Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
CRÍTICA DE CINE MIGUEL URABAYEN

El deber del ciudadano

Actualizada Miércoles, 19 de noviembre de 2008 - 04:00 h.

A VISO: se describe parte del argumento.

Muy oportuna, al menos en Estados Unidos. Estrenada allí a primeros de agosto pasado, trata de elecciones presidenciales mientras en la vida real empezaba la carrera hacia la Casa Blanca de los candidatos McCain y Obama.

La idea argumental es sencilla. Por una serie de circunstancias casuales expuestas en la primera media hora, un solo hombre va a decidir el empate de delegados electorales entre el Presidente Boone y el aspirante demócrata Greenleaf. Se trata de un vecino del pequeño pueblo de Texico, Nuevo México. En ese Estado sureño la votación también ha resultado exactamente igualada. Así, Bud Johnson deshará el empate y, a su vez, los cinco delegados de Nuevo México elegidos por su voto inclinarán el resultado general a favor del candidato de su partido.

¿Y quien es Johnson? Esa es la pregunta que se hacen los equipos de los aspirantes a la Casa Blanca, incluidos sus jefes Boone y Greenleaf. Los espectadores lo sabemos antes que ellos pues la película ha empezado con una descripción de la vida actual de Bud Johnson. Según hemos visto, es un hombre cordial que malvive en una caravana con su hija de 12 años. La madre de Molly y esposa de Bud se fue hace tiempo para seguir su carrera de cantante pop. Y ahora la niña cuida de su padre que está lleno de buenas intenciones estropeadas por su excesiva afición a la cerveza.

A partir del momento en que una joven reportera de la TV local consigue averiguar quien es el votante que debe volver a votar, los medios de comunicación nacionales inundan el hasta entonces desconocido Tixaco - "ni siquiera está en el mapa" oímos decir - con sus equipos de transmisión, fotógrafos y reporteros. Y no tardan mucho en aparecer los candidatos y sus asesores que, como es natural, tratan de influir en Johnson y su voto.

Si el aficionado recuerda algunas comedias que realizó Frank Capra hace muchos años podrá reconocer un estilo similar. Joshua Michael Stern y Jason Richman, guionistas de El último voto (el primero también director), se han sentido halagados por esa comparación ya hecha en Estados Unidos. Y cabe suponer que ambos hayan tenido la idea de su película al presenciar o recordar lo ocurrido hace ahora ocho años, cuando George W. Bush fue elegido Presidente. Lo fue porque en el Estado de Florida (del que su hermano era gobernador) tuvo 527 votos más que Al Gore. Repito, solo 527 entre varios millones. Muy poca diferencia, pero bastó para cambiar la Historia.

Los realizadores de El último voto han ido hasta el extremo máximo al construir su argumento sobre el muy improbable empate que forma su base. Pero la película no solo es una sátira política, también presenta un drama humano, más interesante a ratos que los halagos recibidos por Johnson de los dos candidatos.

Según vemos, los villanos no son ellos sino sus asesores principales. El representado por Stanley Tucci habla con claridad al Presidente Boone que empieza a tener escrúpulos por cambiar sus propuestas políticas para convencer a Johnson. "Lo que hacemos con él -le dice- es lo que hemos estado haciendo hasta hoy, cortejar a los electores. La diferencia es que ahora se trata de solo UN elector"

Por su parte, el asesor de Greenleaf asegura a su jefe que lo principal es ganar. Por cualquier medio. Y pensando en lo que hizo Karl Rove como consejero principal de Bush en sus dos elecciones victoriosas uno piensa que la película es muy exacta en ese aspecto.

El drama humano funciona bien por el trabajo de sus intérpretes, en especial Madeline Carroll como Molly, la hija de Johnson. Como su personaje, la actriz tiene 12 años y a tan temprana edad ya es una veterana de la publicidad y películas televisivas. Aquí aparece por segunda vez en un largometraje (Resident Evil:Extintion, fue la primera, el año pasado) y está claro que es muy expresiva, una niña que al revés de otras da interés a todas sus escenas.

Y junto a ella, Kevin Costner encarna con soltura y acierto a su padre. Lo único poco creíble es que un hombre así reaccione como le vemos hacer, pero eso es cosa del guión no del actor. El final es lógico porque la película no trata de apoyar a un partido o a otro, sino solamente hacer una llamada al sentido cívico de los muchos norteamericanos que en elecciones pasadas no se molestaron en ir a votar.

De todas formas, por algunos detalles que vemos, puede deducirse que los dos guionistas se inclinan por Greenleaf en la película y por Obama en la vida real.

EN RESUMEN: Un caso extremo en las elecciones presidenciales norteamericanas. La caricatura política es sencilla pero afilada y a veces tiene gracia. La parte de las relaciones entre padre e hija es más interesante de lo que suelen ser debido al buen trabajo de la pareja Kevin Costner-Madeline Carroll.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra