Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
MÁLAGA 4 - OSASUNA 2

Amargos 200

Ayer en La Rosaleda el meta madrileño tenía la oportunidad de reivindicarse, pero el equipo volvió a caer

Actualizada Lunes, 1 de diciembre de 2008 - 04:00 h.
  • MARÍA VALLEJO / SANTIAGO ZUZA . PAMPLONA

Su madre siempre le decía que jugaba muy adelantado. "¡Qué sabrás tú, mamá!", le respondía Ricardo López Felipe, (Madrid, 30 de diciembre de 1971). El madrileño siempre hace gala de un carácter bromista y alegre que ha ido forjando a lo largo de su vida, desde que cuando tenía 19 años empezó a sobresalir en el Ávila. Pero ayer no era día para bromas. Ricardo, al igual que el resto del equipo, estaba triste. "Hemos hecho una proeza pero se ha quedado a medias.

Cuando hemos empatado, teníamos que haber sabido juntarnos, han llegado muy fácil a nuestra área, y luego han tenido fortuna y el tiro ha dado en Oier. Después de la ocasión de Krisztian, la a desesperada nos ha llegado la puntilla del cuarto", explicó el guardameta.

Ayer tenía que haber sido un día de celebración para él. Cumplía 200 partidos en Primera División desde que debutó con victoria con el Atlético de Madrid el 2 de junio de 1997 ante el Zaragoza (2-3). Pero lo que parecía un buen día acabó de la peor forma posible con cuatro goles encajados y un derrota dolorosa. "La culpa la tenemos los jugadores, que no hemos sabido hacer las cosas. El jugador juega y tiene la responsabilidad. Es loable que el míster diga que la culpa es suya, pero tenemos que aprender de los errores, porque cuesta meter dos goles, remontar y no se puede escapar de esa forma", se lamentaba ayer Ricardo.

Y es que al portero rojillo no le gusta perder a nada. La competitividad forma parte de su carácter, y así consiguió llegar hasta el Manchester United y la selección española. Dos sueños cumplidos.

Ahora, este Capricornio racial e impetuoso se encamina hacia a los 37 años, que cumplirá a finales de este mismo mes. Después de varios años en Osasuna donde su figura ha sido indiscutible y fundamental en los éxitos del equipo, a Ricardo le ha tocado en los últimos encuentros sentarse en el banquillo .

Ayer, tras la lesión de Roberto, era su oportunidad de volver a brillar, de reivindicarse. Pero La Rosaleda, ese campo en el que salió victorioso con el Valladolid hace unos años (1-2, temporada 2001-2002), le devolvió ayer la moneda de la forma más cruel para un portero. "Me voy muy jorobado porque el equipo lo ha intentado, se ha dejado la vida, pero se va de vacío. Lo que queríamos todos es salir de los puestos de descenso antes de Navidades, pero ahora vamos a pensar en el próximo partido", aseguró ayer el meta.

Ricardo es consciente de que cuando te toca irte al banquillo las oportunidades no aparecen todos los días, pero como él mismo dijo tras la derrota de ayer. "Hay que levantarse después de este varapalo". Ricardo todavía no ha dicho su última palabra.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra