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FINAL DEL CUATRO Y MEDIO

Radiografía de un brazo

Aimar Olaizola dudó hasta última hora por culpa de su lesión en la derecha y va a terminar jugando la final

Actualizada Miércoles, 3 de diciembre de 2008 - 04:00 h.
  • L.GUINEA . PAMPLONA

Pocas veces un campeonato ha estado tan mediatizado por un brazo. Aimar Olaizola entró al Cuatro y Medio 2008 empujado y por la puerta de atrás, hecho un mar de dudas por la lesión que arrastraba en el hombro derecho desde la final de San Mateo. Le convencieron para que arriesgara y saliera de blanco el 3 de noviembre en Tolosa, 66 días después va a buscar su cuarta txapela en el acotado.

El 28 de septiembre el destino le puso una prueba a Olaizola II. Fue a restar un gancho de Titín en la final de San Mateo. Cuando se lanzó notó un chasquido en el hombro derecho antes de estrellarse en la contracancha. Se luxó el hombro. Desde ese día hasta hace un par de semanas el goizuetarra no ha cejado en su recuperación. A diario viajaba hasta la consulta de Bixente Artola, su masajista de confianza, para que le recuperara. Y fue precisamente él quien tuvo que convencerle a Aimar el mediodía del 2 de noviembre en Oiartzun porque el pelotari no quería jugar. Tenía inseguridad y miedo a recaer en la lesión, como le sucedió hace cinco años con el músculo dorsal. Entonces estuvo parado seis meses. Los temores eran lógicos.

De menos a más, sin riesgos

Olaizola II vio que mecería la pena asumir un riesgo, y se metió en la jaula después de estar 36 días parado. En ese tiempo, el delantero de Goizueta apenas había podido hacer un entrenamiento y medio en condiciones, se presentó en una competición tan explosiva y exigente como el Cuatro y Medio con lo puesto, desencanchado.

El goizuetarra debutó contra Koka con una prudencia casi desesperante, aquella tarde casi se dedicó a llevar a buena con la derecha, desde el saque hasta la jugada. Pero le fue suficiente para tumbar a Koka, que salió obsesionado con buscarle la mano al goizuetarra y salió trasquilado.

Superado aquel primer capítulo, el rendimiento de Olaizola II ha crecido de forma paralela a su confianza con la derecha. En cada partido le ha soltado cada vez más con el brazo lesionado. Han desaparecido los pinchazos del primer día, saca cada vez con más confianza, siempre con intención, golpea bien de abajo, se defiende bien de arriba, incluso se ha atrevido a entrarle de sotamano, pero todavía no se atreve a soltarle con todo a media altura. En todo el torneo no ha hecho ni una sola volea con la derecha.

A pesar de que cada partido ha ido empleando más la derecha, Olaizola II no ha asumido riesgo alguno. En cuatro partidos sólo se ha lanzado una contada vez al suelo restar un gancho, fue al final del último partido contra Irujo. Siempre ha evitado la caída.

Tampoco apenas ha restado saques con su brazo malo. En cuatro partidos Aimar ha hecho 38 saques, sólo se atrevió a meter la derecha en seis ocasiones, dos fueron saques encajados.

...Y una zurda letal

Aunque Aimar no llegó con la derecha en condiciones, el brazo ha cumplido para definir y apuntillar con una zurda que ha rozado el 100% de eficacia, le ha entrado prácticamente todo. "Yo creo que esa derecha ha ido a más...", dice Barriola. "Pero la peligrosa es la zurda, que te pone la pelota con una velocidad inalcanzable con el gancho Aimar es letal".


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