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FAMILIA RECALDE-ROMEA ACOGEN A UNA NIÑA DE 10 AÑOS

"Todo es posible con amor y paciencia"

Actualizada Domingo, 28 de diciembre de 2008 - 03:59 h.
  • MARÍA JESÚS CASTILLEJO . PAMPLONA

Tenía 6 años cuando fueron a conocerla al centro de acogida. Hoy, con 10, en nada se parece a aquella niña tímida y temerosa que pedía tener la luz encendida por las noches. Fue acogida hace cuatro años por Mª Pilar Romea Sebastián, funcionaria de 47 años, y José Antonio Recalde Lizarrondo, técnico de mantenimiento de 52, vecinos de Barañáin, con dos hijos biológicos, de 24 y 19 años. Además, con ellos vive la abuela materna y tienen dos perros. "En esta casa no hay quien pare, es una locura", ríen. Amor y paciencia son , a su juicio, los ingredientes básicos para embarcarse en esta aventura díficil y fascinante a la vez: el acogimiento. "Cuando nuestros hijos crecieron", cuenta Mª Pilar Romea, "nos planteamos tener otro hijo, pero no biológico. Al principio pensamos en la adopción y asistimos a una charla". Allí una trabajadora social les habló del acogimiento. "No lo conocíamos y además tenía una imagen negativa: que si son niños muy conflictivos...". "Pero a mi, ayudar a un niño de esa manera me pareció una idea maravillosa", añade Romea. Pese a los comentarios alarmados de familiares y conocidos, tras meditarlo y consensuarlo entre ellos y con sus hijos, se apuntaron al programa de acogimiento. Superadas las entrevistas técnicas, sólo quedó esperar. Y un día sonó el teléfono: había una niña de 6 años que les necesitaba. Fueron a conocerla al centro donde estaba acogida, debido a que sus padres, con problemas de salud, no podían atenderla. Otro día salieron juntos a merendar, al siguiente la llevaron a su casa para que la conociera y finalmente se fue a vivir con ellos. Aunque la niña se adaptó con facilidad, no faltaron las dificultades , como la inseguridad que le hacía aferrarse a su madre de acogida, o lo "flojita" que íba en el colegio... Pero lo fue superando. "Yo creo que con amor y paciencia todo es posible", asegura Pilar Romea. "Al final", añade José Antonio Recalde, "es igual que con un hijo más: quererle, cuidarle y educarle".

Los padres biológicos se han mantenido fieles a las visitas: una vez cada 15 días la madre y una vez al mes el padre. "Son buena gente, simplemente han tenido mala suerte en la vida", indican. Para Pilar, de hecho, la decisión de la madre biológica de ceder su cuidado "fue un acto de amor, consciente de que no estaba en condiciones de atenderla". Y es que, a su juicio, en el acogimiento es muy importante "saber ponerse en el lugar de la familia biológica". "A cualquiera nos podría pasar. Si a mi me hubiera pasado algo similar, me habría gustado que otra familia diese a mis hijos el cariño y el cuidado necesarios".

Hoy la niña ha crecido, saca buenas notas, tiene muchos amigos, y abuelas, tíos... la "adoran". "Es una niña feliz, ha asumido su situación y ha salido adelante", dicen. No dudan en animar a otras familias a "no tener miedo". "No es fácil, pero compensa".


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