Sanz, que abandonará la presidencia del partido en el próximo congreso; Barcina, la actual vicepresidenta y quien ya se ha postulado como candidata a asumir la presidencia; y Catalán, el actual secretario general regionalista, que todavía no ha desvelado si va a ser o no aspirante.
Ayer, en el Día de UPN, las luces no dejaron de buscarles. El morbo de la jornada. Alberto Catalán y Yolanda Barcina llegaron a la vez al polideportivo de Andosilla, a las 14.05 horas. Coincidieron en la entrada y se dieron dos besos. Cuatro minutos después apareció Miguel Sanz, que se quedó en el hall esperando a que todos los asistentes se sentaran para poder realizar una entrada triunfal en la pista. Lo fue, engrandecida por la banda sonora de Piratas del Caribe.
Eran las 14.18 cuando Sanz, Barcina y Catalán subieron al escenario a saludar. Todavía sonaba la de los piratas y los aplausos se mezclaron con la música. Los tres, agarrados y con los brazos en alto. Sanz, en medio. Catalán, animando a que los afiliados aplaudiesen todavía más. Tras el primer éxtasis, el secretario general y la vicepresidenta bajaron del escenario compartiendo risas y comentarios al oído, con el brazo izquierdo de él sobre el hombro izquierdo de ella. Ya durante la comida, en la mesa presidencial, los tres protagonistas se sentaron seguidos: de izquierda a derecha, Barcina, Sanz y Catalán.
Sus manos volvieron a juntarse y a elevarse a las 17.20 horas, tras el discurso de más de media hora de Miguel Sanz. En esta segunda ocasión hubo un añadido: confeti, cientos de trozos de papel. Como el presidente ya estaba arriba, la candidata y el que podría serlo (o no) subieron sobre las tablas de la mano y reclamaron las de Sanz para formar en trío. Pero éste dio a las bases lo que más querían. Se apartó y dejó solos a Barcina y Catalán, unidos, abrazados y besados el uno por la otra y la una por el otro. Más que éxtasis. A continuación, los dos bajaron como lo habían hecho poco más de tres horas antes.
Cuestionado sobre si los dos momentos guardaban un simbolismo especial, si querían decir algo, Alberto Catalán dijo que "nada". "Entre Yolanda y yo no hay ningún problema. La gente quiere unidad y la va a haber", expuso, sin aclarar por qué vía llegarán a esa unidad o si quedarán o no "víctimas" por el camino.
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