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VÍCTOR MANUEL ARBELOA

Con Francisco de Javier en Italia

El ejemplo que dio en Bolonia con su vida san Francisco ganó simpatías para los jesuitas

Actualizada Martes, 2 de diciembre de 2008 - 04:00 h.

D E París a Venecia, pasando por Lorena, Alemania y Suiza; de Venecia a Roma, de Roma a Venecia. Siempre a pie y pidiendo limosna iban los nueve compañeros jesuitas, "maestros" de París, de los cuales sólo uno era sacerdote, el saboyano Pedro Fabro. De la capital véneta, y no pudiendo dirigirse a Tierra Santa, decidieron prepararse para celebrar su primera misa por los lugares próximos y peregrinar de nuevo a Roma.

D E París a Venecia, pasando por Lorena, Alemania y Suiza; de Venecia a Roma, de Roma a Venecia. Siempre a pie y pidiendo limosna iban los nueve compañeros jesuitas, "maestros" de París, de los cuales sólo uno era sacerdote, el saboyano Pedro Fabro. De la capital véneta, y no pudiendo dirigirse a Tierra Santa, decidieron prepararse para celebrar su primera misa por los lugares próximos y peregrinar de nuevo a Roma

La mejor guía que tuvimos los amigos de la asociación Yamaguchi en Italia para seguir los pasos de nuestro santo paisano fue el delicioso y completo relato del viaje que hizo, poco antes, el escritor navarro Ignacio Aranaz.

Ignacio de Loyola, Fabro y Diego Laínez se instalaron en el viejo y ruinoso monasterio de San Pedro in Vivaraldo, fuera de las murallas de la ciudad de Vicenza,abandonado por las siervas de Jesús y antes por los padres jerónimos, dada la inseguridad de un lugar tan aislado. A este lugar convocó después Ignacio a los suyos. A poco tiempo de llegar, y aunque atacado de fiebres, celebró Francisco de Javier su primera misa, el 30 de septiembre, en la capilla de San Jerónimo del mismo monasterio. Cerca de allí tienen los padres javerianos una residencia para vocaciones misioneras, y junto al santo jesuita, veneran la memoria del venerable P. Pietro Uccelli (+ 1954), misionero javeriano en China (1907-1919) y misionólogo.

Francisco y el portugués Simon Rodrigues, que llegaron enfermos de su anterior experiencia espiritual en Monselice, fueron hospitalizados a primeros de octubre en el hospital de los Incurables de la ciudad, dependiente de los jerónimos, no lejos del hospital actual, levantado a mediados del siglo XX. Un lienzo en la capilla de este hospital, procedente del antiguo, recuerda la estancia de los dos jesuitas ibéricos.

De Vicenza a Bolonia

Después de aceptar la propuesta de Ignacio de llamarse Compañía deJesús, al estilo de otras "compañías" (asociaciones) de la época, decidieron también distribuirse, de dos en dos, por varias ciudades universitarias del Norte de Italia a fin de ganarse vocaciones de estudiantes para la nueva Compañía: Roma, Padua, Ferrara, Siena y Bolonia.

A mediados de octubre partieron de Vicenza a Padua. Si pernoctaron allí, lo harían en el hospicio de San Miguel, ya desaparecido. Bobadilla y Francisco de Jaso se quedaron después en Bolonia, en cuya universidad se doctoró en derecho su padre Juan de Jaso, el año 1470. La fosca, turrita Bologna, como la llamó el Dante, era parte de los Estados Pontificios desde comienzos de siglo, la ciudad más importante después de Roma, con unos 60.000 habitantes. Era rica por su comercio, industria textil y agricultura. Tenía la universidad más antigua de Europa. Siete años antes, Clemente VII había coronado allí como emperador y rey de romanos a nuestro rey Carlos I.

Los dos jesuitas hispanos encontraron acomodo, como de costumbre, en el hospital de Santa María dei Servi, que tenía doscientos años de vida. Al día siguiente de llegar, celebró la misa en la capilla donde se guardaban los restos de Santo Domingo de Guzmán, de quien era muy devoto nuestro santo, en la iglesia boloñesa del mismo nombre. Un lienzo del siglo XIX lo recuerda. Pocos días más tarde el párroco de la vecina parroquia de Santa Lucía les invitó a residir en ella, lo que aceptaron con tal de seguir pidiendo limosna para el sustento. Además de la labor parroquial ordinaria, siguieron visitando hospitales y cárceles.

En febrero de 1538, maestro Francisco, nunca curado del todo, sufrió unas severas fiebres palúdicas o cuartanas. Hasta finales de abril no consiguió la primera vocación universitaria, que fue la del joven sacerdote valenciano Jerónimo Domènech, de paso en Bolonia para Roma, pero su labor evangelizadora y el ejemplo total de su vida ganaron muchas simpatías para la Compañía, que se tradujeron en toda clase de favores: la iglesia de Santa Lucía y el colegio adjunto fueron encomendados a los jesuitas el año 1562, y un siglo más tarde abrieron otra iglesia al estilo de la del Gesù en Roma.

Hoy ésta es un centro educativo artístico y la iglesia de Santa Lucía se ha convertido en el aula magna de la universidad. Cerca, en la iglesia parroquial de los santos San Francisco de Javier y Mamolo (un santo martirizado en el siglo III) se venera un retrato del primero, copia del de Martín Coronas que hay en Manresa. Otra copia del mismo se guarda en la capilla de la casa de ejercicios de los jesuitas Villa San Giuseppe (En Bolonia los jesuitas no tienen hoy parroquia alguna). Un lienzo de nuestro santo puede verse en el museo de Santa María della Vita, y una vidriera lo representa en la capilla del célebre colegio universitario Cardenal Albornoz, fundado en el siglo XIV, que había visitado Ignacio en 1535, donde tenía algún conocido; una inscripción reciente habla allí de la visita, ese mismo año, de Ignacio y de Francisco de Javier, que sin duda quiso conocer el colegio de su padre.

Todavía no recuperada su salud, Francisco se unió al saboyano Claudio Jayo y a Bobadilla, que venían de Ferrara, y partieron para Roma, haciendo lo que hacían en todos los viajes. Pasaron por Florencia. En Siena, donde se hospedaron una noche, se les unieron el francés Pascasio Bröet y Alfonso Salmerón. Por la vía Cassia llegaron a Roma, donde sabemos que estaban el 21 de abril, día de Pascua, esta vez sin papa, porque Paulo III estaba entretenido en Niza guerrreando contra los turcos.

La vida en Roma

Ignacio, Fabro y Laínez, que habían trabajado esos meses en la ciudad del papa, habían recibido en alquiler de un abogado de la curia romana, Quirino Garzonio, una pequeña casa, sita en la actual calle de San Sebastianelo, 11, entre Piazza di Spagna y Villa Medici, que hoy, reformada y ampliada, es casa madre de los padres resurrecionistas. Tenía entonces un patio, un establo y un jardín. Allá fueron a parar los jesuitas peregrinos.

Mientras esperaban las licencias necesarias, decían misa y predicaban en varias iglesias, visitaban hospitales, instruían a los niños de la calle... Tuvieron que sufrir maledicencias y hasta graves calumnias de parte de algunos ricos curiales españoles, eclesiásticos y seglares, que les tacharon de herejes, luteranos, huidos de la Inquisición, fundadores de una nueva religión y otras lindezas. Eran en aquel tiempo unas acusaciones gravísimas y de más graves consecuencias aún. Ignacio tomó a pechos el asunto, y sirviéndose de los muchos amigos y testigos que tenía en todas partes -entre otros, el mismo papa, al que visitó con este motivo-, logró por fin, tras no pocos obstáculos, que el gobernador de Roma, el 18 de noviembre de ese año, los declarara libres de todo error y culpa y condenara a uno de los más activos calumniadores, el pamplonés Miguel de Landívar, antiguo fámulo de Francisco en París, admitido un día por Ignacio en el grupo y expulsado después, al destierro perpetuo de la ciudad.

A comienzos de junio se trasladaron a una casa, alquilada para cuatro meses, algo más holgada, cerca del Puente Sixto, al lado izquierdo del Tíber, junto al Campo dei Fiori. Acabado el alquiler veraniego, fueron a vivir a una nueva residencia, en la antigua Vía de Merangolo, hoy Vía dei Delfini (familia que construyó el palacio en la segunda mitad del siglo XVI), núm. 16, junto a Santa Catalina dei Funari, ocupada hoy, en su mayor parte, por la embajada de Polonia ante el Vaticano. La casa, propiedad de Antonio Frangipani, era difícil de alquilar porque tenía fama de embrujada, y así la sufrieron los "preti peregrini",en forma de ruidos, voces, golpes, pasos... Durante la hambruna e inundaciones de aquellos meses, diciembre de 1538 hasta abril del año siguiente, la casa dio cobijo a unas 400 personas, y los jesuitas buscaron casas y hospitales para otros 3000. Eran requeridos de todas partes, de Roma y de fuera de Roma.

Francisco, ya restablecida su salud, enseñaba y predicaba en la iglesia de San Lorenzo in Damaso (dentro del palacio de la Cancillería) y confesaba en San Luis de los Franceses. Ignacio lo hacía en la iglesia española de N.S. de Montserrat y daba ejercicios espirituales a los más diversos personajes romanos. Fabro y Laínez eran profesores en la universidad La Sapienza.

Para entonces varios estudiantes universitarios se agregaron a la flamante Compañía: los hermanos estelleses Eguía (Diego y Esteban), primos de Francisco; el sobrino de Ignacio, el vergarés Antonio de Araoz, introductor y primer provincial de la Compañía en España; los hermanos Antonio y Francisco Estrada...

Siguiendo las indicaciones del papa Farnese y las imposiciones de la realidad de la guerra entre la Sublime Puerta y la Liga Santa formada por Venecia, el papa y el emperador, decidieron dar un paso más y derramarse por Italia y por donde les ordenara el sumo pontífice.

Era más necesario que nunca, mantenerse unidos y para eso bien comunicados. Desde que Fabro se fue a Parma, en junio de 1539, Francisco hizo las labores de secretario, encargado de responder a las cartas de todos los compañeros, obligados, como él mismo, a dar cuenta de sus experiencias apostólicas.

Aunque la aprobación in voce de la Compañía de Jesús por el papa tuvo lugar el 3 de septiembre de 1540, sólo el 27de ese mes firmaba Paulo III en el palacio de San Marcos, su residencia, la bula fundacional de la Compañía, Regimini militantis Ecclesiae, que incluía, con leves modificaciones, los cinco capítulos redactados por Ignacio, que, más que una regla, eran un programa de vida, estructura y actividades.


Comentarios
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  • cual es el nombre del primer jesíuíta no sacerdote y consagrado pasra siempre ésta vocion, su nacionalidad,nombre, edad y persevero en su vocasíon?alberto reyes

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