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CON NOMBRE PROPIO JAVIER FELONES

Cambio de rumbo del River Ega

Los de Andosilla encaraban el partido frente al Chantrea en un momento bajo de juego y resultados. Los cuatro goles que endosó al cuadro pamplonés le darán vida

Actualizada Martes, 25 de noviembre de 2008 - 04:00 h.

A ITOR Aldeondo. Un trotamundos del fútbol que, a sus 33 años, ha jugado en la Real Sociedad (1993-2000), Córdoba (2000-2001), Eibar (2001-2002), Hospitalet (2002-2003), Real Oviedo (2003-2005) y, antes de recalar definitivamente en el equipo de su pueblo, el River Ega, en el Logroñés (2005-2007), fue el encargado de cambiar definitivamente la dinámica de juego en la que se encontraba inmerso su club.

No en vano, fue el autor de los dos últimos goles de su equipo frente al Chantrea en un partido trascendental para los hombres de Arévalo en su lucha por eludir los peligrosos puestos de descenso. El Chantrea, sin estar inmerso directamente en la zona de quema, coquetea jornada tras jornada con la zona baja de la clasificación. De ahí que fuera trascendental conseguir los tres puntos en Andosilla que diesen al River la tranquilidad necesaria para encarar este último mes antes del parón invernal. Y en esas apareció Aldeondo. Un delantero sin excesivas virtudes técnicas pero con un oficio digno de mención. Sus dos goles sentenciaron a un Chantrea que se había acercado en el marcador y permiten al River mirar al futuro con otros ojos, los de la victoria.

Otra alegría fue la que ofreció la Peña Azagresa, que superó a un rival directo por la permanencia como es el Lagunak. Los pupilos de Luis Erro dinamitaron el partido con dos goles en cinco minutos y mostraron, una vez más, un saber estar impropio de un recién ascendido. Enhorabuena.

En cambio, la cruz de la jornada la ofrecieron Izarra e Idoya. Los primeros se dejaron los primeros dos puntos de la temporada en San Ginés. Hasta el momento el campo del Ondalán de Villatuerta se había convertido en una especie de talismán y los blanquiazules contaban sus partidos en él por victoria. En esta ocasión, no pudo pasar de un rácano empate a cero ante un ordenado Aoiz. Los segundos sumaron una nueva derrota a domicilio frente al Cirbonero. El equipo no hizo mal partido y mereció, al menos, el empate. Pero una vez más una jugada a balón parado fue el talón de aquiles de los jugadores de Oteiza. Después de bregar lo indecible para sacar algo positivo, el grupo ha de aprender de los errores y son ya demasiados los puntos perdidos en estrategia.


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