LA PAMPLONESA AINHOA PETRERENA PASCAL, DE 30 AÑOS, INTERCAMBIÓ UN DÉCIMO CON UNA AMIGA DE SABADELL
E STE sí que viene con un pan bajo el brazo!". Esta es una de las frases que la pamplonesa Ainhoa Petrerena Pascal, de 30 años, escuchó ayer al conocer que tenía un décimo del gordo. Embarazada de mes y medio, la camarera del Bar Restaurante Valle de Aranguren en el polígono de Mutilva Baja de Pamplona se enteró de que había sido agraciada a través de la televisión y mientras servía un almuerzo a un grupo de trabajadores de la empresa TRW.
"Si me toca, os invito a almorzar", bromeó la camarera con los clientes cuando se sentaron a la mesa, antes de saber la sorpresa que vendría poco después. Al escuchar el número, Ainhoa Petrerena comprobó su lista y allí apareció el 32.365 que le hacía ganar 300.000 euros. Gritos de alegría la delataron. "He gritado, saltado y llorado. Me he emocionado mucho. A mí la lotería de Navidad me hace mucha ilusión. Además, siempre he dicho que me iba a tocar", indicó.
La suerte le llegó desde Sabadell. Desde hace unos tres o cuatro años, se intercambia un décimo con una amiga suya, Pili Castillejo. "Me mandó el décimo de L"Hospitalet de Llobregat y yo le hice llegar uno desde aquí. La conocimos en vacaciones y desde entonces nos intercambiamos los décimos. Había comprado varios boletos, no recuerdo bien cuantos. Es la primera vez que me toca algo, aunque juego a la lotería de Navidad de toda la vida. También suelo hacer quinielas y primitivas", explicó.
Para la hipoteca
Al conocer la noticia, al primero al que llamó fue a su marido. "No me ha dicho nada especial. Lo lógico en estas ocasiones", apuntó. Muy nerviosa, no había tenido tiempo para decidir en qué iba a invertir el dinero del premio. "Me imagino que lo destinaré a pagar la hipoteca. Este dinero extra nos va a venir muy bien", indicó. Ainhoa Petrerena vive en un piso de Nuevo Artica, con su marido y su hija de 2 años. Con lágrimas en los ojos, fue recibiendo a lo largo de la mañana la felicitación de sus compañeros y los clientes habituales del bar.
Ayer tenía previsto completar el turno de trabajo hasta las 15.30 horas. Mañana (hoy), había decidido cogerse fiesta. Ainhoa Petrerena trabaja en el Bar Restaurante Valle de Aranguren desde hace unos siete años. Javier García Legorburu, propietario del local, relató el estallido de alegría de su compañera. "Ha gritado y llorado. Está muy emocionada. Nos alegramos por ella y nos da bastante envidia, aunque sana. Nos hubiese gustado que tocara el número del bar", señaló.
A la cuadrilla de trabajadores de la empresa TRW en el polígono de Landaben también le tocó algo del gordo de Ainhoa Petrerena. Al final les invitó a las copas que habían tomado en el almuerzo. Uno de los trabajadores, Patxi Etxaleku Rubio, contó que todos los años antes de las navidades se reúnen para jugar un partido de fútbol y después almorzar. "No somos clientes habituales del bar. Hemos venido por la mañana y nos ha atendido ella. Mientras ponía la mesa nos ha dicho que si le tocaba la lotería nos invitaba a almorzar", indicó. La camarera les invitó a la copa que se tomaron tras la comida.
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