El uruguayo volvió a dejar claro que su habitat natural es el área, donde supo usurparle el sitio a Javier Portillo
Como casi todo buen western de los de entonces, pisando la hora y media de película, apenas con el tiempo de descuento para la aparición del "the end", un disparo de pistola en la distancia corta o de rifle en las largas premia al buen protagonista.
La proyección estos días de Appaloosa trae a la memoria otro western homónino de 1966 (The Appaloosa), titulado aquí Sierra prohibida,donde Mateo (Marlos Brando) provoca un brillo en el rifle del malvado Medina (John Saxon), dispara al bulto, acierta en la distancia y pone el deseado final feliz. Como hizo Walter Pandiani en el Sánchez Pizjuán. También con un golpe certero de gatillo puso el happy end a una película que presagiaba trágico final.
Escudé hizo una falta "tonta" a Pandiani en el centro del campo (minuto 90). La sacó Javier Flaño a instancia de Sergio. El lateral de Noain la colgó al área , donde la despejó de cabeza Romarich. El rechace la cayó a Masoud, quien no dudó. Empalmó como pudo a donde pudo, y la fortuna quiso que el balón cayera a los pies de Pandiani, que cambió su trayectoria completamente. Palop no pudo hacer nada. El "Rifle", una vez más, hizo posible el final feliz.
Un punto de oro en la tabla clasificatoria, pero mucho más en la moral del equipo, y de la afición. La "cuesta de enero" comienza en positivo, como el nuevo año. La remontada es posible, gracias al disparo certero del "Rifle", que como todo "nueve" de área supo estar en el sitio oportuno en el momento adecuado. Si llega ahí la ocasión, imposible fallarla.
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