, a jugar, a aprender, a conocer gente y descubrir cómo es aquello. Es una nueva experiencia para mí y me ilusiona.
¿Sabe qué se va a encontrar?
Azahara Muñoz (malagueña y también firme promesa del golf europeo) es una de mis mejores amigas y lleva varios años allí estudiando. Me ha dicho que la experiencia va a ser increíble tanto personal como deportiva. Me va a ayudar mucho. Tengo ganas de unirme al equipo universitario. La Universidad de Arizona State es inmensa. Tiene 65.000 estudiantes, como una ciudad.
Le llegaron ofertas de diferentes universidades prestigiosas de EEUU. ¿Por qué Arizona?
Quería un sitio con buen clima como la costa oeste. Aquí en La Ulzama el tiempo es horrible... Quería sol o sol. La presencia de Azahara también ha contribuido, y en lo deportivo la universidad está entre las tres o cinco mejores del país en cuanto al golf. En los estudios, quería algo normal. Ni muy fácil ni muy difícil. Algo medio.
¿Está informada de la temperatura de Phoenix?
Sí, sí. Son temperaturas extremas. Por la noche hace frío, pero por el día entre 20 y 25 grados. Así que para entrenar, mejor.
Va a estudiar Business Administration.
Es parecido a LADE. Al principio, las asignaturas van a ser fáciles. Una de inglés para mejorar, sociología, ordenadores... También hay una para deportistas. Te enseñan a competir, a jugar en equipo...
¿Por qué comienza el curso en enero?
Terminé el Mundial en octubre y era precipitado irme directa a Arizona. Empiezan el curso a finales de agosto. No quería ir a remolque. Prefería tomarme un descanso y estar con la familia y amigos. Me he sacado el carné de conducir y he aprovechado el tiempo. Tenía la oportunidad de empezar en enero. Era más cómodo. En vez de terminar el curso en junio lo acabo en diciembre. No es problema.
¿Cuál es su grado de inglés?
Cuando juego al golf, no tengo ningún problema. El problema es por ejemplo una clase de economía. A veces no entiendo ni la economía en español, como para entenderla en inglés... Yo creo que al final me haré y poco a poco iré mejorando. Además, tengo una tutora con lo que estoy cinco horas a la semana.
El deporte de elite y los estudios universitarios van de la mano en Estados Unidos.
A las mañana tengo clase de nueve a una y por las tardes, tres horas de golf. Además, hay preparación física tres días en el gimnasio. Hora y media cada día. Luego están los torneos, cada dos o tres semanas. El golf universitario se divide en dos conferencias. Yo estoy en la Oeste. Jugaremos contra equipos de California, Texas, Oklahoma... El curso termina en mayo con la final entre las mejores universidades. Se juega en el este y creo que nos clasificaremos.
Desde la Universidad de Arizona se ha dicho que tiene "una madurez mucho más allá de sus años" y que es "el fenómeno del golf español". "Puede competir por ser la mejor debutante del año", dijo su futura entrenadora.
Me han dicho que tienen ganas de que vaya para comenzar a jugar. Yo estoy encantada.
¿Eso le añade presión?
No. Eso me anima para entrenar y para llegar a Arizona con más ganas. Yo voy a intentar darlo todo para mejorar y aprender. Es una experiencia nueva. Se ha terminado una etapa en España, y ahora empieza otra. El nivel de los torneos americanos será mayor. Quiero aprender y disfrutar.
¿Se ve en un futuro en Estados Unidos como profesional?
Todavía es un pronto para saberlo. De momento, yo quiero ir a jugar allí y estudiar la carrera. Es importante y me gustaría terminarla. Luego ya veré. Soy muy de casa, pero igual estoy allí y me encanta. Jugar el Tour Americano (la competición del mundo más prestigiosa) sería increíble. Es el objetivo máximo, pero hay que ir despacio.
¿Qué piensa cuando escucha tantas palabras buenas?
Siempre es bonito que te elogien o te conozcan. Yo intento estar al margen de todo eso, y ser yo misma. No me preocupa.
Nada le cambia, ni el brillante palmarés que le ha llevado a ser ahora la número 1 amateur de Europa.
Tienes que seguir siendo igual. Soy la misma persona de siempre, con mis amigos y mi familia. Yo sólo quiero disfrutar y aprovechar la oportunidad.
El profesionalismo, a su tiempo.
La gente me pregunta siempre por qué no me paso a profesional ahora para empezar a ganar dinero ya. Quiero seguir estudiando, entrenar, jugar y disfrutar. Me ilusiona. En Europa jugamos casi siempre las mismas y ahora voy a conocer a las mejores del mundo.
¿Qué le impone más respeto?
Sé que habrá momentos que no serán fáciles, quizá al principio. Será duro, por el tema del inglés y porque voy a estar con gente que no conozco. Intentaré adaptarme. Tengo que ser fuerte y tirar hacia adelante. Ahora tengo que estar cinco meses. Ese tiempo se pasa rápido y cuando más a gusto esté me tendré que venir.
¿A quién echará de menos?
He jugado muchísimos torneos, pero han sido de una semana, dos o máximo tres. Vivimos en un pueblo, en un valle, y estamos todos muy unidos. Echaré sobre todo de menos a la familia. Luego, los amigos, la comida de casa... Y a Rogelio, mi entrenador. Cuando estoy unos días con él, juego bien. Si me preguntan a quién me llevaría, sería a Rogelio sí o sí. Es único.
¿Hay algo indispensable que se lleve a Estados Unidos?
El otro día estuve jugando un match Navarra-Euskadi. Formé pareja con Jesús Legarrea y jugamos contra Iñigo Urquizu (profesional) y Txema Olazabal. Les ganamos en el hoyo 15. Olazabal es majísimo. Me dijo que siga igual jugando, que disfrute y aproveche la experiencia. Ese sábado, Legarrea tuvo un detalle en una cena con amigos y primos. Me trajo un cuadro con una foto que nos sacamos los cuatro. Me hizo ilusión y lo pondré en mi habitación para verlo todas las mañanas.
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