Sigue siendo el día del descanso semanal por excelencia para el pequeño comercio pamplonés; sin embargo, la amenaza de la crisis y la adaptación a modernos modos de vida social empiezan a provocar que más de uno se lance a abrir en domingo
E N Pamplona, por ahora, entre el pequeño comercio impera la mentalidad tradicional de domingo "para descansar". Se cuela alguna pequeña excepción, pero se trata todavía de iniciativas pioneras. Es el resultado de un pequeño sondeo en las principales arterias comerciales de la capital navarra. Por lo visto, los pequeños comercios pamploneses que abren en domingo son, en su mayoría, tiendas "todo a cien", popularmente conocidas como "chinos".
Aunque a estos negocios no les falta clientela gracias a su variedad de productos y bajos precios, lo cierto es que también padecen la crisis. Por eso algunos optan por abrir todos los días, algo que no han hecho siempre, sobre todo en la rama de los ultramarinos. Además de ellos, están las tiendas que por sus características especiales abren asimismo todos los días. Es el caso de panaderías, kioscos de prensa, comercios de souvenirs y recuerdos ubicados en el casco antiguo, algunos estancos, alimentación y golosinas, que en buena parte también están atendidas por población originaria del continente asiático.
Carlos Albillo, gerente de la asociación de comerciantes del Casco Antiguo no tiene constancia de que el panorama de domingo sea distinto porque haya iniciativas del pequeño comercio en otra dirección: "La apertura en domingos es muy minoritaria, sólo tengo constancia de algún establecimiento de conveniencia (ofrecen de todo), y alguna panadería y kiosco. Respecto a los chinos, muchas veces ni siquiera ellos, porque depende mucho de en qué sector estén". Para él, en definitiva, se trata de una iniciativa con escaso arraigo. "La apertura en domingo es muy excepcional en Navarra". Elisabeth Azcárate, gerente de la Federación de Comercios de Navarra, va incluso más allá. "En otras latitudes de sociedades más avanzadas, a mayor calidad de vida, más se entiende el domingo como un día de descanso".
Los obstáculos que debe superar un empleado de un pequeño comercio para abrir domingos y festivos no son pocos. En un negocio en el que se necesiten dos empleados de cara al público, el precio de esa apertura está calculado en alrededor de 300 euros. Así que para rentabilizarlo debe asegurarse una cifra alta de ventas, algo difícil de garantizar frente a los todopoderosos centros comerciales.
¿Y qué pasa con la cultura de la "apertura en domingo"? Porque parte del problema puede tener su origen en que, simplemente, no estamos acostumbrados a comprar durante determinados momentos de la semana. De hecho, nuestra mente ni siquiera lo asocia y los comerciantes reconocen que es un día en que venden poco. Los "reductos" que quedan para comprar en domingo, sostienen algunos, son los mercadillos o ferias artesanales. Aún así, la crisis aprieta y para algunos comercios abrir en festivo compensa, pero todavía son los menos. "La mayoría de comerciantes se planteará abrir ese día si ven que les cuesta menos de lo que invierten. Hay que crear esa cultura", dicen algunos expertos.
"En Navarra, ni siquiera las grandes superficies van en la línea de hacer ese esfuerzo, la presión sindical es muy grande", matiza Azcárate. Una iniciativa reivindicativa en ese sentido tuvo lugar recientemente en Tudela, cuando el pequeño comercio de la capital ribera mantuvo sus puertas abiertas durante el domingo, de cara a incentivar las compras ese día y reactivar el comercio en el núcleo urbano.
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