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TERRORISMO

La herida que no se cierra

"La condena es una cuestión de humanidad y el que no lo hace no es un hombre"

Actualizada Sábado, 6 de diciembre de 2008 - 04:00 h.
  • EFE . PAMPLONA.

ELconcejal de UPN de Sartaguda Íñigo Pascual Ramos, hijo del ingeniero de la central nuclear de Lemóniz asesinado por ETA en 1982, aseguró que las víctimas del terrorismo, con cada nuevo asesinato, sienten cómo se reabren las viejas heridas.

Pascual, que fue alcalde de Sartaguda de 2003 a 2007, acompañaba a su padre, Ángel Pascual Múgica, cuando terroristas de ETA acabaron con su vida el 5 de mayo de 1982 en Bilbao, una acción en la que él mismo recibió una herida de bala que no le ha dejado secuelas físicas.

El edil de UPN comentó que, por el hecho de que Ignacio Uría haya sido asesinado en Azpeitia por trabajar en un proyecto al que se opone ETA, como ocurrió con la central de Lemóniz, no ha sentido algo diferente a lo que siente con cualquier otro asesinato de la banda terrorista.

Para una víctima del terrorismo, aseguró, cuando ocurre un nuevo asesinato, "es como una herida que tienes y se vuelve a abrir, no de la forma tan intensa como cuando te ocurre con tu familia, pero sí que se vuelve a abrir".

Tiempo y recuerdos

Pascual afirma que el tiempo "lo va curando casi todo, va cerrando recuerdos de la persona querida que has perdido o de las circunstancias tan tremendas en que ocurrió el atentado, simplemente por una cuestión de supervivencia, porque te casas, tienes hijos, haces una vida, tienes un desarrollo profesional".

Sin embargo, subrayó, "estos sinvergüenzas, cada vez que cometen un asesinato, te vuelven a abrir la herida, porque empiezas a pensar en la mujer y los hijos de ese señor y lo que tú viviste en ese momento".

El concejal regionalista de Sartaguda, localidad en la que, al igual que Azpeitia, la ilegalizada ANV tiene representación (en este caso un concejal), declaró que "habiendo gente moralmente execrable como estos asesinos, tampoco entiendo que haya gente que los defienda".

Si él fuera el alcalde de Azpeitia por ANV, dijo Pascual, "lo mínimo que tenía que haber hecho es haber condenado" el atentado y haber trasladado sus condolencias a los familiares y al entorno de la víctima, porque "es lo mínimo imprescindible por una cuestión de humanidad".

Y si al acercarse a las víctimas hay que aguantar algún reproche "por el hecho de estar en el partido en el que está", señaló, se soporta, porque "eso es lo que haría un hombre y el que no hace eso no es un hombre".

Pascual aseguró desconocer si legalmente se puede desalojar a ANV de las corporaciones municipales, aunque considera que, en todo caso, "moralmente hay que decirles que van por el camino totalmente equivocado y que nos van a tener en contra".


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