Salvo el conductor, con dos costillas rotas, ninguno de los otros heridos quedaron ingresados
Cinco personas resultaron heridas ayer en Pamplona después de que una villavesa circulara sin control durante 500 metros por la calle Olite y colisionara con cuatro vehículos antes de empotrarse contra una caseta de ventilación del aparcamiento subterráneo de la plaza de toros.
Salvo el conductor, con dos costillas rotas, ninguno de los otros heridos quedaron ingresados: dos pasajeras, de 72 y 47 años, y otros dos conductores, de 26 y 29 años.
El chófer de la villavesa, de la línea 8, notó que algo pasaba en cuanto inició el trayecto desde la parada de la plaza Blanca de Navarra por la calle Olite, sobre las 17.47 horas. Así lo explicó a los agentes de la Policía Municipal que acudieron al hospital para interesarse por su estado y reflejarlo en el atestado. También les dijo que intentó frenar, incluso con el freno de mano, pero que la villavesa no paró. En el autobús, que tiene 4 años y pasó la ITV a finales de octubre, viajaban ocho pasajeros, entre ellos una mujer con sus dos hijos, uno un bebé. Debía haber tomado la avenida Baja Navarra en dirección a la plaza de Merindades, pero sólo pudo seguir recto, bajando la calle Olite después de haber encontrado en el cruce el semáforo en verde.
Los cuatro vehículos con los que colisionó estaban circulando: el primero, a la altura del cruce con la calle Tafalla, golpeándole en la parte trasera; el segundo, poco antes de llegar a la avenida Baja Navarra, arrastrándole unos metros e hiriendo levemente al conductor, de 29 años; el tercero, a la altura de la calle Teobaldos, golpeando en el lateral izquierdo del coche al que intentó esquivar invadiendo el carril contrario, y el cuarto, en la calle Leyre, arrastrando al turismo hasta la calle Arrieta tras golpearle en la parte de atrás. Su conductora, que también resultó herida, escapó girando hacia la derecha, en dirección al parque de bomberos. La villavesa, ya sin nada delante, se subió a la acera que rodea la plaza de toros y chocó contra la caseta de ventilación del aparcamiento subterráneo. Aún avanzó algo más, hasta destrozar un banco de madera, pero muy poco, pues los escombros a los que quedó reducida la caseta se metieron entre las ruedas y pararon la villavesa.
No fue necesaria la llamada a emergencias: desde el parque de bomberos, ubicado al lado, se escuchó el estruendo. Por la noche, sólo permanecía ingresado el chófer de la villavesa, con dos costillas fracturadas.
Un agente de la Policía Municipal, fotografiando la villavesa, situada sobre la acera que rodea a la plaza de toros. JAVIER SESMA
Imagen de la villavesa tras el impacto.
La luna rota de la villavesa, con los cascotes a los que quedó reducida la caseta de ventilación y el banco de madera. SESMA
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