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MANUEL PIMENTEL SILES EDITOR, ESCRITOR Y EX-MINISTRO DE TRABAJO

"La literatura es un antídoto sensacional para la crisis"

El ex ministro, y ahora empresario y escritor, impartió ayer una conferencia en Pamplona sobre "Talento e iniciativa emprendedora en tiempos de crisis" invitado por la Asociación de Jóvenes Empresarios de Navarra (AJE)

Actualizada Miércoles, 19 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • P.M.. PAMPLONA

En sus 47 años de vida, a Manuel Pimentel Siles, le ha dado tiempo de todo. De ser empresario precoz con veinte años, de casarse, de ser padre de una hija, de ser parlamentario del PP en Andalucía, de irse de segundo del Ministerio de Trabajo con Javier Arenas (fue nombrado secretario de Estado de Empleo en 1996) y de sustituirle al frente de la cartera en enero de 1999. Duró un año y un mes como ministro.

Dimitió de forma sorpresiva, asumiendo la responsabilidad de un subordinado implicado en un caso de corrupción, y dejando que la prensa alimentara la leyenda de sus desavenencias en política social con ese primer gobierno de Aznar, del que no reniega, aunque se confiesa "nada identificado" con el segundo mandato. Dejó el PP a causa de la guerra de Irak. Ahora, este sevillano afincado en Córdoba ha vuelto por sus fueros. Tiene una editorial, Almuzara, y además escribe libros. Lleva cinco ensayos y acaba de publicar su sexta novela, sobre un arquitecto granadino que construyó mezquitas en Tombuctú en 1337. Político, empresario, escritor ¿con qué se queda?

Con cada etapa del camino. Ahora soy escritor, que es con lo que me siento cómodo y muy feliz.

Usted es un rara avis. Mira que dimitirle nada menos que Aznar y antes de que la oposición pidiera su cabeza...

Cada uno es hijo de su sangre. Yo entendía que tenía que irme y me fui. No tiene mayor mérito.

¿Qué le desencantó de la política?

La política es necesaria y noble. Cuando se ha estado en el Gobierno, se es muy generoso con los gobernantes. Les doy mucho mérito a los políticos. Soy más crítico con el sistema electoral. Abriría más las listas. Pero no estoy desencantado. Mientras estuve, me gustó. Ahora sigo matando el gusanillo de lo que más me divierte, el debate de ideas, con la colección de pensamiento político en la editorial.

¿La literatura es un buen antídoto para la crisis?

Un antídoto sensacional. Las librerías van a tener unas Navidades buenas. Porque es el regalo barato, quedas bien y tiene prestigio. Pero, además, ahora hay mucha gente pasándolo mal y el libro está ahí: para enseñarnos, para animarnos, para divertirnos. Sea por evasión, o sea por devoción, el libro tiene un papel muy importante en estos momentos.

Si fuera Corbacho y le toca una crisis así ¿sería para dimitir?

Tiene que estar pasándolo mal. Vienen datos muy duros. El desempleo va a seguir subiendo. Y, al final, es su responsabilidad. Ojalá un ministro tuviera una varita mágica y dijera: arréglese el paro. Pero eso no existe. Ahora lo que queda es apretar los dientes y poner los cimientos, con el diálogo social y normas laborales, de una recuperación que esperemos que llegue pronto y sea sólida.

Póngase de nuevo en la piel del ministro ¿qué le aconseja?

Hay que lanzar un mensaje de confianza en el sistema de prestación por desempleo. Eso lo está haciendo bien. Que no haya dudas de que la persona que va al desempleo, lo va a tener, que es un colchón muy importante. Y tenemos que empezar a hablar de los problemas evidentes que tiene nuestro mercado de trabajo. De por qué en España en cuanto hay un problema económico se nos dispara el desempleo, duplicamos la media europea y nos vamos a desempleo africano.

Y¿ por qué ocurre?

Hay un problema de estructura económica, que es el peso de la construcción. Y, luego, hay normas laborales claramente mejorables para conseguir más estabilidad contractual y al mismo tiempo la flexibilidad que las empresas precisan.

¿Quién va a sufrir más?

Los más perjudicados son las personas en desempleo, está claro. Pero también lo van a pasar muy mal muchos autónomos y pequeños empresarios, de los que nadie se acuerda. Yo, como editor, me siento muy cercano a ellos. Ahora parece que es malo el que puso una fábrica porque despide. Y no es así, es mucho peor el que no la puso.

¿Y los inmigrantes?

Se equivoca quien cree que ahora España no necesita inmigrantes. La inmigración tiene una base económica, pero también otra base demográfica muy fuerte. Oigo a gente que cree que son un capricho que nos hemos permitido en una época. No. Los inmigrantes ya son nuestros. Están aquí. Y los necesitamos por décadas. Dentro de cinco años, más que hoy.


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