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CRÍTICA DE CINE MIGUEL URABAYEN

El nacimiento de una nación

La película presenta a Gengis Kahn con más simpatía de lo que suele verse en los libros

Actualizada Miércoles, 10 de diciembre de 2008 - 04:00 h.

Q UÉ mongol? El título español no lo concreta pero el inglés sí, al añadir la frase La ascensión al poder de Genghis Kahn. Se trata, pues, de una película basada en la vida del fundador del mayor imperio terrestre de la Historia. Cuando murió en 1227, a los 64 años, Temujin (su nombre antes de recibir el que ahora lo identifica) dominaba su Mongolia natal, el norte de China y los distintos reinos de Asia hasta el mar Caspio.

Sus hijos fueron más allá, hasta el mar de Japón por el Este y conquistaron el centro y sur de China. Por el Oeste llegaron hasta Hungría y Polonia, derrotaron a sus ejércitos y estaban a punto de avanzar hacia Alemania cuando la muerte del Gran Khan, Ogadai heredero de Genghis, detuvo su marcha.

No hay datos fidedignos sobre los años de juventud de Temujin, lo que ha dado amplia libertad al guionista Arif Aliyev y al director Sergei Bodrov, rusos ambos, para imaginar incidentes de la vida de su protagonista desde los nueve años hasta llegar a jefe (Khan) de todas las tribus de Mongolia. Pero antes de ese éxito pasa muchas penalidades incluida la de verse convertido en esclavo.

Ambiente

Este "pudo ser así" es lo que narran las imágenes y episodios de "Mongol". Rodada en buena parte de su duración en Kazajistan, la cámara muestra escenas que destacan por la claridad y belleza con que se presentan las áridas zonas donde se supone ocurre la acción. Quizá demasiado áridas, sin una brizna de hierba. Sólo piedras y suelo duro por lo que resulta difícil imaginar que en semejantes tierras pudieran vivir tribus numerosas y con suficiente energía y técnica como para guerrear entre ellas. De vez en cuando aparece alguna imagen con árboles y ríos pero son las menos.

Pensándolo bien, el ambiente que crean esas imágenes contribuye a mostrar la dura forma de vida de los mongoles y explica su resistencia física y la terrible eficacia de sus arqueros a caballo, asombrosa para quienes más tarde debieron combatirlos. En cuanto a los incidentes, son variados, y van señalando momentos importantes en la vida de Temujin. La muerte del padre, Khan de su tribu, el reencuentro con su novia infantil, la amistad con Jamuka, y las varias fugas del protagonista de situaciones muy peligrosas. Todo eso va formando su carácter, callado y sereno.

El único reparo que cabe oponer a esa sucesión de aventuras, más o menos imaginadas, es que los guionistas no se molestan en dar suficientes explicaciones sobre algunos de ellos. Por ejemplo, en una de sus marchas solitarias el joven Temujin queda sumergido en el agua de un río o lago al romperse el hielo que lo cubría y no vemos cómo logra escapar de lo que parece una muerte segura. En esa y varias ocasiones los realizadores parecen insinuar que el futuro Genghis Khan tenía un espíritu protector que velaba por él (en otro momento, mientras visita un lugar sagrado, aparece un lobo que lo mira con atención y no le ataca. Podría ser la encarnación de ese espíritu)

Actores

Una satisfacción visual indudable es ver a actores asiáticos interpretando los distintos personajes que aparecen. Lo digo porque hace años ví una película sobre Genghis Khan y lo representaba John Wayne. (Fue culpa suya, se empeñó en hacer aquel papel a pesar de que el director Dick Powell, amigo suyo, intentó disuadirle).

Conquistador, ese era su título, se realizó en 1956 y todo su reparto, además de Wayne, lo formaban actores de Hollywood, entonces muy conocidos. La esposa de Temujin era Susan Hayward, Agnes Moorehead representaba a su madre y otros buenos secundarios a los demás personajes. Ver ahora a Tadanobu Asano como Temujin y a Khulan Chuluun en el papel de su mujer es mucho más adecuado. Cierto, de los dos sólo ella es mongola, él es japonés. Pero este es un detalle muy difícil de notar para la mayoría de nosotros y la diferencia con la pareja Wayne/Hayward resulta abismal.

Además de la atención dada al protagonista, bien interpretado por Asano, lo esencial de "Mongol" es la recreación de las luchas y batallas que van jalonando la película. El director Bodrov las presenta de forma muy realista, con la sangre surgiendo de los cortes producidos por los afilados alfanjes de los combatientes.

Otro aspecto interesante es ver cómo la película presenta a Genghis Khan con más simpatía de lo que suele verse en los libros de Historia. En vez del tirano cruel e implacable que los occidentales asociamos a su nombre, Bodrov y Aliyev lo miran como un hombre inteligente y generoso, que lucha por sobrevivir y más tarde une a todas las tribus para emplear su energía en guerras con otros pueblos y países.

Dado que está es la primera parte de una trilogía, habrá que esperar para ver si esa buena imagen continúa en las dos películas siguientes.

EN RESUMEN: LA VIDA DE TEMUJIN, DESDE SUS NUEVE AÑOS HASTA QUE CUMPLIDOS LOS TREINTA ES PROCLAMADO GENGHIS KHAN, JEFE DE TODOS LOS MONGOLES. BIEN AMBIENTADA, CON ACTORES ASIÁTICOS EN TODOS LOS PAPELES. LUCHAS Y BATALLAS MUY REALISTAS.


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