En vísperas de Navidad, los billetes se agotan con prontitud y el precio de algunos se multiplica
EL tiempo es oro. Y si no que se lo pregunten a los cientos de estudiantes que cursan su formación en Pamplona pero que viven fuera de las fronteras forales. Su familia y amigos se encuentran a cientos de kilómetros de su residencia durante el curso y aprovechan la llegada de la Navidad para regresar a sus destinos con prontitud. Las fechas claves se concentrarán entre hoy y mañana, ya que coincide con el final de las clases en ambas universidades.
Este hecho causa las temidas situaciones de exceso de viajeros y quienes no han hecho sus reservas con antelación se arriesgan a quedarse en "tierra" algún día más de lo esperado o simplemente tener que buscar una alternativa al transporte elegido previamente. "Me quedaré hasta el sábado porque me he despistado y el billete de avión para volver a Guadalajara es demasiado caro", mantiene Maribel Acuña Jorge, que estudia tercer curso de Enfermería. Los estudiantes se quejan de que las compañías eliminan las ofertas especiales que sí mantienen durante el resto del año. "Saben que tenemos que coger el vuelo y juegan. Es injusto", dice Raquel Lluch, de las Islas Baleares.
Fechas conflictivas
Navidad, Semana Santa y verano son las tres épocas más complejas para encontrar billete. Según la mayoría de los afectados, el auténtico problema se fundamenta en que para llegar a casa tienen que pasar por Madrid para hacer transbordo. "Combinar horarios es una locura, sobre todo si utilizas medios de transporte diferentes. Nunca se esperan", sostiene Yolanda Domínguez Rincón, estudiante de Lade y Derecho.
El problema estriba en que las empresas, de tren y aéreas sobre todo, no pueden dar salida a todos los pasajeros que desean partir el mismo día hacia sus respectivos destinos. Desde la semana pasada, por ejemplo, es imposible adquirir un billete para mañana de Pamplona a Coruña haciendo transbordo en Monforte, como es lo habitual. "Nosotros no reforzamos los trenes con motivo del fin de clases", mantiene Raquel Correal, empleada de Renfe. "Es un verdadero incordio, yo soy de Almería y tengo que reservar el vuelo con una antelación de mes y medio aproximadamente, ya no por temor a quedarme sin asiento, que también, sino más bien por miedo a no poder pagarlo", explica con cierta indignación Paola Sánchez Vizcaíno. A pesar de la anticipación, el billete le cuesta este año alrededor de 300 euros. "Tengo una amiga de León y a pesar de que vive más cerca de Pamplona que yo, sólo tiene un tren al día. Por este motivo, debe sacarse el billete dos meses antes porque sino las plazas se agotan. Ya se ha quedado en tierra más de una vez por este motivo".
La experiencia de los más veteranos hace que los estudiantes conozcan el problema y se movilicen con prontitud para adquirir plaza. "Las mejores ofertas se encuentran por internet, pero hay que estar atento y comprobar las páginas web prácticamente todos los días", agrega Lluch.
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