Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
MÚSICA FERNANDO PÉREZ OLLO

El Orfeón, poderoso, también puede cantar

Actualizada Domingo, 16 de noviembre de 2008 - 04:00 h.

P ERO mi querido Beethoven, ¿qué habéis vuelto a hacer?" le espetó Nicolás de Esterhazy a Beethoven en la recepción palaciega posterior al estreno de esta misa en do mayor. Era el 13 de septiembre de 1807. El encargo venía de cinco años atrás. El compositor, escrupuloso en lo que hacía a los compromisos artísticos, adujo un certificado médico para demostrar que no podía satisfacer en plazo al príncipe comandatario.

La frase ambigua de Esterhazy la recoge uno de los primeros biógrafos de Beethoven, Schindler, según el cual junto al príncipe estaba malévolamente risueño su Kapellmeister, J.N. Hummel. Las palabras de uno y la sonrisa del otro irritaron tanto a Beethoven que abandonó el lugar de inmediato. Hoy podemos dudar de la exactitud de Schindler y del tono que Esterhazy dio a sus palabras. Beethoven no se marchó aquella tarde y días después no transparenta irritación ni malestar. También es cierto que no le convenía traslucirlos, porque trataba de cobrar el trabajo de los copìstas. Sí es verdad que Esterhazy, acostumbrado a las misas de Joseph Haydn -que Beethoven declara referencia apabullante, si no disuasoria- apreció poco esta obra, cuyo dedicatario en la edición de Breitkopf und Härtel no fue el señor de Esterháza. Beethoven profesó desde muy pronto una cordial aversión al triunfante Hummel, muy honda al final.

La misa en do sigue las pautas de Haydn-Mozart, pero es de Beethoven. Se comprende, pues, que al príncipe, aun melómano, le resultase no ya ecléctica, sino extraña, brusca, dura en algún tratamiento vocal y audaz en la armonía -y a la vez arcaizante en algunos trazos-, además de ligeramente heterodoxa -el miserere nobis que añade tras el dona nobis pacem final del "Agnus Dei"- y no siempre respetuoso con la prosodia latina, pese a que el autor aducía haber tratado el texto "como raras veces se ha hecho".

La misa tuvo una versión potente -no es obra de cámara, ni melindrosa-, de planos fuertes en el coro, pródigo y bastante seguro en el registro alto, en el que demostraron cierta tendencia a la generosidad de volumen y alguna acidez en la cuerda de tenores. Pero bastaría la primera entrada en el Kyrie o el Agnus para probar que el coro puede cantar, si se le propone, sin forzar los decibelios. Los ataques de las fugas "Cum Sancto Spiritu", "Et vitam venturi saeculi"-, fueron firmes y netos, así como las líneas polifónicas. El cuarteto solista cumplió y podemos destacar, aparte la bella voz de la soprano, las intervenciones de la mezzo, intensa, y del tenor.

El "Emperador" contó con solista de currículum largo, discípulo de Perlemuter y profesor parisino. Interpretación correcta, contenida de sonido y apaisada de líneas, confusa en algunas figuras, sin la tensión, la fiebre concertante y el poderío que justifican el remoquete del concierto.

El programa de mano aportaba el ordinario latino de la misa, lo cual es de agradecer, porque casi nadie conoce ya ese texto. Apenas había erratas. Pero la primera persona y segunda personas de la Trinidad, Pater y Filius, iban siempre, en cualquier caso de la declinación, en minúscula. No así la tercera persona, siempre Spiritus Sanctus.

En ambas obras la OSN cumplió holgadamente su cometido, especialmente en el concierto.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra