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BEATRIZ IRABURU AUTORA DEL LIBRO "CÁNCER DE MAMA. CLAVES Y RELATOS"

"El cáncer te obliga a configurar tu paisaje vital y a afrontar cuestiones prácticas"

"Es muy difícil hoy en día un error de diagnóstico"

Actualizada Martes, 2 de diciembre de 2008 - 04:00 h.
  • MARIA ANTONIA ESTEVEZ . MADRID

"Es maligno", le dijo el cirujano a Beatriz Iraburu (Pamplona 1951) un día de noviembre del 2002, justo cuando acababa de instalarse en una casa comprada algún tiempo atrás en el Baztán, dispuesta a reordenar su vida en las verdes colinas del valle tras más de dos décadas como corresponsal en Londres, París, Washington y Roma del Grupo Correo. Y vaya si la tuvo que reordenar porque aquel anuncio fue el inicio de un combate extenuante.

Como se trataba de un tumor bastante grande, necesitó afrontar una mastectomía, una quimio muy agresiva, terapia hormonal, varias decenas de sesiones de radioterapia a 40 kilómetros de su casa lo que supuso también horas y horas de espera compartida con otros pacientes como ella, con meses de inactividad y cansancio en los que roer el hueso de lo que la estaba sucediendo y de lo que también estaban viviendo las compañeras golpeadas por su mismo diagnóstico: cáncer de mama.

Fue entonces, al sentir la dimensión no ya personal sino social del cáncer, cuando se decidió a escribir un libro contando su experiencia. Entrevistó a muchos pacientes y especialistas, y contó con la ayuda de una doctora en Biología, que revisó el texto. Y con diez testimonios de mujeres que también sabían mucho, por haberlo sufrido, de lo que suponía la larga travesía a través de una dolencia peligrosa en un espacio del cuerpo tan especialmente sensible para las mujeres.

Aunque habla de la incidencia real del cáncer, de las probabilidades de supervivencia, de los factores que influyen en su génesis, los tratamientos, sus efectos, los tabúes, las patrañas de los tratamientos alternativos, el impacto personal, social, sexual, laboral, los esfuerzos de la ciencia por controlarlo, las luces y sombras de la atención médica, la ventaja de que la paciente sea capaz de elegir entre opciones terapéuticas, la falsa creencia de que el carácter o los traumas influyen. a pesar de todo ello "Cáncer de mama. Claves y relatos", Siddharth Metha Ediciones, no es un libro duro y desalentador sino un texto que transpira vitalidad y ganas de vivir por todas sus esquinas a sabiendas de que las pesadillas pasan y la vida sigue.

Una idea fuerza de su libro es que se está enfermo, pero no se es enfermo.

La enfermedad forma parte de la vida. Lamari, del grupo Chambao, que ha prologado el libro lo expresa así: "La vida es una escuela de muchas etapas en muchos trajes-cuerpos diferentes, pero más allá de esta envoltura material está lo que somos de verdad y con eso nos reencontramos después de cada etapa".

Pero la enfermedad es un golpe bajo.

Peor. Es una bomba emocional. Y cuesta creer que te esté pasando a ti aunque por los testimonios que he recogido, cada una lo recibe con un sentimiento distinto. Hay quien se queda con la mente en blanco, quién está más preocupado por la reacción de su familia que por lo que se viene encima, quien lo recibe con miedo, quien con rabia.Una de mis testimonios recuerda que tenía un plato de lentejas cuando sonó el teléfono anunciándoselo. "He estado veinte años sin probarlas".

¿Y cómo afrontar ese primer anuncio?

El anuncio de un cáncer te obliga a configurar tu paisaje vital y a afrontar cuestiones prácticas: qué va a pasar con el trabajo, quién te va a reemplazar en tus tantas tareas diarias, quién va a cuidar de ti que eres la cuidadora principal de la familia, porque pesará el cansancio, habrá momentos en que necesitarás que alguien te traiga y te lleve, que te escuche y te acompañe.Yo diría que ayuda mucho saber tres cosas: que estar baja de ánimo o deprimida no empeora el pronóstico, que hay que cuidar el estado general, no dejar de comer, intentar dormir... y que hay que apoyarse en el entorno familiar o amistoso. No hay razón para no pedirles que hagan por ti algo que tú harías por ellos.

¿Se puede llegar a pensar que el diagnóstico es equivocado?

Es muy difícil, hoy en día, un error de diagnóstico en cáncer de mama. Lo que es frecuente es que haya opciones, y por tanto opiniones distintas, sobre cómo tratarlo. En casos complicados, una segunda opinión puede ser de gran ayuda. En el 2007, el derecho a una segunda opinión en enfermedades graves estaba reconocido en 8 de las 17 Comunidades Autónomas, Navarra entre ellas.

¿Y qué hacer si la segunda opinión difiere de la primera?

La confianza que nos merezcan los autores o los métodos de diagnóstico de una y otra acabarán por inclinar la balanza. En realidad, la mejor garantía del diagnóstico está en un estudio colegiado del caso, de ahí que nuestra sanidad haya empezado a incorporar las llamadas "unidades de mama" en las que especialistas de distintos departamentos involucrados deciden juntos qué tratamientos conviene aplicar.

¿Qué papel juega ahí el paciente? Si es cierto que hay más de una respuesta para cada cuestión médica, algo tendrá que decir el paciente, ¿no?

Efectivamente. Hay médicos que confunden al enfermo con un aparato averiado: le aplican su saber pero sin consultarle, prodigan protección a cambio de sumisión, pero los médicos están interiorizando ya que su buen hacer consiste en buscar lo mejor para el enfermo respetando su autonomía, su derecho a aceptar o rechazar. Esa necesidad de estar informado del paciente es lo que más me empujó a escribir este libro porque es ahí, entre las varias opciones de tratamiento, todas ellas razonables, donde te juegas tu futuro porque en definitiva eres tú quien va a tener que vivir con las consecuencias de los tratamientos el resto de tus días, no el médico que no sabe nada de ti, ni de tus proyectos vitales.

Elecciones vitales

Primera elección: ¿amputar o no amputar?

En los años 80 del siglo pasado, el norteamericano Bernard Fisher y el italiano Roberto Veronesi demostraron, fuera de toda duda, que, en un alto porcentaje de casos, la intervención que conserva el seno seguida de radioterapia obtiene índices idénticos de supervivencia global que la mastectomía. Extirpar, reconstruir, hacer todo eso cuando igual basta con una pequeña tumorectomía es matar moscas con cañonazos. Eso me decía Antonio Antón, jefe del servicio de Oncología del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza

El seno es intimidad, es placer, es maternidad, es belleza, es poder, dice usted en el libro.

Y también añado que es ahí donde puede ocurrir que una célula, una pieza microscópica de su compleja estructura, abandone sus funciones y se invente una vida nueva y aunque los mecanismos de defensa del organismos la llamen al orden, a veces, la célula rebelde burla todos los controles y da origen a un proceso que puede amenazar la estabilidad del edificio entero.

¿Y aún no sabemos por qué esa célula elude esa disciplina milenaria?

No lo sabemos. Se han identificado factores que parecen influir, pero, salvo cuando se nace con una propensión genética -menos del 10% de quienes desarrollan un cáncer de mama la tienen- la génesis de la enfermedad sigue sin estar clara Se sabe cada vez más, pero queda camino. Sólo ahora se empieza a conocer algo sobre el funcionamiento de las metástasis y continúa sin poder curarse un cáncer diseminado, aunque se pueda a veces ralentizar. Vivimos momentos de adelantos, pero no de soluciones.

Así que no es una dolencia vencida.

No. De todas las enfermedades es la que más muertes causa en mujeres occidentales entre 35 y 54 años. Pero la medicina está logrando divorciar el cáncer de mama de su antigua connotación de muerte. Es cierto que esta enfermedad sigue destruyendo un número estremecedor de vidas (cerca de 6.000 cada año en nuestro país) pero los tumores de mama, como recordaba Jesús García-Foncillas, director del Departamento de Oncología y Radioterapia de la Clínica Universitaria de Navarra, presentan en estos momentos un horizonte significativamente distinto de hace una década y un pronóstico más esperanzador que hace sólo un lustro. La mayoría de las pacientes de cáncer de mama no vuelve a tener que lidiar con la enfermedad una vez tratada, y sufre hoy menos de lo que hubiera sufrido hace diez o quince años y tiene mejor pronóstico, pero la enferma sigue sometida a terapias que implican cortar, intoxicar, radiar. Es cierto que la cirugía es menos agresiva, la radioterapia más exacta y la quimio y la hormonoterapia se han enriquecido con productos nuevos por lo que sus efectos secundarios se controlan mejor. pero siguen acarreando una destrucción excesiva

Usted despeja viejas creencias sobre la modernidad del cáncer.

El cáncer es una enfermedad vieja como el mundo. Existen descripciones de tumores mamarios en papiros egipcios del 1.600 antes de Cristo. En España, la madre de Fernando el Católico, Juana Enríquez lo padeció allá entorno a 1400. Dos siglos después, también Mariana de Austria regente durante la minoría de su hijo Carlos II.hasta llegar a nuestros días con casos como el de la escritora Montserrat Roig, la bailaora y coreógrafa Cristina Hoyos, Lola Flores, que estuvo enferma durante casi tres décadas. La mujer del ex presidente Suárez, Amparo Illiana, y sus dos hijas Mariam y Sonsoles, Luz Casal que compuso su disco "Vida tóxica" durante la enfermedad, Irene de Grecia.


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