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DESHOLLINADORES

Los últimos expertos del hollín en el tejado

El oficio de deshollinador casi ha desaparecido de las profesiones actuales. Quienes aún persisten en la actividad buscan alternativas de trabajo como la limpieza de silos, canalones pluviales o calderas de gasoil en las comunidades de vecinos

Actualizada Domingo, 23 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • NOELIA GORBEA . YÁRNOZ

HAY profesiones que ya sólo perviven en el terreno de la nostalgia: los deshollinadores casi se han borrado del paisaje de nuestra vida cotidiana. No obstante, Navarra cuenta hoy día con dos empresas encargadas a estas tareas. Se trata de Deshollinados Navarra y de Deshollinador Popins. Estos expertos del hollín trabajan en la limpieza de conductos de humo en cocinas económicas, calderas de carbón o chimeneas de chalés y unifamiliares.

"En este último caso, se recomienda limpiar cada 7.000 kilos de leña que se queme", sostienen los técnicos. El precio por cepillado, en el que se invierte alrededor de una hora, ronda los 90 euros; a los que habría que incluir el IVA y las dietas correspondientes (kilómetros, peaje...) en el caso de que se realice un servicio fuera de la comarca de Pamplona.

Camino a cumplir con sus tareas, que facilitarán el ingreso de Papá Noel por las chimeneas navarras, Jesús Manuel Lostau Jáuregui, de 45 años, observa con curiosidad el conducto que tendrá que deshollinar. En esta ocasión, el servicio se realiza en Yárnoz, aunque Deshollinados Navarra, empresa fundada por este pamplonés en Olaz hace dos años y medio, trabaja "por toda la cuenca de Pamplona, aunque también en otras zonas como Elizondo y alrededores, por ejemplo". Atrás quedan los mitos de suciedad y escasa efectividad que se empleaban antaño en la que deshollinador y estancia quedaban pintados de negro, debido a las partículas de hollín que se escapaban de la chimenea. "El polvo mancha muchísimo". Para evitar teñir cocinas o salones del color del tizón, Lostau coloca un papel bajo el conducto que conecta el tiro de la chimenea con la cocina. "Para realizar una buena limpieza es necesario remover y soltar los depósitos de hollín y creosota adheridos a las paredes del conducto de humos", explica.

Una vez preparado, el experto acopla varias cañas (tubos de metal estrechos y flexibles) para obtener un mango lo suficientemente extenso como para alcanzar la parte superior de la chimenea desde abajo. Con paciencia, se coloca guantes y una máscara protectora. "Así evito inhalar partículas indeseadas". Entonces enchufa una pequeña aspiradora que acopla a la boca de conducto. "Quiero evitar que el hollín salga disparado por toda la habitación". Una vez que tiene las herramientas a punto, introduce un erizo (instrumento de limpieza similar a una escobilla) por la abertura y, poco a poco, rasca las paredes del conducto de humo hasta alcanzar la parte superior. Según avanza, pequeños fragmentos compactos de hollín caen por el agujero de la cocina económica y se detienen encima del papel que Lostau colocó previamente y que recubre la encimera. "Los tamaños son proporcionales a la suciedad que tiene".

Desde lo alto

Para comprobar que el erizo ha cumplido su misión, Lostau sale a la calle y mira desde abajo en dirección a la chimenea. "Creo que todo ha ido bien, pero me voy a subir al tejado para asegurarme". Abre las puertas de su furgoneta y busca en la parte trasera el equipo de seguridad. Se calza casco y arnés, coge una cuerda de unos diez metros y una escalera plegable. Ya está preparado. Con agilidad se encarama al tejado y asciende con la escalera al hombro para alcanzar el segundo tramo de la cubierta. "Hay que tener cuidado cuando caminas sobre este tipo de superficies; primero para no resbalarte y, segundo, para no romper nada mientras limpias. El truco es mirar dónde colocas los pies y pisar de manera perpendicular a la dirección de las tejas", sostiene. Una vez en lo alto, Lostau ata la cuerda a otra chimenea próxima a la que limpia. "Así, en caso de caída, me sujetaría con el arnés". Se acerca al conducto y, con la ayuda de una linterna, observa el interior y se cerciora del estado. El reloj marca las diez de la mañana y Lostau invierte un par de minutos en otear el horizonte. "Es un paisaje estupendo el que puedes disfrutar desde aquí arriba. Una vista privilegiada si el tiempo lo permite".

Efectividad rústica

Las cifras de incendios provocados por el mal estado de las chimeneas, a juicio de los bomberos y de los profesionales del hollín, siguen sin producir el más mínimo temor entre constructores, propietarios y autoridades municipales. Hace varios años, la gente de los pueblos se encaramaba a los tejados para deshollinar las chimeneas. "Recuerdo que usábamos una cuerda con un contrapeso o una cadena que pasábamos de un lugar a otro para sacar el hollín del orificio", asegura Ambrosio Biurrun, jubilado y quien prefirió solicitar en esta ocasión los servicios de un deshollinador profesional. "Hace más de 13 años que no se limpia la chimenea en condiciones. La verdad es que no te acuerdas de ella hasta que llega el frío y tienes que usarla. Además, escuchas noticias sobre incendios en otros lugares y te preocupas. Por eso llamamos, porque a mi mujer le gusta poder cocinar sobre las placas de la cocina (económica)", mantiene este jubilado. Pero esta práctica está en desuso. "No sé si será porque la gente joven se marcha de los pueblos o cuál será el motivo, pero lo cierto es que ya no se llevan a cabo estas limpiezas que, en el fondo, eran efectivas", comenta Lostau. Por ello parece que los deshollinadores deberían repuntar como profesión. Pero no. Muy al contrario, los expertos aseguran que no se puede vivir en exclusiva del saneamiento de chimeneas y conductos de humo. "Tenemos que dedicarnos a otras tareas como limpiezas de silos, calderas de las comunidades de vecinos o canalones pluviales, por ejemplo".

Además, a este problema hay que sumarle un obstáculo: ser deshollinador autónomo es complicado desde el punto de vista burocrático. Por ejemplo, esta profesión no está recogida en el catálogo relativo a licencias fiscales, por lo que estos profesionales han de acogerse a la categoría de albañil sin cualificación. "Hace diez años no existía ninguna empresa, pero tenemos constancia de que algunos ejercían el oficio en sus ratos libres", dicen en Deshollinador Poppins, empresa que lleva cuatro años en la profesión.

Como curiosidad

A pesar de que los utillajes de un deshollinador pueden asustar a cualquier vecino que no haya requerido sus servicios, estos galanes del hollín, no llevan el negro por bandera en todos los países. En Alemania, los deshollinadores van impecablemente vestidos: chaqué con botonaduras doradas, sombrero largo de copa y sólo un largo cepillo enganchado a su habitual vehículo, una bicicleta; o en Yugoslavia, donde estos trabajadores simbolizan buena suerte. En estas zonas, los cuentos como el de Mary Poppins quizá tengan mayor valía que en Navarra, donde los deshollinadores son ya un oficio que languidece entre el olvido y la necesidad. En la mayoría de las casas, las más viejas sobre todo, aún perduran las cocinas de carbón y leña junto a las habituales chimeneas, también llamadas francesas. Sin embargo, la práctica de limpiar sus tiros al menos una vez al año casi se ha extinguido en las más antiguas y el hollín acumulado llega en ocasiones a convertirse en un verdadero polvorín. "La gente debería concienciarse. Con limpiar una vez al año es suficiente, aunque depende del uso que se dé a la caldera", apuntan desde el cuerpo de Bomberos.

Los incendios desatados por esta causa generaron el año pasado decenas de intervenciones. "Muchas se podrían evitar con una buena limpieza". Las concentraciones importantes de hollín en una chimenea, además de perjudicar su buen funcionamiento favorecen el riesgo de contaminación de la atmósfera. "Un conducto sucio contamina más y aumenta la pérdida de rendimiento del 7 al 8% por cada milímetro de depósito (hollines o sulfatos)", señalan los expertos.

A pesar de la lenta desaparición de este oficio, los deshollinadores navarros no se rinden a la magia que una vez Mary Poppinsdesveló en un cuento.


Comentarios
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  • Hacia el año 1970, ese trabajo lo realizaban en Pamplona algunos bomberos en régimen de pluriempleo. Quien realizaba esa labor en nuestra casa, creo tenía su domicilo en la calle Tejería.JAVIER

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