Las fuentes no quisieron dar el número de efectivos que han tomado parte en la ofensiva
El Ejército israelí inició hoy una esperada ofensiva terrestre en la Franja de Gaza destinada a hacerse con las posiciones desde las que la organización islamista palestina Hamas y otros grupos armados lanzan cohetes y granadas contra ciudades hebreas limítrofes. Según habitantes del norte y este de la Franja, soldados y tanques israelíes comenzaron a entrar en el territorio a primeras horas de la noche, mientras numerosos vehículos armados esperaban en el exterior de la valla fronteriza. La televisión israelí mostró imágenes en directo en las que se veía la senda luminosa de proyectiles y columnas de humo y fuego.
Tras la entrada de las tropas se produjeron fuertes enfrentamientos contra milicianos de Hamas en el norte del territorio. Sin embargo, poco antes de la medianoche (local) no había todavía cifras oficiales de víctimas.
El Ejército comenzó a movilizar a decenas de miles de reservistas, mientras que el ministro de Defensa, Ehud Barak, instó a la población a prepararse para una operación que "no será fácil ni corta" y que podría traer también la muerte de soldados israelíes.
Barak aseguró también que Israel está preparado para una escalada de violencia en la frontera con Líbano, donde opera la milicia radical Hizbollah, aliada con Hamas. "Esperamos que el frente el norte se mantenga tranquilo, pero estamos preparados para cualquier situación", dijo Barak en una conferencia de prensa televisada.
Un portavoz del Ejército israelí aseguró en Tel Aviv que la invasión terrestre constituye la segunda fase de la operación "Cast Lead" ("Plomo Fundido"), con la que los militares pretenden poner fin al lanzamiento de cohetes palestinos contra territorio israelí. La operación comenzó ya el sábado de la semana pasada y, según fuentes sanitarias palestinas, ha dejado hasta el momento más de 470 muertos y más de 2.300 heridos en la Franja de Gaza. Entre las víctimas mortales se encuentran 75 menores de edad.
Según la policía israelí, casi un millón de los 7,3 millones de habitantes de Israel se encuentran en el área de alcance de los cohetes lanzados desde la Franja de Gaza y que en los últimos ocho días han matado a cuatro israelíes.
A lo largo del sábado, antes del comienzo de la ofensiva terrestre, la Aviación israelí llevó a cabo más de 40 ataques aéreos contra posiciones de Hamas en Gaza, entre ellas un campo de adiestramiento, un depósito de armas y un túnel utilizado para introducir mercancías de contrabando desde Egipto.
De todas maneras, entre los objetivos se encontraba una mezquita en la ciudad de Beit Lahia, en el norte de la Franja. En el bombardeo murieron 14 personas y otras 50 resultaron heridas, 25 de ellas graves. En otros ataques en Rafah y la ciudad de Gaza murieron seis palestinos. Entre las víctimas de los bombardeos se encontraban los altos comandantes de Hamas Abu Zakaria al Yamal y Mohammed Maaruf.
Ya antes del comienzo de la ofensiva terrestre, el Ejército hebreo comenzó a emplear artillería para bombardear objetivos de Hamas. Las Brigadas de Izzedin al Qassam, el brazo armado de Hamas, aseguraron que Israel pagará un "alto precio" por la invasión. "El enemigo sionista se está acercando a la trampa que nuestros guerreros han preparado para sus soldados y tanques", afirmó el grupo en un comunicado enviado a los periodistas en Gaza.
Pese al alto número de víctimas, el líder político de Hamas en el exilio, Jaled Meshaal, había asegurado que el grupo islamista continuará resistiendo y no capitulará ante el Ejército hebreo. Desde Damasco, amenazó a los soldados israelíes con un "oscuro destino de muertes, heridas y cautividad" si continúan los ataques.
En respuesta a los ataques israelíes, milicianos palestinos lanzaron a lo largo del día al menos 15 cohetes contra ciudades israelíes limítrofes, aseguró una portavoz militar. Entre los proyectiles que impactaron en Israel se encontraban seis cohetes Grad, de un alcance considerablemente mayor al de los cohetes Qassam de fabricación artesanal.
Un Grad impactó en la ciudad portuaria de Ashdod, unos 40 kilómetros al norte de la Franja de Gaza, hiriendo a dos israelíes. En Ascalón un cohete incendió una vivienda particular.
Mientras tanto, opositores a la operación militar en Gaza se concentraron en varias ciudades de Israel para exigir un alto el fuego inmediato. En Sajnin, en el norte del país, se llegaron a contabilizar más de 10.000 participantes, sobre todo árabes israelíes, en lo que los medios de comunicación israelíes calificaron de la mayor manifestación árabe en el Estado judío en años.
También en Tel Aviv se concentraron varios cientos de manifestantes en la céntrica Plaza Rabin. En Haifa se organizó igualmente una manifestación.
Pese a todo, según las encuestas más recientes, un 85 por ciento de todos los israelíes apoya la operación en Gaza, con la que el Ejército pretende forzar el final de los lanzamientos de cohetes palestinos contra territorio fronterizo israelí.
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