Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
RAMÓN IRIGOYEN

J. Goytisolo, Marsé y Fortea

Actualizada Lunes, 1 de diciembre de 2008 - 04:00 h.

D OS horas antes de escribir este artículo de homenaje a Juan Goytisolo y Juan Marsé, que acaban de obtener el Premio de las Letras y Premio Cervantes, respectivamente, no resisto la tentación diabólica de comenzar a leer Memorias de un exorcista,de José Antonio Fortea, con las que no es posible no alucinar por las historias que cuenta este sacerdote.

Admiro mucho a Juan Goytisolo con cuya soberbia novela Reivindicación del conde Don Julián,hija del vanguardismo más puro y duro, disfruté mucho por su radical iconoclasia (que, ay, casi todo el mundo escribe erróneamente iconoclastia). En la novela la patria -léase el franquismo-, la historia de España y la religión católica recibían un contundente varapalo. Naturalmente, esta pasión mía por Reivindicación del conde Don Juliánno era general y con un amigo mío novelista, de cuyo nombre no debo acordarme, tuve alguna que otra discusión más acalorada de lo que debiera porque a él la novela le parecía muy mala. En su caso, el asunto me parecía algo incomprensible dado que él también practicaba la novela vanguardista, hija de Joyce y de Faulkner y, por tanto, hermanada, en técnicas literarias, con esta novela de Juan Goytisolo y con su novela anterior, Señas de identidad,cuya lectura, no sé por qué, siempre aplacé para mi próxima reencarnación.

Después leí Furgón de cola,de Juan Goytisolo, una espléndida recopilación de ensayos literarios y ahí descubrí al ensayista magnífico que nos descubre los entresijos más hondos de autores esenciales de nuestra historia: el Arcipreste de Hita, Fernando de Rojas -el autor de La Celestina-, el genial José María Blanco White, que, como el exorcista José Antonio Fortea fue sacerdote, y Luis Cernuda, el poeta español que he leído con mayor placer y devoción. Luego vinieron los libros de memorias de Juan Goytisolo - Coto cerrado -que también son excelentes. Ahora Círculo de Lectores /Galaxia Gutenberg publica sus Obras Completas, que deben ir ya por el tomo IV y quién sabe si, en el tiempo en que este artículo va de mi ordenador a Diario de Navarra, estos dos sellos editoriales no han publicado ya el tomo V, el tomo VI, el tomo IX. Es decir, Juan Goytisolo es un escritor prolífico para bien de nuestras letras y para bien nuestro.

Como Baltasar Gracián o Pío Baroja, Juan Goytisolo nació bajo el signo de Capricornio y, por tanto, es un ser nacido para jugar -en su caso luchar- de defensa central, el puesto natural para repartir caña. Por eso casi se ha enfadado cuando enteró de que el Ministerio de Cultura le otorgó este premio. Ha habido gente que se ha mosqueado porque Juan Goytisolo haya declarado que la concesión del premio ha sido para él una mala noticia. A mí me ha parecido bien que dijera esto. De un defensa central -y Juan Goytisolo, en ese puesto, es tan bueno como el ex madridista Hierro- no hay que esperar nunca palabras amables: el deber del defensa central es ser áspero en todo momento.

Decía la escritora norteamericana, también vanguardista, Gertrude Stein que una rosa es una rosa, es una rosa, pero ella lo escribía sin comas -una rosa es una rosa es una rosa- e igualmente, nosotros podemos decir que Juan Marsé es Juan Marsé, es Juan Marsé -aunque sería preferible también escribirlo sin comas: Juan Marsé es Juan Marsé es Juan Marsé, que suena un poco a aquel "kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison" de la misa en latín que el Concilio Vaticano II tradujo al castellano por "Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad, Señor, ten piedad". Juan Marsé ha escrito varias novelas magistrales pero la que a mí me ha dejado una huella mayor en mi memoria es Si te dicen que caí.En esa novela hay un baile de un trapero con un obispo que, esta mañana, me venía a la memoria cuando José Antonio Fortea hablaba de sus obispos en Memorias de un exorcista.Juan Goytisolo y Juan Marsé son ateos radicales. Y, aunque la Iglesia católica ya dictó en el siglo XVI la inexistencia del diablo, no hay que descartar que el demonio se haya apoderado de los cuerpos de estos dos escritores.

Sería muy interesante saber qué opina José Antonio Fortea sobre la posesión diabólica de Juan Marsé y Juan Goytisolo. Fortea, que es un escritor de prosa ágil, que tiene humor y es un genio en marketing, habla de Pamplona en varios pasajes de su Memorias de un exorcista.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra