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CULTURA Y SOCIEDAD

Juan Marsé gana el Premio Cervantes "por su capacidad para reflejar la España de posguerra"

Caballero Bonald, Ana María Matute y Javier Marías quedaron finalistas en un certamen en el que Marsé era el favorito

Actualizada Viernes, 28 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • TOMÁS GARCÍA YEBRA . COLPISA. MADRID

Estuvo en las quinielas durante los últimos años, pero al jurado le costaba darle el "sí. Era el favorito de muchos escritores y críticos, de todos aquellos que priman la calidad por encima de cualquier otra consideración. El periodista, novelista y guionista Juan Marsé, de 75 años, consiguió ayer al fin el Premio Cervantes. Se lleva los 125.000 euros de un galardón que este año aumenta su cuantía (35.

000 más que en ediciones anteriores); además lo obtiene el primer año en que han cambiado las reglas del juego -es decir, los componentes del jurado-, como explicó el ministro de Cultura, César Antonio Molina: "Este es el primer año en que el jurado se constituye después de aprobarse el código de buenas prácticas". Con el citado código, Cultura pretende formar jurados menos institucionales y más profesionales. La finalidad: impedir que los candidatos del presidente de Gobierno de turno (por poner un ejemplo) se alcen con el Cervantes. Molina se felicitó por el hecho de que el galardón haya recaído en "un gran novelista". El jurado valoró la "decidida vocación por la escritura y la capacidad para reflejar la España de la posguerra" del escritor barcelonés.

"Soy un escritor lento y estoy contento con serlo, porque a mí me gusta escribir", declaró el flamante ganador al conocer la noticia. "Escribo a mano; las primeras versiones las hago manuscritas, luego las pasó al ordenador; lo cierto es que me gusta más escribir que publicar". Entre los finalistas se encontraban Caballero Bonald, Ana María Matute y Javier Marías, escritores que le merecen "mucho respeto". El ministro tardó en localizarle porque estaba en el médico. "La salud es lo primero", respondió a su mujer cuando ésta le abroncó por no cogerle el teléfono al ministro.

Contador de historias

Autor de obras como Si te dicen que caí, Últimas tardes con Teresao Rabos de lagartija, Marsé se considera un "contador de historias" y no un teórico ni un ensayista. "Las historias me llegan más por el corazón que por el cerebro y no sé si es una virtud o un defecto", confiesa. Mal estudiante y de aprendizaje autodidacta, prefiere a Dickens antes que a Joyce. "Los personajes de Dickens me conmueven, los de Joyce no". Le dan pánico las teorías y todo lo que huela a dogma. "No sabría desarrollar ninguna teoría, ni siquiera la del oficio de escribir; en una conferencia sobre mis libros me dormiría".

Perteneciente a la generación realista de los 50 (su miembro más joven), Marsé tiene unas cuantas obsesiones que ha ido desarrollando a lo largo de su producción. Una, los seres y barrios marginales; otra, su infancia y adolescencia en la guerra y posguerra, una "herida" que quizá nunca cicatrice.

Juan Faneca Roca (Juan Marsé) nació el 8 de enero de 1933. Su madre murió en el parto. Su padre, taxista, le entregó en adopción a un matrimonio sin hijos que conoció durante uno de los trayectos.

La ausencia de los padres marcaría a fuego la poderosa -y a veces compleja- escritura del novelista. "Soy un intuitivo que busca vagamente, en mi propia biografía, alguna forma de belleza".

Sus primeros años transcurren entre Barcelona y en los dos pueblos donde viven sus abuelos, Sant Jaume dels Domenys y Arboc del Penedés. .

Durante la adolescencia trabajó de joyero. Es en este tiempo cuando descubre sus inquietudes literarias. A los 24 años publica los primeros relatos en la revista Ínsula. Dos años después, en 1959, recibe el premio Sésamo de cuentos. Durante la "mili", en Ceuta, comienza a urdir su primera novela, Encerrados en un solo juguete.

Los libros académicos le aburrían, la realidad le deprimía, pero tenía la válvula de escape del cine. "Pasaba horas y horas en las salas; todavía hoy me sigue emocionando el momento en que se apagan las luces; me produce esa extraña sensación de estar al comienzo de algo". El director Vicente Aranda ha llevado al cine algunos de los títulos, pero él nunca ha estado satisfecho. "Las versiones que se han hecho de mis novelas son todas lamentables", dice sin morderse la lengua.

En la década de los 70, con La oscura historia de la prima Montse, Marsé comienza a anclar las claves de su universo literario más maduro. En 1978, Lara le regaló el Planeta con La muchacha de las bragas de oro. A partir de aquel momento, el nombre de Marsé comenzó a circular entre el gran público.

Los 90 supuso su consagración. Son los años de los El amante bilingüe (premio Ateneo de Sevilla), El embrujo de Sanghai (premio Nacional de la Crítica) y Rabos de lagartija (premio Nacional de Literatura y de la Crítica). En 2005 pubicó Canciones de amor en Lolita"s Club, su última novela hasta la fecha.


Comentarios
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  • Una buenísima noticia. Enhorabuena a Marsé y a todos sus lectores.Su literatura es testimonial de una época que algunos conocimos y que se escapa de alguno de los creadores del 50, más realista y dura. El cervantes ha caido en buenas manosTeresa

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