Los textos los acompaña con las ilustraciones en estilo collage de otro joven artista, el valenciano Valero Doval.
Todo comenzó cuando Eduardo -hijo del diseñador Philippe Laporte-se trasladó a Madrid, hace más de tres años. "Empecé a escribir mis impresiones de la ciudad en una libreta". Pero en cuanto tuvo noticia de la existencia del blog, en 2004, dejó de acumular libretas y se enganchó a un fenómeno que entonces estaba recién creado en Internet.
"La blogosfera es como trasladar a Internet las tertulias del Café Gijón", compara. Laporte se confiesa un adicto al blog y resalta los tres aspectos que aunó el escritor catalán Josep Pla, pionero de los postinternautas: "La literatura de lo cotidiano, el yo biográfico y la actualidad".
El ojo de Sánchez-Ostiz
En el blog de Eduardo Laporte, el término"naúfrago" lanza un guiño al escritor navarro Miguel Sánchez-Ostiz, uno de cuyos últimos libros, La isla de Juan Fernández, cuenta la historia del marino que inspiró a Dafoe su personaje de Robinson Crusoe.
"Cuando era pequeño, Sánchez-Ostiz era la imagen misteriosa y enigmática del vecino escritor", recuerda, ya que ambos compartían el número 7 del Paseo Sarasate.
"Sus primeros libros me educaron el ojo para fijarme con más detalle en las cosas que te salen al paso". Ahora, Sánchez-Ostiz firma el prólogo del libro de Laporte, donde destaca la"vida, humor y melancolía" que laten en las "postales" del joven autor.
Desde la vocación literaria -"algo que no abunda en Internet"-, el ojo observador de Laporte ha abarcado un campo amplio de sensaciones, reflexiones y experiencias: el sabor de un sábado por la tarde, el ambiente de un domingo en La Latina o el retrato-robot de las clásicas "parejotas con críos" de Pamplona.
"Un blog te permite salvar las pequeñas miserias de la vida. Existe una especie de terapia de blogger", confiesa. Así, ha compartido con sus lectores todo tipo de experiencias personales, desde la tomadura de pelo que vivió al responder a una oferta de trabajo hasta el atraco que sufrió a manos de un drogadicto. En ese sentido, Madrid se lo puso fácil. "En la calle siempre hay mucho entretenimiento para el ojo, mientras en Pamplona hay que ser muy sutil en la observación. Tienes que ser como los esquimales, que son capaces de distinguir los distintos tonos de la nieve", explica.
En la sección Hiperlocalismo de su libro dedica cinco postales a la capital navarra. "Me gustaría convertir a Pamplona en un tema literario", apunta. En este propósito se considera heredero del escritor Ángel María Pascual, que descubrió los secretos de la ciudad en títulos como Viejas calles o Tiendas.
Actualmente, Laporte está ultimando una novela en la que realiza una parodia sobre la vida periodística en Madrid. Licenciado en Comunicación Audiovisual y máster en Periodismo Multimedia, en 2004 logró el premio del público en los Encuentros de Jóvenes Artistas, donde dos años después se alzó con el primer premio por Luz de noviembre, por la tarde.
+ Blog de Eduardo Laporte. http://www.elnaufragodigital.wordpress.com
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