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Cuando tocar es cosa de familia

Actualizada Sábado, 22 de noviembre de 2008 - 03:59 h.
  • M.P.A. . ESTELLA

LOS tres testimonios de este reportaje dan fe de una afición compartida que traslada hasta el hogar lo aprendido en escuelas y academias. No pocas veces, los apellidos de los matriculados se repiten tanto en una misma como en diferentes generaciones. Ocurre así en Estella, ciudad de sagas musicales, y en otras localidades de su entorno. Cuatro hermanas que han elegido diferentes instrumentos, una madre que comparte la afición con sus hijos y un matrimonio que la cultiva con el suyo adolescente. De Larrión a Viana pasando por Estella, tres familias unidas por la misma afición hablan de música.

Entre cuatro hermanas

El viaje entre Larrión, capital del valle de Allín en la que residen, y Estella, donde se encuentra Scherzo, su academia de música, resulta cotidiano para las cuatro hermanas Ruiz-Armendáriz. Las gemelas Raquel y Edurne, de 16 años, aprenden allí dos instrumentos distintos, batería la primera y guitarra eléctrica la segunda. Su hermana Carla, de 13, ha apostado por el bajo eléctrico y la pequeña María, de 10, por el piano.

La música, explica su padre, Josetxo Ruiz, se ha vivido en todo el momento de forma especial en la familia. "En nuestra casa siempre hay música, algo que resulta común también en nuestro ambiente de amigos", cuenta. Y recuerda como, cuando se planteó el tipo de extraescolares que podrían hacer sus hijas, la opción cobró fuerza para él y su esposa, Mari Carmen Armendáriz. "Le damos mucha importancia, así que se lo propusimos y las cuatro quisieron. Mi mujer dice que la música es un idioma internacional, una afición a la vez enriquecedora", subraya.

Josetxo Ruiz bromea con el espacio que este aprendizaje ocupa en su casa. "En nuestro garaje no hay coches, sólo instrumentos", añade. Con mucho camino todavía por delante, padres e hijas piensan en avanzar día a día en una formación que les exige varias horas semanales sin influir en los buenos resultados de sus estudios.

Una madre y sus 2 hijos

Madre de dos hijos adolescentes, la vianesa María José Cariñanos Pérez pertenece al mismo alumnado que ellos. Los tres asisten este curso a la escuela de música municipal de Viana, aunque optan por distintos instrumentos. Mientras la madre prefiere la flauta travesera, su hijo mayor, Daniel Saez, de 14 años, se ha matriculado en batería y su hermana Raquel, de 12, en trompa. Los dos hermanos siguen ahora una trayectoria que su madre inició cuando era una niña con unos medios muy diferentes. "Me gustaba ya de pequeña, aunque yo quería aprender piano y entonces no había tantas facilidades como ahora. Así que empecé con el acordeón y acabé dejándolo. Siempre había tenido esa inquietud por aprender y hoy puedo hacerlo", señala.

María José esperó unos años hasta que llegó el momento de hacer realidad una asignatura pendiente. Cuenta como cuando en el arranque de esta década echó a andar la banda de música de Viana sus hijos eran aún pequeños y no disponía del tiempo necesario para un instrumento. Crecieron y el momento llegó, pero no sólo para ella, puesto que tanto Daniel como Raquel se han matriculado en la escuela. ¿Acerca más compartir afición? María José Cariñanos dice que "une y desune". "Depende, porque uno se lo puede tomar muy en serio y a lo mejor no todos lo tienen igual de asumido", relata.

De momento, los tres siguen adelante con un aprendizaje que, en el caso de María José Cariñanos, tiene la banda de su ciudad como objetivo. "Mi idea es tocar con ellos. Claro que me gustaría que mis hijos siguieran, aunque es verdad que el camino hasta el conservatorio es largo y exige mucho esfuerzo", subraya.

Toda la familia

El caso de Ramón Ayerra González, vecino de Oteiza, es también el de un apellido con generaciones de músicos. Ocurre así con su abuelo materno, su tío y, si de futuro se trata, con su hijo Miguel, de trece años y alumno de clarinete. Licenciado en música, Ramón Ayerra toca el piano,pero ni el acordeón ni el trombón le resultan instrumentos extraños. En estos momentos, al igual que su esposa Silvia Ongay, forma parte del grupo de adultos matriculados de canto en la escuela Julián Romano de Estella. "En casa hay piano, mi mujer canta, yo he tocado muchos años en la peña La Bota. Son muchos aspectos los que nos vinculan a la música", subraya.

Padres e hijo comparten en este caso un espacio, aunque en clases diferentes, de la escuela municipal de la ciudad del Ega. La trayectoria de Ramón Ayerra le sitúa hoy al frente del coro de Oteiza y en la presidencia de la coral Ereintza de Estella. "Creo que mi hijo será mejor músico que yo. Se sabe todas las canciones de la banda de memoria y la banda está abriendo precisamente el campo instrumental en Estella, por ejemplo con el clarinete y el saxofón", dice. Ramón Ayerra considera que en este campo a uno siempre le queda algo por aprender. "Puedes seguir formándote continuamente", subraya este músico muy conocido también entre las charangas de Tierra Estella.


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